En estos días en Cannes se habla mucho de Rumanía, cuyo cine está actualmente en pleno cambio gracias a una de las más fértiles generaciones de cineastas del Viejo Continente. Los aplausos (y quizás algún premio el domingo por la noche) para
4 meses, 3 semanas y 2 días [
tráiler,
film focus], del rumano
Cristian Mungiu, en competición oficial en Cannes, son la confirmación de este renacimiento.
Desgraciadamente, el cine de Bucarest ha perdido prematuramente lo que parecía ser un nuevo talento con el que contar.
Cristian Nemescu, cuyo primer largometraje
California Dreamin' (Endless) [
tráiler] fue seleccionado en la sección Un Certain Regard, falleció en un accidente de tráfico a los 27 años, mientras el filme se encontraba aún en postproducción.
(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)
Con
California Dreamin', el joven Nemescu nos deja un testamento hecho de ironía y desilusión, pero privado del excepticismo que caracteriza a una parte del cine del Este y, al contrario, lleno de amor por la vida y confianza en el futuro.
En la estación ferroviaria del pueblecito rumano imaginado por Nemescu, se detiene durante la guerra de Kosovo, en 1999, un tren de la OTAN. Se realiza un desencuentro-encuentro de culturas que representa la relación entre los países económicamente más avanzados y el resto del mundo. El jefe de la estación (Razvan Vasilescu), un hombre a quien el comunismo ha arrancado a sus padres, esperó durante 50 años a que llegaran los estadounidenses a salvarlos y ahora quiere hacérselo pagar bloqueando este tren que transporta un radar de gran valor estratégico. El alcalde ve, sin embargo, la llegada del capitán Jones (Armand Assante) como una ocasión de desarrollo económico y organiza una gran fiesta. Y mientras tanto, estalla la historia de amor entre el joven sargento (Jamie Elman) y la hija del jefe de la estación, Monica (Maria Dinulescu).
En un gran juego de esperas y suspenses, el anticapitalismo/antiamericanismo de Nemescu esconde afecto ("el producto más importante de los Estados Unidos es...la seducción", se dice en el filme), y, así, la película transcurrirá llena de ironía durante 2 horas y 35 minutos. El productor Andrei Boncea ha querido, de hecho, dejar la versión incompleta del realizador y ha agregado la palabra "Endless" (lit. "sin fin") al título porque nadie sabe como habría sido el montaje final.