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Michel Hazanavicius • Director

“Una mezcla de homenaje respetuoso e irreverencia”

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- CANNES 2017: El cineasta francés Michel Hazanavicius cuenta la génesis de Mal genio, que se ha estrenado mundialmente en Cannes

Michel Hazanavicius  • Director
(© G Pimentel / Getty Images / Festival de Cannes)

Rodeado por sus actores Louis Garrel, Stacy Martin y Bérénice Bejo, así como por su compañera de producción Florence Gastaud, el cineasta francés Michel Hazanavicius ha hablado ante los medios internacionales sobre Mal genio [+lee también:
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Q&A: Michel Hazanavicius
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(Le redoutable), que ha presentado en competición en el 70º Festival de Cannes, un film elaborado y delirante, de una gran inventiva, sobre un Jean-Luc Godard en crisis, pasado por el prisma de su pareja.

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Parece que, al principio, Anne Wiazemsky no quería darte los derechos de su novela Un an après, que has adaptado en Mal genio. ¿Qué sucedió exactamente?
Michel Hazanavicius: Cuando me topé con el libro un poco por azar y entreví la posibilidad de hacer una película, contacté con ella por teléfono. Pero a ella no le parecía que se pudiera hacer un film a partir del libro, y la conversación iba a quedar ahí, hasta que le dije: “Tu libro es muy muy gracioso, es tronchante”. “Yo también lo pienso”, respondió ella, “pero eres el primero al que le parece gracioso”. Entonces estuvimos hablando, y decidió confiar en mí. También me dijo: “Me gusta la idea de que vienes de otro planeta”.

El film tiene dos voces, la del hombre y la de la mujer, y es a un tiempo una historia de amor y una de supervivencia de un artista en situación de crisis ideológica. ¿Quién es para ti el personaje principal?
La cuestión se planteó desde la escritura. El film está narrado por Anne, así que ella es el personaje principal, pero, al mismo tiempo, tiene 20 años, está inmersa en la observación y el amor, y la película cuenta la erosión de ese amor. El hombre ocupa tanto espacio que acaba convirtiéndose en el personaje principal. Ella es el punto fijo, mientras que él deriva, y el film cuenta cómo se va alejando de su punto fijo. La película trata de la emancipación de una joven, pero también habla de una pareja, y eso entra en resonancia con el artista, que va a sacrificar a sus ídolos, luego a sus amigos, luego a su pareja, y finalmente a sí mismo. El guion está construido sobre ese doble movimiento. Pero, de un modo general, creo que el verdadero Jean-Luc Godard es el protagonista y antagonista de sí mismo. De ahí que suscite empatía, porque no es malvado, no es destructivo para los otros, solo para sí mismo.

¿Cómo te las apañaste para poner en escena las espectaculares manifestaciones de mayo del 68? ¿Usaste efectos especiales?
Florence Gastaud y yo decidimos consagrar una gran parte del presupuesto a representar mayo de 1968. Hay un poco de efectos especiales, porque no teníamos a 100.000 figurantes, pero había muchos. Para mí era importante rodar en las calles reales de París en las que tuvieron lugar esas manifestaciones. Porque, como el film opera mucho por desajuste, ridiculización y distanciamiento, quería que los aspectos políticos e ideológicos quedaran plasmados con gran solidez.

¿Es Le Redoutable tanto una sátira como un homenaje?
Sí, un poco. Hay un lado de apropiación, y el film rinde homenaje al cine de los 60 de Godard, en su forma y en los temas abordados. Al mismo tiempo, hay distanciamiento e ironía, pero Godard también hacía eso en las películas de la época. Nunca ha tratado de ser simpático, y habría sido absurdo hacer de él un personaje conformista. Así que es una mezcla de homenaje respetuoso e irreverencia. Desde el momento de la escritura, Godard empezó a cansarme un poco, como creo que él se cansaría a sí mismo, porque tiende a ponerse siempre en primer plano. Así que dejé a un lado a ese Godard molesto y opté por interesarme en Jean-Luc, y reinventar mi Jean-Luc, que es divertido y humano. Louis Garrel prestaba mucha atención al mito y le importaba mucho qué iba a pensar la gente a la que le gustaba Godard; yo, por mí parte, quería llevar al personaje más al terreno del clown. Hubo negociaciones en plató a este respecto.

Háblanos del estilo del film. ¿Querías recrear los códigos visuales de Godard?
La idea no era hacer un copia-pega, sino inspirarse en él, jugar con muchas referencias, colajes, tratando al mismo tiempo de moverse dentro de una narración y contar una historia de amor. En cuanto que espectador, me gustan sobre todo las películas de la época dorada de Godard, los años 60, pero, como director, admiro la manera en que inventó más tarde su propia vida, su propia trayectoria, despreciando lo que la gente pensara de él. Sin embargo, Mal genio no es una película sobre Godard, no es una tesis universitaria. Es un cineasta muy importante, pero también un icono pop y un hombre. El icono pop me daba un imaginario, un punto de conexión con el espectador, pero lo que me interesaba era el hombre, con su distancia y sus fuerzas contrarias. Uno de los retos del film era hacer una comedia de una tragedia, al estilo de las comedias italianas.

(Traducción del francés)

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