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“El estilo visual resuena en nuestra distorsionada memoria colectiva”

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Gürcan Keltek • Director

por 

- LOCARNO 2017: Charlamos con el turco Gürcan Keltek sobre Meteors, los problemas de hacer cine político y su inspiración artística y visual

Gürcan Keltek  • Director
(© Locarno Festival / Marco Abram)

Estuvimos hablando de los problemas de hacer cine político y de su inspiración artística y visual con el cineasta turco Gürcan Keltek, cuyo primer largometraje, Meteors [+lee también:
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, participó en la sección Cineastas del Presente del 70º festival de cine de Locarno, de donde se marchó con el Swatch Art Peace Hotel Award.

Cineuropa: ¿Es Meteors una película estrictamente ficticia? ¿Fue muy difícil realizarla?
Gürcan Keltek:
 Siempre es difícil, sobre todo cuando todo el mundo tiene un punto de vista diferente de lo que pasó y tienes que reconsiderarlo todo mientras van pasando las cosas. Meteors fue una reacción a lo que estaba pasando y había una cierta urgencia en ello, algo que me ayudó a terminarla. Como director, mi intención es ir más allá de las situaciones políticas de la actualidad. Había lugares que quería explorar, lugares a los que no pertenezco y que quería ver de manera distinta. Así que es cierto que la película tiene una dimensión política pero empieza a construirse a partir de algo muy personal; luego se convierte en otra cosa. Al principio, me fascinaba la historia, la región, la gente y las hermosas criaturas que viven allí. Meteors va de ellas. Lo más difícil fue mantener todos estos elementos intactos mientras todo básicamente cambiaba o directamente desaparecía.

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¿Por qué dividió la historia en capítulos?
La estructura fragmentada de las narrativas separadas me llevó a dividir la historia en numerosos capítulos. Edité una serie de secuencias con mi montador, Fazilet Onat, y tratamos de hacer que hablaran entre sí. Había saltos en el tiempo geográficos y diferentes acciones tenían lugar al mismo tiempo, lo que en ocasiones era deliberadamente descuidado. Me gustan los capítulos; presto atención cuando los veo en la pantalla. Hice alguna investigación sobre textos paganos viejos y canciones folclóricas kurdas anónimas mientras hacía la película, así que todo lo que veía eran capítulos. 

¿Cómo se las arregló para mantener las imágenes de archivo?
Recogí material de diferentes fuentes: desde canales de noticias rusos con noticias de meteoritos hasta reportajes independientes y cámaras de vigilancia. Las imágenes más importantes vinieron de Güliz Sağlam, una gran directora de Estambul. Lo que ella rodó de la iniciativa por la paz de las mujeres en el sureste de Turquía era increíble y también usé otras grabaciones de ellas. Cuando sentíamos que había un hueco por llenar, también íbamos al lugar de los hechos a rodar nuestras cosas. Más allá de un puñado de escenas, preservamos y montamos todas las demás a la vez. 

¿Se trata de una película experimental o de un documental?
Al principio, bromeaba con eso de que Meteors fuera un documental con toques psicodélicos pero ahora tiene pinta más de una ficción, ya que hay diálogo escrito y algo así como un guion o una línea temporal. Aunque todo lo que se muestra es real, la idea de fuerzas naturales y sobrenaturales en plena intervención durante enormes turbulencias políticas es totalmente ficticia. No hay límites en el cine documental y cuando uno intenta señalarlos, se expanden. Había algunas imágenes que todavía me fascinan así que nunca pienso en criterios particulares. Creo que la ficción experimental y el cine documental coexisten. 

¿Por qué empleó una fotografía granulada y monocromática?
Rodé la escena inicial en el monte Nemrut en un blanco y negro granulado hace muchos años; usaba celuloide y me gusta mucho la textura, que encaja bien con los vídeos de baja calidad y los granos de alta resolución. Esto está directamente vinculado también con los elementos de la película. En aquel tiempo, había escasísima información y poquísimas noticias sobre las ciudades del sureste. Creo que el estilo visual resuena en nuestra distorsionada memoria colectiva como uno de esos vídeos anónimos que se transmiten por las redes, con fallos, monólogos y cosas así. Me fascinaban esas imágenes. Lo que pasó entonces es una memoria desvanecida ahora para mí y Meteors es la manera en que yo me vuelvo a imaginar cómo recordamos las cosas.

¿Cuál fue su experiencia como coproductor de Meteors?
La cinta empezó siendo una obra autoproducida y, durante mucho tiempo, estaba solo con unas pocas personas. Ganamos un premio como work-in-progress en el Meetings on the Bridge del festival de cine de Estambul, que fue de gran ayuda. Después, con 29P Films y Marc Van Goethem, nos las arreglamos para finiquitar la posproducción. Luego, dos amigos míos, brillantes directores, Burak Çevik y Arda Çiltepe, se me unieron como coproductores y acabamos todo, literalmente, juntos, con un presupuesto minúsculo, por supuesto. No hay un modo convencional de financiar una película así en Turquía en estos momentos.

(Traducción del inglés)

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