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Patrice Leconte • Director

Le Magasin des Suicides,“una experiencia colaborativa”

por 

- Le Magasin des Suicides de Patrice Leconte.

Patrice Leconte • Director

Tras la proyección en preestreno de dos secuencias en 3D de su próxima película, Le Magasin des Suicides, adaptación animada del best-seller de Jean Teulé, el director francés Patrice Leconte (Les Bronzés [+lee también:
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), en compañía de los productores Gilles Podesta (de la francesa Diabolo Films) y Sébastien Delloye (de la belga Entre Chien et loup) respondieron a algunas preguntas sobre este proyecto colaborativo que debería estar a punto para el inicio del festival de Cannes de 2012.

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Cineuropa: ¿Por qué escogieron una orientación gráfica en 2D para una película que desde un principio pensaban presentar en 3D?
Patrice Leconte: Estuve trabajando un tiempo en el cómic y quería que hubiese un dibujo en la película que no se pareciera a los del resto de la producción de animación en 3D actual, en la que todo es liso, elegante y redondo. Le Magasin des Suicides se parece más a esos libros pop-up compuestos de elementos recortados que salen de las páginas. Hablamos de 2D en relieve. Se aprecia la mano que ha dibujado cada elemento y eso fue precisamente lo que me encantó al principio. Es importante saber que el tratamiento de la imagen en relieve no se nos ocurrió por el camino, sino que está presente desde la concepción de la película, lo que la distingue de otras producciones en las que el 2D en relieve se añadió a posteriori, como en El gato del rabino [+lee también:
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. La puesta en escena y el montaje de nuestra obra fueron pensados desde este punto de vista.

Usted es un director acostumbrado a rodar acción real. ¿Cómo fue esta nueva experiencia?
Patrice Leconte: esta es mi primera película de animación y es bastante increíble pensar que todos los decorados fueron dibujados por el estudio de animación Waooh! [ndr: este estudio forma parte del Pôle Image de Lieja, donde también se trabaja la imagen en relieve], que otra parte de la animación se hiciera en Angulema, otra en Montreal y que yo pudiera coordinar todos estos elementos en tiempo real desde nuestro cuartel general en París. Es una gran alegría ver cómo el resultado final de este proceso colaborativo se parece a lo que yo tenía en mente como director sin asistir al rodaje. También es un proyecto que nos ha enseñado a ser pacientes. Menos mal que me dediqué a otras cosas durante los cuatro años que ha costado llevar a cabo esta adaptación.

¿Cómo consiguió realizar, a partir de un asunto tan turbio, una adaptación humorística, jubilosa y dirigida a un público joven?
Patrice Leconte: En primer lugar, evitando las tomas reales, cosa que propusimos en el pasado, cuando pensaba de que la novela no podía adaptarse al cine. El dibujo permite mucho humor y un distanciamiento con la realidad: entramos verdaderamente en el fantástico universo de un cuento. En segundo lugar, con las canciones y los bailes de los personajes, contrapunto de la oscuridad de este universo. Optamos por una comedia musical. El protagonista de la película es un niño que ve la vida de color rosa. El espectador se identifica con este personaje, y así es como conseguimos dirigirnos a un público más joven.

¿Contó con un presupuesto, digamos, consecuente Le Magasin des Suicides?
Sébastien Delloye: La película se acerca a los 12 millones de euros: es un presupuesto lo suficientemente adecuado teniendo en cuenta que hoy en día es imposible producir un largometraje de animación en Europa en un solo territorio. Hay que pasar por la coproducción.
Gilles Podesta: Para llevar a cabo este proyecto procuré que los países coproductores fuesen todos francófonos. Nos íbamos a embarcar juntos en una aventura de 4 años, así que era importante que pudiésemos comprendernos lo mejor posible con una lengua común. Lo mismo se aplica a los artistas, creadores y técnicos que trabajan en esta película: de hecho, es el mismo grupo que tiene sus estudios gráficos establecidos en Francia, Bélgica y Canadá. Estos tres países no comparten, por tanto, solo la lengua, sino también la filosofía de trabajo del día a día y los estándares técnicos.

En el caso de Bélgica, podría hablarse de un cuento de hadas social, pues la película ha creado empleo.
Sébastien Delloye: En lo que respecta a la coproducción, hay una gran diferencia entre el largometraje clásico y la cinta de animación. En un plató de rodaje o durante la post-producción de una película normal, tal vez haya 10 o 15 personas de una misma región cuyo trabajo dura dos meses. En el caso de Le Magasin des Suicides, no son menos de 40 los empleados que trabajan en el proyecto durante más de un año. Para la mayoría de ellos es su primer empleo, cubierto gracias a un programa de formación técnica con el que colaboramos. Los beneficios económicos que esto conlleva en el país coproductor van más allá de los resultados de taquilla de la película. La promoción digital de la obra también cuenta con ayudas del nuevo programa de Wallimage dedicado a los cross media, lo que nuevamente comporta dividendos y empleos que se reparten en Bélgica tanto para la campaña promocional en este país como para la publicidad en Francia.

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