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Iveta Grófová • Directora

“Los espectadores tienen que entender claramente la psicología del protagonista”

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- BERLÍN 2017: la directora eslovaca Iveta Grófová charla con Cineuropa sobre el rodaje con niños y sobre la adaptación cinematográfica de la novela Little Harbour

Iveta Grófová  • Directora

La directora eslovaca Iveta Grófová estudió animación y producción documental. Realizó algunos cortos documentales antes de confeccionar su ópera prima Made in Ash [+lee también:
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, que combina elementos procedentes de la ficción, del documental y de la animación. Su último largometraje, Little Harbour [+lee también:
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, se estrenó a nivel mundial en la sección Generation Kplus de la Berlinale y ganó el Oso de Cristal. Cineuropa ha hablado con la ella sobre la transformación de una novela en película y sobre las decisiones que tomó durante el proceso.

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LIM Internal

Cineuropa: ¿Difiere mucho Little Harbour de tu ópera prima Made in Ash?
Iveta Grófová: Mi intención inicial era realizar una película que fuera completamente diferente a Made in Ash. Little Harbour posee una forma más precisa y elaborada, al contrario que Made in Ash, que oscilaba entre el documental y el relato de ficción, y que se realizó bajo circunstancias completamente distintas. Era un tipo de película independiente, con un enfoque totalmente distinto. Little Harbour combina las interpretaciones de actores infantiles, actores profesionales y aficionados, bebés y mascotas. En cierto punto, la naturaleza de la producción fue parecida a la de Made in Ash. Cada día de rodaje estaba lleno de sorpresas, y el caos se convirtió en algo característico de los días de filmación con niños y bebés. Es por ello que al hacer mi ópera segunda utilicé los métodos de dirección que seguí en mi ópera prima, ya que los métodos de dirección con niños son parecidos a los que se emplean al realizar un documental.

¿Cómo es el proceso de adaptar una novela a la gran pantalla?
Teníamos distintas versiones del guion, trabajamos en ellas durante un año, y los primeros borradores eran completamente distintos al que finalmente rodamos. El libro es mucho más complejo y decidí fragmentarlo. Si hubiera decidido grabar más tramas de las que aparecen en él, habría perdido la experiencia emotiva de la película. Siempre hay altibajos, pero yo escogí el contenido que más me gustó del libro. A decir verdad, intenté olvidarme un poco de él. Cuando trabajaba en el guion con Marek Leščák, el hecho de distanciarme de la novela me ayudó a inspirarme en los recuerdos de la historia, algo que se quedó conmigo y que permaneció mucho después de apartarla. La película es un trabajo independiente y no veo la necesidad de hacer una comparación minuciosa entre ambas.

Little Harbour es esencialmente una película psicológica, aunque la dimensión social permanece patente.
Sí, claro que la película conserva una faceta social, aunque mi principal objetivo fue suprimirla tanto como fuera posible en favor de un enfoque sobre la atmósfera específica y la faceta artística de la película, que también me parecieron una parte vital de la novela. Ese es el motivo por el que opté por un drama con escaso contenido social.

En el libro, la historia la cuenta un adulto en retrospectiva, mientras que tú has decido rodar la película desde la perspectiva de un niño. ¿Por qué te has decantado por esta opción?
Quería mantener el punto de vista infantil, pero sobre todo quería que la protagonista estuviera siempre en pantalla para que el público pudiera conectar con ella, entenderla y experimentar la historia juntos. No quería destrozar esta empatía incorporando nuevas líneas temporales o tramas. Creo que la historia depende fuertemente de la motivación interna de la protagonista. Hay situaciones en las que la verosimilitud se pone a prueba y los espectadores tienen que entender claramente la psicología del protagonista para aceptarlas. Por ello decidí invertir más en reforzar la credibilidad de la psicología de la protagonista, para que el público aceptara los sucesos que tienen lugar.

¿Has comenzado a planear tu próxima proyecto?
Tengo un proyecto guardado en el que estoy trabajando con Marek Leščák, que es un tipo de terapia después de Little Harbour, pero no quiero apresurarme a hacer nada, voy a pensar si esto es algo en lo que quiero trabajar. Tras Made in Ash, hice Little Harbour como un tipo de terapia y ahora, tras una historia tan poética, visual y emotiva con niños, me gustaría rodar una comedia negra, un poco cínica, y todas las ideas que me pasan por la cabeza son de este tipo. Supongo que necesito probar algo distinto.

(Traducción del inglés)

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