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SHEFFIELD DOC FEST 2018

Crítica: The Man Who Stole Banksy

por 

- El robo de un mural en Belén lleva al director novel Marco Proserpio a investigar la ética del mercado artístico urbano

Crítica: The Man Who Stole Banksy

El “hombre” que aparece en el título del documental The Man Who Stole Banksy [+lee también:
tráiler
ficha del filme
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es Walid “La Bestia” Zawahrah, un taxista palestino que cortó un trozo de la obra que Banksy pintó con spray en el muro de Belén que separa a los israelíes y a los palestinos para venderlo en eBay al mejor postor. Al inicio del documental del director novel Marco Proserpio, que se proyectó en el Sheffield Doc/Fest, Walid promete contarnos su historia, pero Proserpio se interesa menos en el cómo y más en qué valores éticos llevaron a Walid a realizar el robo del mural, que representa a un soldado israelí que pide la documentación a un burro. La gran pregunta que se plantea es si una obra de arte urbano pertenece al público o al propietario del muro sobre el que se realiza. ¿Cede Banksy sus derechos de autor al pintar en lienzos que no son de su propiedad? Tampoco se ha hecho pública su identidad y así no podría reclamarlos. Para resolver estas preguntas, Proserpio entrevista a ciudadanos palestinos de la zona, abogados y vendedores de arte de todo el mundo.

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En 2007, Banksy y su equipo de artistas entraron en Belén y ocuparon territorios palestinos estampando su firma artística sobre los muros de Cisjordania. El artista quiere centrar el foco mediático en la construcción por parte del gobierno israelí de un enorme muro en mitad de Belén, lo que ha cortado el paso a los palestinos a parte de su propia ciudad. Muchos ciudadanos de Belén ven a Banksy como un moderno héroe revolucionario, pero una de sus obras, El burro, ha desatado la ira de muchos palestinos, ya que creen que los representa literalmente a ellos como tales animales. Algunas voces de esta comunidad piden que se retire la obra, y aquí es donde entra en juego Walid. Según él, que la obra se venda y que los beneficios se repartan entre la población con fines solidarios sería más útil para la causa palestina que su exposición en un muro. Sería un buen planteamiento, sin contar con el capitalismo. 

Narrado por la inimitable y rasgada voz de Iggy Pop (tampoco es que un documental sobre Banksy necesite un sello adicional que lo haga más atractivo), el documental acompaña a su obra de arte en su viaje por el mundo: Copenhague, Nueva York y Londres. El asombro que causan la logística del robo y del transporte de un bloque tan pesado, así como la manera en la que el arte callejero se preserva en Bolonia (Italia); el uso excesivo que hace Proserpio de los bustos parlantes y su interés en los mecanismos y los chanchullos del mundo del arte, le confieren a este documental un carácter desigual, con demasiada exposición y, en ocasiones, aburrido. La entrevista más destacada es la de Françoise Vergès, que hace un perfecto análisis de por qué son los artistas occidentales los que reciben más fama y elogios por sus trabajos. Este es el motivo por el que Banksy puede crear un impacto tan grande pintando un grafiti en Belén, un impacto que los propios artistas palestinos no pueden crear. Ella ve todo esto como una nueva forma de colonización por parte de Occidente sin tener que recurrir a la fuerza. El documental también ha sido capaz de explicar por qué Banksy decidió abrir en 2017 el Walled Off Hotel, un hotel situado cerca del muro de separación entre las zonas israelí y palestina. Y es que no es solo una buena manera de conseguir que los medios informen sobre el muro, si no que también significa que ahora será mucho más difícil pintar sobre sus obras, o robarlas. 

The Man Who Stole Banksy es una producción de Marco Proserpio en colaboración con RAI Cinema y en asociación con Elle Driver. También ha sido financiada por el Doha Film Institute.

(Traducción del inglés por Miguel Ángel Martínez Gutiérrez y Ana María Pérez Romero)

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