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SAN SEBASTIÁN 2017 Nuev@s Director@s

Crítica: The Charmer

por 

- SAN SEBASTIÁN 2017: El debutante Milad Alami brinda un drama sutil y espeluznante con una perspectiva totalmente distinta de la integración de inmigrantes en las sociedades occidentales

Crítica: The Charmer
Ardalan Esmaili en The Charmer

El cineasta debutante iraní Milad Alami creció en el norte de Suecia y, durante los últimos diez años, ha residido en Dinamarca. Se graduó en la escuela nacional de cine de Dinamarca y su corto Void (2014), codirigido con Aygul Bakanova y protagonizado por Lars Mikkelsen, se estrenó en la Quincena de los Realizadores del festival de Cannes. En 2015, otro corto suyo, Mommy, consiguió el premio del cine danés al mejor cortometraje del año. The Charmer [+lee también:
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 es el primer largometraje de Alami y ha sido programado para inaugurar la competición Nuev@s Director@s del 65º festival internacional de cine de San Sebastián.

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Como emigrante a Copenhague y residente en la ciudad durante ya dos años, Esmail (Ardalan Esmaili), un joven iraní encantador, lleva una doble vida: por la mañana, trabaja en una empresa de mudanza para poder mandar dinero a sus familiares en Irán; por la noche, busca desesperadamente a mujeres. Su intención no es dinero sino un hogar, una relación duradera que le asegure su presencia en Dinamarca, dado que pende sobre su cabeza una amenaza de deportación. Todo cambiará cuando conozca a una joven de 26 años de edad llamada Sara (Soho Rezanejad), estudiante de derecho descendiente de iraníes, y a su madre, Leila (Susan Taslimi). Al mismo tiempo, su pasado empezará a asaltarlo bajo la forma de un extraño (Lars Brygmann).

The Charmer mezcla con sutileza algunas de las claves de las vidas de muchos inmigrantes, en especial la aceptación del resto de la gente en sus hogares, nuevos y permanentes. Esmail debe enmascarar su identidad y crearse un personaje para poder integrarse en la comunidad danesa. Es bastante absurdo que una mera relación sentimental garantice una integración total, si bien el protagonista no deja de aprovecharse de la ley. Intenta fingir formar parte de una comunidad solamente porque no puede regresar a su país. Su nostalgia es evidente cuando empieza a codearse con la alta sociedad persa del lugar, que deliberadamente evitó al llegar.

Esmail no deja de cruzar fronteras y límites sin sentirse bienvenido en ninguna parte. Inevitablemente, aparece la cuestión de la ghettización, incluso cuando hablamos de los ricos iraníes que han formado una casta cerrada alejada de las tradiciones nórdicas. Esta tensión y esta presión permanentes que le obligan a uno a elegir un bando solo puede generar más marginados e incapaces de formar parte de una sociedad teóricamente avanzada y acogedora, tal y como se considera que es Dinamarca.

Alami no deja de interesarse por los mismos asuntos que abordó en el pasado: los bichos raros y los lobos solitarios siempre merecieron su atención. En The Charmer, coescrita con Ingeborg Topsøe, amplía este tema entrando en los posibles conflictos derivados. Gracias a un fantástico reparto, que reúne al sueco-iraní Esmaili y la cantante Rezenejad, ambos debutantes frente a la cámara, junto con actores consagrados como Brygmann (A Funny Man [+lee también:
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) y la legendaria Taslimi (Ballad of Tara), la película resulta de lo más realista a pesar de sus riesgos. El personaje urbano aparece muy bien retratado por la directora de fotografía Sophia Olsson.

Alami, por tanto, brinda un drama emocional valiente, sólido y espeluznante que hace gala de un punto de vista diferente e insólito en torno a la batalla contra la marginalización que los inmigrantes deben librar en la sociedad occidental actual.

The Charmer es una coproducción entre Dinamarca, Suecia y Francia a cargo de Stinna Lassen (Good Company Films), Rebecka Lafrenz, Mimmi Spång (Garagefilm), Olivier Muller, Gary Farkas y Clément Lepoutre (Vixens) con los apoyos de los institutos de cine danés y sueco. La parisina Alma Cinéma gestiona sus ventas internacionales.

(Traducción del inglés)

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