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Bálint Kenyeres • Director

"Una película sobre los contrastes y las contradicciones"

por 

- Les Arcs acogió nuestro encuentro con el húngaro Bálint Kenyeres, que presentó en Work in Progress dos secuencias de su primer largometraje, Hier

Bálint Kenyeres • Director
(© Mátyás Erdély)

Después de haber recibido múltiples galardones con sus cortos Closing Time (descubierto en Venecia), Before Dawn (presentado a concurso en Cannes en 2005, tras lo que se alzó con el premio del jurado de Sundance y el reconocimiento como mejor corto europeo en 2006 a cargo de la Academia del Cine Europeo) y The History of Aviation (participante en la Quincena de los Realizadores de 2009), el húngaro Bálint Kenyeres ha rodado, por fin, su primer largometraje, Hier (Yesterday), del que ha presentado dos prometedoras secuencias en el marco de los Work in Progress del 8º festival de cine europeo de Les Arcs. Aprovechamos la ocasión para hablar con él de la génesis de la película, producida por su compatriota Andrea Taschler para Mirage Film en coproducción con la francesa Films de l'Après-Midi, la holandesa Rotterdam Films, la alemana One Two Films, las suecas Chimney Pot y Film I Vast y la marroquí La Prod.

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Cineuropa: ¿Cómo analiza ahora, en perspectiva, el largo proceso de producción de Hier?
Bálint Kenyeres: Los 31 días de rodaje transcurrieron en Marruecos entre julio y agosto. El montaje empezó en septiembre y ya tengo una primera versión en "rough cut". Todo el tiempo que precedió fue la consecuencia de una financiación que acabó siendo una verdadera batalla cuando empezamos, ya que el organismo húngaro por aquel entonces [ndr.: la MMKA] atravesaba una profunda crisis y el Hungarian National Film Fund actual aún no estaba operativo. Hubo dos años de vacío para la financiación del cine en Hungría. En total, ¡hace ya siete años que trabajo en la película! Tuvimos que esperar a que el Hungarian National Film Fund, principal apoyo de la cinta, se activara antes de buscar socios fuera. Al final ha sido una coproducción entre seis países. La cinta estará lista en primavera y ya estamos pensando en firmar un buen acuerdo con una agencia de ventas internacionales.

¿Cuáles son, a grandes rasgos, las líneas de la intriga?
Es la historia de un hombre de unos 50 años de edad que trabaja en una multinacional en el sector de la construcción y que un día descubre que algo no va bien en una de sus obras en el norte de África. Al viajar al lugar, constata que, en realidad, todo va bien, así que sospecha que haya habido algún tipo de manipulación y decide volver lo más rápidamente posible a Europa. Sin embargo, pierde su último ferry y se ve en la tesitura de tener que matar el tiempo. Regresa a un bar al que solía ir quince años atrás, puesto que pasó una temporada en el país en el pasado. Allí había tenido, incluso, una intensa relación de amor con una chica local que no tardó en desaparecer. Aquel día, de regreso al bar, intenta encontrarla pero acaba siendo golpeado y levantándose en mitad de ninguna parte, totalmente desvalijado, sin papeles ni dinero. Comienza entonces una investigación que lo llevará a regresar por el hilo fino de su pasado. Si tuviera que colgarle una etiqueta a la película, sería la de “cine negro de autor”. Su ADN es doble: es tanto un drama centrado en un personaje como una película que gira en torno a una investigación. Espero que este par de identidades arrojen algo interesante, emocionante y extraño en la pantalla.

¿Por qué optó por que la narración llevara al protagonista a otro país?
Necesitaba un contraste entre el modo de vida europeo a través de este personaje, tan rico y poderoso, y ese lugar al que regresa, que no está más que a 30 minutos de Europa pero, al mismo tiempo, a centenares de años de distancia. Se trata de un shock cultural y de una película sobre los contrastes y las contradicciones. Rodamos en Casablanca, Essaouira, Marrakech y Tánger, puesto que la investigación toma la forma de una road movie y requería decorados variopintos.

¿Cómo llegó Vlad Ivanov al papel principal?
Es uno de los mejores actores europeos. Es increíble y perfecto para el papel. El resto del reparto es internacional. Hay franceses como Jacques Weber, Féodor Atkine, Djemel Barek, Jo Prestia y también están la actriz holandesa Johanna Ter Steege o Toulou Kiki, a la que vimos en Timbuktu [+lee también:
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, pero aparecen mezclados con actores aficionados locales que seleccionamos en cástings de calle. Es una mezcla interesante.

¿Cuáles eran sus intenciones principales en lo que concierne al lado visual de la película?
Es una película contemporánea sobre el pasado pero sin necesidad de utilizar flashback alguno. Volvemos al pasado a través del recorrido del personaje principal, así como en lo visual, en cierto modo. No es una imitación directa de la manera de filmar cine de autor de finales de los años 90 y principios de los 2000 pero hay algo de esa época que planea en la atmósfera y el enfoque cinematográfico. Cuanto más atrás en su pasado regresa el personaje, más recula visualmente la película en el tiempo. Experimentamos mucho con eso para que funcionara sin que resultara demasiado evidente ni acumulara referencias. El director de fotografía, Adam Fillenz (Adrienn Pál [+lee también:
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), y yo intentamos evocar un poco el efecto que tienen las Polaroid a nuestros ojos.

(Traducción del francés)

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