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Yamina Bachir Chouikh • Directora

La Argelia de Rachida

por 

- Terrorismo e integrismo en el debut de la directora argelina: “Relato el coraje y la fuerza moral de las mujeres de mi país”

Yamina Bachir Chouikh • Directora

Una joven maestra de primaria es detenida en la calle por un grupo de terroristas. Le quieren dar un paquete explosivo para que lo deposite y haga estallar dentro del colegio. Estamos en Argelia, arrecia la cruenta batalla entre fundamentalistas islámicos y el gobierno laico. La población paga las consecuencias. La maestra se niega a cumplir sus órdenes y los terroristas, ex alumnos suyos, le disparan en el abdomen. La historia toma ahora dos direcciones: 1) la maestra cae al suelo e inmediatamente explota el paquete, matándola; 2) el paquete es desactivado, la maestra recibe socorro médico y se salva. Esta es la diferencia entre la realidad y el cine. Y también la diferencia entre lo que sucede una mañana en Argelia y lo que la directora argelina Yamina Bachir Chouikh quiere relatar en su película Rachida.

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Una historia trágica, aunque llena de esperanza. A la desesperación y al miedo se opone la fuerza moral de mujeres valientes que no bajan la cabeza en señal de resignación. Y además están los niños, que representan el futuro de un país que sólo en este último año parece haber superado la terrible ola de atentados. Presentada en Cannes 2002 en la sección Una cierta mirada, ganadora de dos premios en el Festival de Cine de Francia, estrenada en diciembre en Argelia y en enero en Francia, Rachida llega ahora a Italia acompañada por su directora.

¿Cómo se ha recibido la película en Argelia?
“La película ha sido bien recibida. Muchos cines que llevaban 15 años cerrados abrieron para proyectarla. Familias enteras se acercaron a las salas para ver Rachida Esto muestra que la población reacciona y se interesa ante ciertos argumentos. La mayor parte de las mujeres argelinas se parecen a la protagonista: tienen el mismo valor y el mismo compromiso civil. Por desgracia, los horrores del terrorismo transforman a las víctimas en meros números estadísticos. A través de los avatares de Rachida y de las personas a su alrededor, he intentado narrar la realidad cotidiana de los argelinos, en particular, de las víctimas del terrorismo”.

¿A qué problemas se tuvo que enfrentar para realizar la película?
“En Argelia el verdadero obstáculo es de carácter económico. En mi país no hay censura, por lo que todas las dificultades se concentran en buscar financiación. Al principio propuse el proyecto al Ministerio de Cultura y Comunicación. La respuesta fue positiva, por lo que me puse a escribir el guión y los diálogos. Cuando fui a pedirles dinero, en el ministerio me dijeron que el apoyo era solamente de tipo cultural. No había dinero para financiar la película. Entonces, conseguí que Arte y otras instituciones cinematográficas francesas me apoyaran. En Francia hay ayudas para obras realizadas en los países de la cuenca del Mediterráneo. Y además me benefició el hecho de ser mi primera película. Y así, logré realizar la obra, contando también con la colaboración de amigos. El reparto está formado por muchos actores no profesionales y yo me ocupé incluso del montaje”.

¿Y el futuro?
“Espero poder hacer películas más ligeras. La realidad actual, sin embargo, me obliga a realizar obras de denuncia social. A pesar del pacto de concordia impuesto a la población, Argelia es un país que vive todavía profundas contradicciones. Estamos lejos de una solución definitiva de los problemas y la actual guerra en Irak no ayuda en nada a mantener el equilibrio político, que no es nada estable”.

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