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BERLINALE 2018 Competición

Axel Petersén y Måns Månsson • Directores

“Queríamos subir el volumen”

por 

- BERLÍN 2018: Cineuropa estuvo con los cineastas suecos Axel Petersén y Måns Månsson para hablar de The Real Estate, que presentaron a concurso por el Oso de Oro

Axel Petersén y Måns Månsson  • Directores
Los directores Axel Petersén (izquierda) y Måns Månsson (© Gerhard Kassner/Berlinale)

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, proyectada como parte de la competición oficial de la Berlinale, Axel Petersén une sus fuerzas a las de Måns Månsson, su director de fotografía en Avalon [+lee también:
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, para contar la historia de una adinerada mujer de unos 60 años de edad, Nojet (Léonore Ekstrand), que hereda un edificio de viviendas tras la muerte de su padre. Pronto resultará que el repentino regalo es de hecho una carga más que nada y Nojet no verá la hora de deshacerse de él. 

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Cineuropa: Aunque The Real Estate es la primera película que codirigís, ya trabajasteis juntos antes. De hecho, sois amigos desde la infancia.
Måns Månsson: Fuimos a la guardería juntos y muchos años después volvimos a vernos. Desde entonces, hemos sido muy buenos amigos. Dirigir es una profesión de lo más solitaria así que tener alguien con quien hablar de ello, alguien que lo entiende y que ha experimentado esas sensaciones, es algo fantástico. 

Axel Petersén: Nos recuerdo sentados diciendo que nos gustaría trabajar juntos nuevamente pero esta vez como codirectores. No teníamos ni idea de cómo hacerlo; los dos soñábamos con hacer una película con Léonore. Así que pensamos: ¿por qué no la hacemos juntos y ya? Uno escribió el guion, el otro lo rodó y compartimos todo lo demás. Por eso el personaje no podía interpretarlo nadie más. Todo empezó con ella. 

¿Hablaron alguna vez con Léonore acerca de cómo iban a mostrar su cuerpo en la película? Es bastante despiadado.
A.P.: Queríamos que fuera una película física. Ella lo sabía pero todo lo que hicimos lo hicimos con el mayor amor y respeto. Creo que la manera en que la mostramos es hermosa pero sí, también es bastante claustrofóbica e impactante. Habría sido difícil con cualquier otro actor, está claro, pero ella hizo que todo el entramado cobrara vida. Nos aseguramos de que estuviera siempre totalmente cómoda con lo que estaba haciendo. Por ejemplo, la escena esa de sexo: cuando la tuvimos lista, se la mostré y le dije: “esto es lo que queremos que hagas aquí”. Y a ella le pareció bien. Si juegas al juego, ¿por qué echarse para atrás?

Ella es tu tía, ¿verdad? ¿Ayudó eso de algún modo?
A.P.: Creo que todo tiene que ver con la confianza. Trabajamos juntos por primera vez en 2011, en Avalon, pero esta vez queríamos que fuera simplemente su película. Ella sabía que queríamos subir el volumen, no solo en el sentido de la banda sonora: queríamos mostrar su rabia y sus frustraciones. Nos retábamos el uno al otro para ver hasta dónde podíamos ir. En esta ocasión, también fuimos productores, así que no había nadie que nos dijera o se quejara de que estaba demasiado alto. No queremos hacer un cine placentero. Para ver algo agradable, miro el salvapantallas. Nos metimos en esto juntos, a sabiendas de que no íbamos a jugar sobre seguro. Queríamos explorar nuevos terrenos. Trabajar con Léonore también es así: tiene un temperamento de cuidado. Nunca la vimos para interpretar a una persona bonita y agradable. Ella no habría podido encarnar a alguien así. 

¿Hicisteis esta película por la rabia provocada por la situación inmobiliaria actual en Estocolmo?
M.M.: No vamos a cambiar nada haciendo nada más que una película rabiosa, por lo que ese nunca fue nuestro punto de partida. No quedan muchos propietarios de inmuebles privados: tener un edificio con cientos de familias y el control de todas las cerraduras conlleva una enorme responsabilidad. Cuando esta persona no quiere eso, bueno, vienen los problemas. Uno se topa con el mundo de las propiedades inmobiliarias muy rápido al llegar a Estocolmo. Todo el mundo habla de ello: este mundo asqueroso, retorcido y absurdo, esta burbuja del patrimonio. Queríamos profundizar en eso y así fue como conocimos a Christer Levin [a quien vemos en la película]. Sin tipos como él uno no puede alquilar un piso en Estocolmo. Puedes comprar lo que quieras pero te costará una fortuna y tendrás una hipoteca para el resto de tu vida. Si quieres alquilar, no puedes. O te metes en 30 años o vas a personas como él. Es la realidad.

A.P.: Al principio, nos reunimos con él para investigar sobre el asunto. Es una leyenda del mercado negro y siempre maneja estos contactos ilegales. Él y Léonore se conocen desde hace tiempo; su química era fantástica. Al final de la reunión, le preguntamos: “¿te apetecería estar en la película?” Le pareció bien. Y añadió, como siempre: “Por cierto, siempre quise ser un actor” [risas].

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(Traducción del inglés)

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