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Florian Eichinger • Director

“Más vale admitir una verdad desagradable que mentirse a sí mismo”

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- Nos reunimos con el director alemán Florian Eichinger en el festival de cine europeo de Lecce, donde compitió con Hands of a Mother, un relato sobrecogedor sobre los abusos de una madre

Florian Eichinger • Director

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es el tercer capítulo, tras Without You I’m Nothing [+lee también:
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, de la trilogía sobre la violencia doméstica y sus consecuencias dirigida por el alemán Florian Eichinger. La cinta, presentada a concurso en el festival de cine europeo de Lecce, cuenta la historia de Markus, interpretado por Andreas Döhler. Markus es un hombre de 40 años de edad casado y con un hijo. En una reunión familiar, empieza a recordar un episodio terrible de su infancia: los abusos sufridos por parte de su madre, una verdad sobrecogedora e inaceptable que Markus deberá afrontar, traducir y confesar para salvarse.

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Cineuropa: ¿De qué manera es esta película una evolución del relato sobre la violencia doméstica con respecto a los dos largometrajes anteriores?
Florian Eichinger:
Hands of a Mother es muy distinto de las dos primeras películas, que eran “obras de cámara”: una transcurría en una cabaña de montaña y la otra, en una casa de playa. Ésta tiene un cariz más urbano: tenemos una familia en una gran ciudad alemana, que es donde viven, donde se reúnen y donde trabaja el protagonista. La primera película era ante todo autobiográfica, muy cercana a mi experiencia con mi padrino. El punto de partida de Hands of a Mother, en cambio, lo hallé en Internet por casualidad, mientras preparaba mi anterior película: un hombre que había sufrido un abuso de este tipo describía detalladamente sus vivencias. Había hecho dos películas sobre la violencia pero nunca había pensado en casos sobre madres e hijos, que son menos raros de lo que imaginaba.

¿De dónde nace este interés suyo por las dinámicas familiares?
Provengo de una familia recompuesta, a retazos: tengo padres naturales y padres adoptivos, hermanos y hermanas naturales y adoptivos. A mayor o menor distancia, he vivido ciertas dinámicas familiares y he sentido la necesidad de relatarlas. Empecé, después de la primera película, a notar que mucha otra gente se interesaba por estos temas. Cada cual tiene una familia y es en su seno donde hay heridas y situaciones que vale la pena narrar.

¿Cómo se documentó para escribir el guion?
Hice muchas investigaciones, me reuní con otras personas que vivieron experiencias similares y hablé con psicólogos y psicoanalistas para crear una historia que se acercase lo más posible a la realidad. Las estadísticas dicen que las mujeres cometen entre un 10% y un 20% de los abusos sexuales totales. Quería hallar una vía artística para contar esta falta extrema de confianza: no hay peor manera de empezar tu vida que no pudiendo confiar en tu madre. Pero tampoco quería mostrar al protagonista como una víctima. Se trata de un hombre con un carácter fuerte, muy masculino.

Markus recuerda los abusos al cabo de una larga amnesia. ¿Son frecuentes estos casos?
Lo que vemos en la película ocurre muy a menudo en la realidad. Muchísimos hombres empiezan a recordar estos episodios sólo cuando tienen 40 o 50 años, cuando tienen una vida estable, un matrimonio, hijos... porque en ese momento su subconsciente se lo consiente. Es importante el amor para la verdad, aunque duela, porque de esta verdad siempre parte una especie de evolución y de crecimiento. Más vale admitir la verdad, por desagradable que sea, que mentirse a uno mismo.

Sin embargo, cuando se confiesa con su mejor amigo, Markus no consigue reconocer toda la verdad.
Porque es humillante. Disponemos de determinados papeles en la sociedad y cuando estos no funcionan, perdemos la brújula. Un hombre en cuanto tal debe hacer ciertas cosas, tener éxito… no puede confesarse como víctima. En las escuelas, en Alemania, “eres una víctima” es la frase que más se usa para humillar a alguien. Admitirlo es muy doloroso. La gente es insegura, necesita reglas, pero hay muchas excepciones.

Sigue interpretando al protagonista de niño el actor Andreas Döhler, bien adulto. ¿Por qué decidió esto?
Hay varias razones: no quería adoptar un enfoque documental, ya que no quería que un tema tan impactante como éste apareciera ligado a imágenes igualmente impactantes. Después, quería mostrar cómo el presente y el pasado mantienen un vínculo muy estrecho, toda vez que la perspectiva de Markus, sus recuerdos, emergen cuando es adulto. Me gusta que se deje al espectador espacio para la reflexión, lo que puede ser otra razón de haber querido evitar mostrar al niño.

Cerrada esta trilogía, ¿cuál será su próximo proyecto?
Tengo dos proyectos en ciernes: uno muy grande (una coproducción con Estados Unidos) que se anunciará próximamente, y otro sobre dos hermanas gemelas en eel que habrá conflicto, violencia y cierto humorismo. No será una comedia pero contendrá elementos grotescos, mientras que en mi obra anterior todo era más naturalista. Su título provisional es Jeanne Dark

(Traducción del italiano)

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