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KARLOVY VARY 2018 Competición

Crítica: Jumpman

por 

- KARLOVY VARY 2018: El tercer largo de Ivan I. Tverdovsky es su film más dinámico y técnicamente pulido, pero también el menos humano y conmovedor

Crítica: Jumpman
Denis Vlasenko en Jumpman

El cineasta ruso Ivan I. Tverdovsky regresó a Karlovy Vary por tercera vez con Jumpman [+lee también:
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y se fue a casa con el premio especial del jurado de la competición principal. Sin desviarse de sus temáticas en torno a individuos especiales que buscan su lugar en la comunidad, como ya hizo con adolescentes con discapacidades físicas y mentales en la devastadora cinta de 2013 Corrections Class [+lee también:
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y con una mujer con cola en la intrigante película de 2016 Zoology [+lee también:
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, en su último film, el realizador propone a una especie de antisuperhéroe como protagonista. Pero esta vez, los personajes de la película sirven más como herramientas para una declaración sobre la naturaleza corrupta y brutal de la sociedad rusa que como seres humanos reales con rasgos específicos.

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El adolescente Denis (Denis Vlasenko, en su primer papel protagonista) fue abandonado cuando era niño por su madre y vive en un orfanato. Tiene analgesia congénita, un trastorno que le incapacita para sentir dolor físico. Entonces, su madre Oksana (Anna Slyu, Guardianes de la noche)vuelve para recuperarle, pero como el director del orfanato no le deja marcharse, pues no confía en ella, ambos crean un plan de escape, y Denis entra así en las esferas sociales por las que se mueve Oksana, llenas de personas podridas de dinero.

Es fácil reconocer a la rubia atractiva como una cazafortunas cuando vemos a sus amigos: dudosos hombres de negocios, políticos, policías, abogados y jueces corruptos. Inmediatamente, descubren una forma de aprovechar los talentos de Denis: el chico debe saltar delante de un coche que vaya a toda velocidad (y que sea propiedad de alguien rico), y luego, mediante un mecanismo muy medido que requiere la participación de un policía, un médico de urgencias, un fiscal, un abogado y un juez, podrían sacar cantidades ingentes de dinero a dicha persona. No hay forma de que las víctimas de la estafa se libren, el sistema es perfecto: solo pueden elegir entre ir a la cárcel y pagar. 

Al principio, a Denis le gusta el plan, pues puede vivir una vida lujosa con su madre, en un apartamento elegante (regalo de su exmarido), pero a medida que los socios van haciéndose más codiciosos, sus frecuentes lesiones van aumentando su capacidad para sentir dolor, y el chico se queja. Aunque no sorprende la mala respuesta por parte del policía y los demás conspiradores, la reacción egoísta de Oksana subraya la tesis de la película: en la sociedad rusa contemporánea, solo se cuenta con alguien mientras cumpla con su cometido. 

Jumpman es la cinta más dinámica y técnicamente pulida hasta la fecha del cineasta; los 87 minutos de metraje se hacen muy cortos. La suntuosa fotografía de Denis Alarcón Ramírez captura con fluidez tanto las escenas de acción como los diálogos, y funciona especialmente bien con las ambientaciones nocturnas. El montaje, realizado por el propio Tverdovsky, podría haber tenido un ritmo equilibrado en la alternancia entre la vida de Denis en este submundo fascinante y traicionero y los altibajos de su estado psicológico, pero por desgracia, este último aspecto no se desarrolla plenamente. Al descuidar el desarrollo de los personajes para centrarse en una sociedad sobre la cual se han hecho cintas más sólidas en los últimos tiempos (el film de Andrey Zvyagintsev Sin amor [+lee también:
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es un buen ejemplo), el guionista y director se limita a hacer de Denis y Oksana meros arquetipos, y no seres humanos reales, de carne y hueso. Y al final, ello acaba minando el poder del mensaje de la película.  

Jumpman es una coproducción de la productora rusa New People Film Company, la lituana Tremora, Film and Music Entertainment Ireland y la francesa Arizona Productions. La compañía varsoviana New Europe Film Sales detenta los derechos internacionales.

(Traducción del inglés)

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