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CHAMPS-ÉLYSÉES 2018

Crítica: Funan

por 

- Denis Do logró el premio a la mejor película en Annecy con su primer largometraje, acerca de la sobrecogedora trayectoria de una familia en plena revolución de los jemeres rojos

Crítica: Funan

"No tenemos elección. Hay que quedarse y sobrevivir". Denis Do emplea un dramático acontecimiento histórico como contexto para su primer largometraje, Funan [+lee también:
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, ganadora recientemente del Festival internacional de cine de animación de Annecy y proyectada a concurso en el Champs-Élysées Film Festival (la estrenará en Francia Bac Films el 13 de marzo de 2019). Esta excelente cinta hace gala de una gran fuerza narrativa y de una sobriedad visual magistral y es, además, digna de elogio por constituir un ejemplo perfecto de cómo puede la animación abordar asuntos adultos ampliando, así, su público potencial tradicional de jóvenes y profesores, convirtiéndose en un nuevo medio de transmisión de conocimientos que a veces pecan de abstractos, lejanos y áridos sobre el papel para estas generaciones polarizadas por el universo de la imagen.

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Es el 17 de abril de 1975 y estamos en Phnom Penh, la capital de Camboya, invadida ahora por las tropas de los jemeres rojos de la Angkar ("La organización"), que asalta el poder. Un millón y medio de personas se ven arrojadas a la calle, con "un porvenir incierto" ante sí. Entre ellas, los miembros de la familia de Sovanh, un crío de tres años, intentan apretar los dientes, ahorrar en comida y esconder los pocos bienes preciados que han podido llevar consigo de los soldados que los custodian y que no dudan en hacer gala de su autoridad ("Angkar sabe lo que es bueno para ti. ¡Obedece!") y destruir los coches, símbolos de un capitalismo corruptor. Separados de su niño por la multitud en el cruce de un río, Chou y su marido, Khuon, tratan de consolarse mal que bien diciéndose que sin duda la abuela se quedó con él y que continuarán su penoso avance con el resto de la familia: la madre de Chou, los hermanos Meng y Tutch y la hermana Lily. Con su deportación a un pueblo en el que reina la disciplina feroz y retrógrada de los jemeres rojos ("es hora de recuperar la pureza de los viejos tiempos"), la incesante propaganda, la tiranía de la autocrítica, la caza a los traidores y desertores y las ejecuciones sumarias, la familia entra en una alocada espiral de sufrimientos: trabajos extenuantes en los campos, hambrina, terribles casos de conciencia… El tiempo pasa, la muerte acude, las deportaciones separan unos de otros pero Chou y Khuon no desesperan y sueñan con volver a ver a su hijo; pero, para ello, hay que sobrevivir… 

El guion, del propio director junto con Magali Pouzol, cuenta cuatro años de existencia de la familia bajo el yugo de la barbarie. La historia, como es natural, es eminentemente trágica y golpea como un documental descarnado en el camino de la cruz que vivieron por aquel entonces los camboyanos. Sin embargo, las numerosas peripecias del film, la recurrente presencia en paralelo de Sovanh (que crece en el adoctrinamiento total) y una animación que juega con los contrastes entre unos paisajes magníficos y apacibles y la dureza extrema de las condiciones de vida de Chou y de su familia dotan a Funan de rayos de luz, a pesar de los crueles acontecimientos que la pautan. La película consigue dar protagonismo a la voluntad feroz de una madre y un padre decididos a no olvidar jamás a su hijo y a superar cualquier obstáculo, hasta el de su propia separación, para salvar sus almas y no hincar la rodilla ante el infernal vórtice ideológico que amenaza con arrastrarlos. Esta bella lección de humanidad invita a no bajar los brazos ante la banalización de la monstruosidad circundante. La elección de la vida y la luz frente al poder de la muerte da más valor a una película que casa a las mil maravillas su forma y su contenido.

Funan es una producción de Les Films d’Ici en coproducción con las belgas Lunanime, Webspider Productions e ithinkasia y la luxemburguesa Bac Cinema. Su agente de ventas internacionales es Bac Films.

(Traducción del francés)

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