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BERLÍN 2018 Panorama / Tribeca 2018

Ramón Salazar • Director

"Intentamos no caer en el melodrama lacrimógeno"

por 

- BERLÍN 2018: Ramón Salazar regresa a la Berlinale con su cuarta cinta, La enfermedad del domingo, un drama íntimo que protagonizan dos actrices tan geniales como Susi Sánchez y Bárbara Lennie

Ramón Salazar  • Director
(© Caramel Films)

Ramón Salazar (Málaga, 1973) vuelve al Festival de Berlín 16 años después de competir en la sección oficial con su primer largometraje: Piedras. Ahora, con su cuarta película, La enfermedad del domingo [+lee también:
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, protagonizada por dos enormes Susi Sánchez y Bárbara Lennie, lo hace en Panorama. Charlamos con él sobre cine, silencios y deudas de vida.

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Cineuropa: ¿Cómo controlaste el tono de la película para que no se despeñase por el melodrama?
Ramón Salazar: Esa fue una de las cosas más claras que tuve desde el principio, como concepto de película, de lo que quería hacer: se trataba de dos personajes que no están diciendo ni expresando lo que realmente sienten. Esa fue la primera premisa a la hora de empezar a escribir, y luego tuve que darles a las actrices la pauta de cómo resolver el asunto de que sus personajes llevaban 30 años sin verse: ¿de qué hablas entonces? Pues de cosas absurdas; van de un lado a otro, sin la capacidad de abordar grandes temas que le incumben. Ese era el diseño de la historia para no caer en el melodrama, hacia donde se podía haber ido la historia. De hecho, en el montaje se cayeron cosas que se podían ir para lo sentimental o la lágrima fácil, e intentamos también que la música nunca apoyara de manera melodramática una situación emocional.

Incluso la cámara se mueve poco, algo que no sucedía en tus films previos…
Sí, se mueve muy poco: cuando planificamos la película decidimos dejar la cámara quieta y que, a diferencia de 10.000 noches en ninguna parte [+lee también:
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, donde la cámara estaba en constante movimiento, ésta tenía que pararse y que lo que ocurriera dentro del plano fuese lo que hablara en la película, pero nunca subrayando algo. Hicimos un ejercicio de reducción para no caer en el artificio ni querer adornar, aunque tuviéramos la tentación.

¿Por qué abordar esos temas concretos que tratas en el film?
Nace del deseo de volver a trabajar con Susi Sánchez tras 10.000 noches… y de escribirle un papel protagonista. La relación madre-hija fue lo siguiente y el deseo de que fuera una historia íntima, de prácticamente dos personajes, con unas localizaciones que me permitieran disfrutar del proceso de trabajo con las dos actrices principales.

¿El título del film proviene de una sensación de tristeza que te invade ese día de la semana?
Sí, pero yo pensaba que me sucedía solo a mí de niño, pero resulta que le pasaba a más gente… es algo generalizado y eso me gustó mucho: darme cuenta de que era algo mucho más amplio. El personaje de Bárbara Lennie, como aparece en un corto previo que presentamos en el festival de Gijón, titulado El domingo, sabe que fue abandonada por su madre ese día: y esa sensación de pérdida se le queda dentro de por vida. A veces te pones a escribir una historia y conectas con algo que tienes completamente olvidado y, de repente, recuerdas esa sensación y te preguntas: ¿y si hay ahí algo interesante?

¿Hubo ensayos con las actrices previos al rodaje?
Susi me ha acompañado en todo el proceso de escritura del guion, con reuniones desde el primer tratamiento: han sido dos años construyendo el personaje, como un ensayo desde el minuto uno. Había un mes y medio previsto de ensayos con Bárbara, pero llegaron a Barcelona las dos actrices, empezamos a analizar el texto y me di cuenta que era mejor que no ensayáramos: son tan diferentes como intérpretes y como personas, que no se conocieran jugaba a favor de la película. Y también me gustaba que el acercamiento ocurriera en el proceso de rodaje y no en el ensayo, así que las volví a separar y no se juntaron hasta que empezamos a rodar. También intenté trabajar con secretos: que la información que tenía una actriz de su personaje no la tuviera la otra. Era mejor que no hubiera química entre ellas, pues son antipáticas, desconocidas y una no sabe de qué va la otra.

Con Susi habías trabajado, incluso en Piedras, donde tenía un pequeño papel, pero ¿por qué elegiste a Barbara Lennie?
Cuando hicimos las pruebas, yo pensé que era la menos adecuada, pues ella tiene diez años menos que el personaje según estaba escrito. Pero llegó, hizo la prueba y se fue corriendo, pero yo supe enseguida que era ella: tiene una forma alucinante de trabajar, cómo asimila tu información y luego todo eso lo vuelca en su interpretación. No sé cómo lo hace, pero lo logra: me ha enamorado.

¿Cuál es tu sensación al volver a Berlín tras tanto tiempo?
Creo que la Berlinale es el festival de esta película: también es el que más me gusta y tengo muchísima ilusión, aunque no puedo pensar mucho en ello ni ponerme nervioso porque estoy rodando la serie Élite para Netflix: ésta es la primera vez que trabajo en televisión.

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