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VENECIA 2018 Sconfini

Gipi • Director

“Las historias me dicen cómo quieren ser contadas”

por 

- VENECIA 2018: Gianni Alfonso Pacinotti (más conocido como Gipi), autor de novela gráfica y director, presenta en la sección Sconfini su falso documental Il ragazzo più felice del mondo

Gipi  • Director
(© La Biennale di Venezia - foto ASAC)

“Siempre he tenido un plan B. Siempre me he guiado por el plan B. Trabajé como ilustrador en publicidad y en editoriales, hice películas y diapositivas, fui lavacopas en un bar y también trabajé en una fábrica de droga. Pero siempre tuve los cómics en la cabeza. Cuando me convertí en director de arte en publicidad y empecé a ganar dinero sin dibujar durante cuatro años, me arriesgué a ser publicista para siempre”. 

Gianni Alfonso Pacinotti, más conocido como Gipi, se presenta por segunda vez en Venecia con su falso documental Il ragazzo più felice del mondo [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Gipi
ficha de la película
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, proyectado en la sección Sconfini. Su debut fue en 2011 con L'ultimo terrestre [+lee también:
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ficha de la película
]
. Hablamos con él sobre su profesión de director y humorista gráfico. Su vida cambió en 1994, cuando Silvio Berlusconi ganó las elecciones y Gipi envió una tira cómica sobre él al semanario satírico Cuore, que lo contrató de inmediato. Desde entonces, ha recibido muchos premios y ha obtenido éxito con la publicación de sus libros en España, Alemania, Estados Unidos y, en especial, Francia.

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Cineuropa: Tú te consideras un narcisista consciente. 
Gipi: Cualquier persona que tenga una profesión que implique exposición pública tiene problemas. Tu bienestar depende de la aprobación de los demás. Crecí en un entorno familiar donde sólo se me valoraba si era bueno en algo. Pensaba que amor equivalía a aprobación. Pero los aplausos no llenan el vacío que sientes. Sólo pude hacer balance cuando me fui de París y volví a Italia, a Pisa, donde la fama no sirve para nada.

Y, ¿cómo llegaste al cine?
No soy fan de los cómics ni del cine. Me gusta contar historias. Si descubro que es mejor contar una historia con plastilina, en stop motion, lo haré. Las historias me dicen cómo quieren ser contadas. Y cada medio tiene sus propias particularidades. Algunas quieren ser escritas para teatro, mientras que otras me dicen que están destinadas al cine, como por ejemplo Il ragazzo più felice del mondo. Sentía que la piel y la carne de los actores tenían que ser captadas por la cámara, no podía conformarme con dibujarlas. Y viceversa, la historia en la que estoy trabajando ahora sólo puede contarse en formato cómic.

¿En qué estás trabajando ahora?
Una novela gráfica sobre Dios. Voy por la página 15.

Pero, ¿crees en la adaptación de cómics al cine? 
Por supuesto. Es como cuando adaptas un libro al cine. Si es una historia bonita que te ilumina, es una visión diferente que puede complementar a la original. Pero no merece la pena compararlas porque terminan siendo dos historias diferentes y a algunos les gustará una y a otros la otra.

En Il ragazzo più felice del mondo, donde actúas con tus amigos, intentáis cazar a un fan que envía cartas a autores de cómic italianos haciéndose pasar por un chico de 15 años. Pero durante la película, el argumento cambia.  
Decidí cambiar el argumento porque podríamos estar hiriendo a esa persona. La película tenía que tener un buen corazón, no era una caza de brujas. La atmósfera en el set cambió por completo y los actores se relajaron. El equipo técnico estaba confuso porque creía que tenía que hacer una especie de “cámara de combate”.

¿La tecnología digital ayuda a autores como tú?
Totalmente. Hoy en día, las posibilidades son infinitas. Puedes enviar directamente a Pixar las cosas más bonitas que hayas hecho. Y sé que los publicistas y productores de películas de animación tienen un hambre continua de nuevos talentos. Las puertas siempre están abiertas pero la pregunta es: ¿Cuánto tienes que esforzarte para cruzar el umbral de la puerta? No creo que se deban financiar ni el cine ni los cómics. Los que piden financiación suelen tener poco talento.

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(Traducción por Carolina Benítez)

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