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TURÍN 2018

Valerio Mastandrea • Director de Ride

"No hay una sola manera de vivir el dolor"

por 

- El popular y premiado actor Valerio Mastandrea nos habla de su primera película como director, Ride, en competición en el 36° Festival de Turín

Valerio Mastandrea • Director de Ride
(© Chiara Finelli / TFF)

Valerio Mastandrea, actor con más de 50 películas a sus espaldas (la más reciente, Euforia [+lee también:
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, de Valeria Golino) y ganador de cuatro David di Donatello,debuta tras la cámara con Ride [+lee también:
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, la única cinta italiana que compite en el 36º Festival de Turín, que se estrenará en Italia el 29 de noviembre. El film cuenta la historia de una viuda joven que llora a su manera la muerte de su marido en un accidente laboral. 

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Cineuropa: En tu primera experiencia detrás de la cámara, el corto de 2005 Trevirgolaottantasette, también abordaste el tema de la muerte en el trabajo. 13 años más tarde, lo retomas en tu primer largo como realizador. ¿Sientes predilección por esta temática?
Valerio Mastandrea: No es una obsesión personal, per se, pero no creo que nada haya cambiado realmente desde entonces; si acaso, la forma en que nos comunicamos y transmitimos lo que nos ha sucedido ha empeorado. Creo que los medios actúan de buena fe, cubriendo estas noticias unos cuantos días, pero luego pasan a otra cosa, aunque también está el riesgo de hacerse adicto a estos temas sociales tan sugerentes. La muerte laboral es más absurda que la propia muerte, es inaceptable, pero casi nos hemos acostumbrado a ella. El objetivo de la película era inicialmente mostrar lo difícil que es en la actualidad conectar con tus propias emociones, ya sea un gran dolor o una gran alegría, con la naturalidad y espontaneidad que conllevan. Me preguntaba si los medios nos permiten sentir el dolor como deberíamos sentirlo. Quería analizar en qué medida nos influye la sociedad, evitando que vivamos estas emociones de una forma sana.

La película trata sobre una viuda que es incapaz de llorar, a pesar de intentarlo con todas sus fuerzas.
No hay una sola manera de vivir el dolor, debemos ser libres de vivirlo como queramos. Cada persona lo vive de forma diferente. La muerte en el trabajo es un símbolo de la hipocresía de una sociedad que condena y juzga, pero que no hace nada para solucionar el problema. Un personaje de la película dice, "la gente se muere en la guerra, no en el trabajo", y esta frase encarna la recriminación de un mundo que impide a la protagonista estar a solas con su dolor. Lo mismo le sucede al hijo, que ve un funeral en público como su oportunidad para redimirse, una afirmación de su identidad: su madre y él tienen mecanismos de defensa y cualidades muy diferentes.

Las personas que rodean a la protagonista también parecen estar desconectados de sus emociones.
Los que entran en la casa de Carolina son ejemplos vivientes de cómo se llora a alguien, pero lloran por sus propias razones, no por las de ella. En realidad, no prestan atención a su dolor. Y Carolina intenta imitar el comportamiento de los otros. Son casi como "minas" situadas por la casa; cuando la gente se va, ella salta encima de las minas, pero no explotan. La película se divide en varias fases porque quería separar a los personajes. El día antes del funeral, todos quieren estar solos. El montaje luego lo relaciona todo, pero no hay un final único.

Como director, has recuperado la misma mezcla de ligereza y compromiso, dolor y humor, que caracteriza tu trabajo de actor.
Un futbolista dijo una vez que "actúas como vives", lo cual vale para muchas cosas diferentes. Las películas suelen decir mucho de sus directores; esta tiene mucho de mí, no solo por su tono, sino también por sus contradicciones humanas y profesionales. Ser director es una profesión que te permite conectar contigo mismo y con el mundo que te rodea. Queríamos que la película tuviera algunos momentos cómicos, como cuando el hijo ensaya cómo hablar con los periodistas, pero mi coguionista, Enrico Audenino, y yo no hablamos en ningún momento de qué registro había que establecer. Lo único de lo que hablamos era de cómo rodar la película, y decidimos mantenernos muy cerca de los personajes y mostrar cómo se sentían el día antes del funeral. Lo cierto es que la película era mucho más entretenida en el guion. 

¿Cómo fue dirigir a tu pareja, Chiara Martegiani?
Darle el papel fue difícil, porque implicaba combinar nuestras vidas a un nivel muy profundo. El trabajo no es tan diferente de tener un hijo, en algunos aspectos. El resto del tiempo, separamos las dos cosas, a excepción de un par de discusiones que tuvimos en el rodaje y que eran como si estuviéramos en el salón de casa. No pensaba que iba a ser el director que era rodando esta película, pensaba que me mostraría accesible, y en vez de eso, estaba casi enfadado, y no me gusta repetir las cosas muchas veces. Sin embargo, tengo que especificar que Chiara y yo ya estábamos juntos antes. Es fácil enamorarse de alguien con quien trabajas en una película... el verdadero reto es mantener la relación cuando todo ha terminado.

(Traducción del italiano)

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