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Dome Karukoski • Director

"Una película sobre hombres finlandeses débiles y avergonzados"

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Dome Karukoski • Director

Con su nueva película, Lapland Odyssey [+lee también:
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–distribuida en 81 salas en Finlandia el pasado 15 de octubre y ya vista por 125.000 espectadores–, Dome Karukoski ha vuelto a conectar con un público que ha acudido en tropel a los cines para disfrutar de esta mezcla de comedia y road movie rodada en la gélida Laponia, donde el número de muertes por suicidio supera con creces al de muertes por accidente de coche. El director, de 33 años de edad, habló con Cineuropa antes del estreno de su última obra en Finlandia.

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LIM Internal

Cineuropa: El preestreno mundial de su película tuvo lugar en Toronto, en la sección dedicada al cine contemporáneo mundial. ¿Cómo fue recibida?
Dome Karukoski: No pudo haber sido mejor. Yo estaba un poco nervioso: cabía la opción de que la obra pareciese demasiado finlandesa y la gente habría podido no captar el humor. Oir cómo la gente se reía de principio a fin y cómo aplaudieron cuatro veces a mitad de película fue todo un alivio. Tuve la mejor reacción de público de mi carrera como director. Las críticas también fueron excelentes, por lo que todo fue inmejorable.

Lapland Odyssey es una comedia de viajes; algo que se aleja de su producción anterior, compuesta principalmente por dramas. ¿Fue algo deliberado?
Fue algo deliberado y accidental al mismo tiempo. Deliberado porque a mis 33 años quiero seguir creciendo como director y ver dónde están los límites de mi capacidad cinematográfica. Al mismo tiempo, quería tratar un tema serio de un modo entretenido. En Laponia, el índice de suicidios es altísimo y supera ampliamente al número de muertos en accidentes de coche. Para llegar no solo a un público directamente interesado en este asunto sino también a un grupo más amplio, creímos que la mejor manera de hacerlo era a través del humor. Finlandia es, quizá, el país donde más se ríe la gente de sí misma. Fue algo accidental porque la película iba a ser mi tercer largometraje; sin embargo, nos llevó cinco años cerrar el guión y encontrar financiación.

Ha trabajado nuevamente con Pekko Pesonen, quien ya escribió su primer largometraje: Beauty and the Bastard [+lee también:
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. ¿Quién tuvo la idea de hacer Lapland Odyssey?
Pekko estaba a punto de ser padre por primera vez y su suegro insistió en que comprase una cámara de vídeo. Siguió dándole la lata hasta que a Pekko se le ocurrió hacer una película sobre los roles «masculinos». Las parejas modernas están cambiando en Finlandia: las mujeres son a menudo más fuertes, rápidas y capaces. Podría decirse de forma simbólica que los hombres se han quedado «clavados» en el sofá, pero aunque las mujeres lleven comida a la mesa, de alguna forma la sociedad se aferra todavía a la idea tradicional que impone a los hombres un cierto tipo de tareas, como arreglar el cortacésped o la televisión. Queríamos indagar en el sentimiento de vergüenza que experimentan los hombres que no pueden llevar a cabo esos deberes «varoniles» en un país que durante siglos ha sido de segunda. Pensamos que una película sobre estos hombres finlandeses débiles y avergonzados interesaría a unos cuantos...

Sigue siendo, con todo, una odisea, en la que los personajes se enfrentan a varios desafíos y luchan contra los llamados enemigos antes de volver, cambiados, a casa. ¿Fue complicado dar con el tono apropiado y conseguir que los encuentros durante el viaje no se redujesen a meras anécdotas?
Sí, nos costó cuatro años redondear el guión. Fue un follón cuando empezamos a discutir sobre la historia: sentíamos que no era creíble y la modificamos para hacerla más realista, con escenas de acción que resultasen factibles en la realidad. Por ejemplo, En Laponia viven muchos rusos adinerados que se levantan por la mañana y dicen: «¡vamos a dar una vuelta en helicóptero!». Enseñamos la película a 700 personas de Laponia en un preestreno y, tras la proyección, nos abrazaron diciendo que la cinta era muy real y verosímil.

La música desempeña un papel importante a la hora de guiar la acción. Recuerda a la música folclórica irlandesa y a las bandas sonoras que Ennio Morricone compuso para los spaghetti western italianos. ¿Cómo lo hicieron?
Gracias a la coproducción con Irlanda y Suecia pudimos conseguir un sonido único. Trabajamos con diseñadores de sonido suecos y con Lance Hogan como compositor. La película es una gran aventura, una odisea, aunque el estímulo principal de la historia es fijo: una pareja que quiere conseguir un decodificador. Con todo, es un pretexto para que los tres hombres hagan un largo viaje. Para Janne (Jussi Vatanen) y sus amigos (Jasper Pääkkönen y Timo Lavikainen) el viaje interior tiene un alcance mucho mayor que el viaje físico, por lo que la música debía adquirir un tono épico. En efecto, hablamos con Lance de Ennio Morricone y de que, de alguna manera, se trataba de un western que transcurre en Laponia.

¿Fue muy difícil rodar de noche y con esas rigurosas condiciones meteorológicas?
No resultó tan difícil. Cuando hicimos la película no había ninguna otra cinta finlandesa en fase de rodaje durante ese periodo, así que pudimos trabajar con el personal con más capacidad y experiencia a la hora de rodar bajo duras circunstancias. Llegamos a rodar a casi -38°C. Disponíamos de saunas móviles porque los actores no tenían mucha ropa para la película y pensamos que querrían mantener el calor; sin embargo, prefirieron el frío –¡Al menos les dimos la alternativa!–. Las secuencias de interiores las rodamos en los estudios de Film i Väst, en Trollhättan (Suecia).

¿Tiene previsto realizar alguna otra comedia?
En realidad, ahora estoy trabajando con Pekko en otra historia lapona. Podría decirse que será la continuación de Lapland Odyssey, pero no es una secuela propiamente dicha. Mantendrá el mismo tono, con una historia diferente y genial. También estoy trabajando en un cortometraje humanitario de 15 minutos de duración sobre los niños que viven en las chabolas de Nairobi. Se proyectará durante los Red Nose Days en Finlandia y ojalá consiga cobertura en festivales y llame la atención. Si se vende a algún territorio, el dinero irá destinado a beneficencia.

¿Qué opinión le merece el cine finlandés actual?
Me hace mucha ilusión ser parte del cine finlandés actual. Hay una nueva ola, un cambio generacional: muchos directores y guionistas de unos 30 años están revitalizando la producción. Creo que en los próximos cinco años saldrán muchas buenas películas en Finlandia. El año pasado tuvimos un gran éxito al ganar más de 30 premios en festivales entre mi anterior película, Forbidden Fruit [+lee también:
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, y Letters to Father Jacob [+lee también:
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, de Klaus Härö. Este año debería ser igual de bueno.

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