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CPH:DOX 2018

Marcus Lindeen • Director

“Este experimento nos descubrió que la paz y la armonía son posibles en la sociedad”

por 

- Entrevistamos al director sueco Marcus Lindeen tras ganar con The Raft el DOX:Award, el premio principal del festival de cine documental de Copenhague CPH:DOX

Marcus Lindeen • Director

El antropólogo español Santiago Genovés condujo en los años 70 uno de los experimentos sociológicos más extraños de la historia. Convenció a 6 mujeres y 4 hombres a que se embarcaran con él en un viaje en barco desde las islas Canarias hasta México. Mientras atravesaban el Atlántico, el científico observaba detenidamente el comportamiento de los tripulantes, centrándose en aspectos como la violencia y la sexualidad. Pero sus pruebas no resultaron como él esperaba.

Más de 40 años después, el proyecto revive en el documental The Raft [+lee también:
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entrevista: Marcus Lindeen
ficha del filme
]
, producido por Fasad. El director y artista sueco Marcus Lindeen construyó una reproducción del barco Acali y reunió en ella a los seis miembros de la tripulación que siguen con vida. Entrevistamos al director tras ganar el DOX:Award, el premio principal del festival de cine documental de Copenhague CPH:DOX.

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Cineuropa: Llegaste a este experimento porque estabas buscando rodar una historia sobre un grupo de personas que hubieran hecho algo relevante en su juventud.
Marcus Lindeen:
Para mí la clave era explorar cómo habían cambiado esa gente décadas después de haber tenido una experiencia radical en su juventud. Quería descubrir qué aprendizajes habían extraído, décadas después, de esa vivencia conjunta. Investigué a activistas homosexuales, comunas hippies y grupos de teatro independiente hasta que di por casualidad con este experimento.

Santiago Genovés murió semanas después de iniciarse el proyecto. ¿Qué fue lo más complicado a la hora de reconstruir la historia sin la ayuda de su impulsor?
Necesité dos años para encontrar las imágenes de archivo que él había grabado. El nombre del proyecto, Acali, estaba archivado con otro nombre y no fue fácil dar con la televisión mexicana que los guardaba en sus archivos. Durante ese tiempo, me convertí en un detective, porque también era complicado dar con el paradero de los participantes que seguían con vida, en varios continentes. 

No es la primera vez que ruedas un documental en un estudio de rodaje.
En esta ocasión decidí reconstruir el barco para que los recuerdos y sensaciones de los participantes afloraran con más facilidad. Fue algo así como hacer teatro de la memoria. Me interesa explorar cómo funcionan en el género documental otros recursos narrativos, como el teatro o el cine de ficción. Juego con elementos como el diseño de vestuario o la escenografía.

The Raft tiene una segunda vida como instalación artística.
Fue un encargo del Centro Pompidou de París, donde ha estado expuesto durante meses. Ahora estará en el Kunsthal Charlottenborg de Copenhague hasta el mes de mayo. Me llama la atención descubrir cómo ambos formatos se influyen el uno al otro. Además, así doy la oportunidad al espectador de meterse más en la historia, subiendo a un barco como en el que vivieron los protagonistas del documental; sintiendo su claustrofobia y aislamiento.

Después de conocer con detalle el experimento, ¿crees que fue un éxito o un fracaso?
En términos científicos, fue un fracaso, ya que en la actualidad no conocemos de él. Es lo mismo que ocurrió con tantos otros experimentos de los 70. Pero, tal y como reconocen algunos de sus participantes, si podemos llegar a la conclusión de que fue un ejemplo de paz y armonía dentro de una sociedad, aunque eso no fuera exactamente lo que Santiago quisiera demostrar.

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