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"Me dan un poco de miedo los jóvenes que está criando nuestra sociedad"

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Branko Schmidt • Director

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- Cineuropa charló con Branko Schmidt sobre su última película, Agape, a poco de su lanzamiento en cines

Branko Schmidt  • Director

Branko Schmidt es uno de los cineastas contemporáneos más ineludibles de Croacia, así como uno de los críticos de sus sociedad más insolentes. Su trilogía no oficial de crítica social, escrita por el literato Ivo Balenović, arrancó en el medio social bajo de Metastases y continuó con la corrupción humana y sistemática de Cannibal Vegetarian [+lee también:
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. Ahora, concluye con Agape [+lee también:
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, una película llena de temas polémicos y protagonizada nada menos que por un cura. Schmidt tiene toda la intención del mundo de seguir en su labor de concienciación social con sus proyectos futuros. A poco de la entrada de Agape en la distribución en el país y alrededores, charlamos con él sobre ella en Zagreb.

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Cineuropa: Esta es su tercera colaboración con Ivo Balenović, en la que vuelve a poner el dedo en la llaga de la sociedad croata actual, si bien esta vez lo hace a partir de un guion original. ¿Fue esa la razón por la que trabajó con tantas versiones, como comentó en Pula?
Branko Schmidt:
No lo es. De Metastases, que era una adaptación de la novela y tenía, mientras tanto, una producción teatral en curso, hicimos 80 o 90 versiones. Para Cannibal Vegetarian, otra adaptación, nos bastaron cinco o seis bocetos antes de la versión final. Algunos guiones son más fáciles de escribir; otros son más difíciles. Algunos son problemáticos porque son adaptaciones; otros lo son porque son escritos originales.

Hay muchos temas propuestos para ulterior desarrollo en apenas 75 minutos de metraje: la iglesia, el catequismo, el amor a Dios, el amor al hombre, el tabú de la pedofilia, la intolerancia… ¿Hay algo así como un tema principal en la película, algo en lo que usted quisiera hacer hincapié?
Creo que todo ello tiene que ver con la intolerancia en nuestra sociedad. No es un problema exclusivo de Croacia sino de un gran número de países europeos y de los Estados Unidos. Es obvio que hemos elegido el camino que más detesto y que estamos perdiendo lo que hizo hermoso nuestro mundo: la riqueza de las diferencias. El proverbial péndulo acabó en el otro extremo y no hay mucho que podamos hacer como artistas, escritores o cineastas. Podemos avisar a la élite y al público general, mostrarles los signos e intentar imaginar las consecuencias pero la probabilidad de cambios reales es muy baja.

Uno de los temas que aborda en su película son las diferencias entre generaciones. Usted ha invertido uno de los prejuicios sobre la gente joven, a los que habitualmente se los ve como gente más tolerante y abierta de mente. ¿Por qué la juventud croata es tan conservadora?
En la película, nunca digo que el cura, el protagonista, es un pedófilo. Simplemente, que es distinto. Su forma de tratar a los niños difiere de lo que cabría esperar. Basarnos en eso únicamente basta para etiquetarlo y acabar eliminándolo de la sociedad. La iglesia no es la única culpable; también  están la escuela, la familia… Me dan un poco de miedo los jóvenes que se avecinan en nuestra sociedad, en Croacia, en Europa y en el mundo.

La iglesia en la cinta es algo que fue construido y adaptado para la película. ¿Por qué no usó una iglesia cualquiera de las que hay en Zagreb? ¿No logró el permiso? ¿No lo pidió? ¿Sabía que no se lo darían?
Pedimos permiso en una conversación con representantes de la iglesia y la respuesta fue negativa desde el principio. No era por el tema que tratábamos. Total, que alquilamos un objeto precioso, un antiguo pabellón francés de la feria de Zagreb. Por suerte, había sido renovado recientemente y lo decoramos como si fuera una iglesia. Aquello se comió una buena parte del presupuesto.

Al margen de Goran Bogdan, los dos papeles más destacados corren a cargo de actores serbios, ambos miembros del reparto de No One’s Child [+lee también:
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, donde la química que tenían era bien distinta con respecto a la de Agape. ¿Qué le llevó a decantarse por ellos, con todos los problemas burocráticos y productivos que conlleva, la formación vocal y demás?
No teníamos mucho tiempo a nuestra disposición cuando empezamos la producción, así que no podíamos permitirnos un montón de pruebas para encontrar chicos como los de Zagreb. Vi No One’s Child y cuando llegó la hora me parecieron perfectos para los papeles. Son, sencillamente, grandes actores y estábamos preparados para ayudarlos con todo lo vocal; era más fácil así, de hecho. Denis Murić, de Kosovo, habla con más propiedad, así que no era un problema, pero convertir el acento de Pavle Čemerikić, propio de Belgrado, en uno eslavo, del este de Croacia, fue más difícil; para ello contratamos a la actriz Helena Buljan.

Agape empieza su etapa de distribución en cines en Croacia a finales de noviembre. ¿Qué hay de su distribución internacional y de su periplo festivalero?
Acabamos de firmar un contrato con Blitz. La cinta también se proyectará en Bosnia, probablemente a la vez que en Croacia, y también tenemos planes para Serbia. Por desgracia, he tenido problemas de salud desde el final del rodaje, así que no he podido prestar demasiada atención a esto. Ahora hemos alcanzado un acuerdo de representación con Soul Food, así que ahora estamos trabajando en su distribución en otros países fuera de la región de la antigua Yugoslavia.

(Traducción del inglés)

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