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SUNDANCE 2019

Anne Sewitsky • Directora de Sonja: The White Swan

“Sonja ha sido adulada durante tanto tiempo que es incapaz de comprender que todo se derrumba a su alrededor”

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- La noruega Anne Sewitsky nos habla de su cuarto largometraje, Sonja: The White Swan, sobre la famosa patinadora artística Sonja Henie, que se estrena en los cines noruegos el día de Navidad

Anne Sewitsky • Directora de Sonja: The White Swan

Sonja Henje, patinadora artística noruega con un palmarés exitoso y múltiples talentos, también fue una actriz de renombre que desarrolló su carrera en Estados Unidos participando en una docena de películas, entre ellas el musical Tú serás mi marido (1941), junto a Glenn Miller, y otras tantas bajo la dirección de Sidney Lanfield, como Thin Ice (1937) con Tyrone Power. También es conocida por haber reunido junto a su tercer marido, Niels Onstad, una gran colección de arte moderno que se puede visitar estos días muy cerca de Oslo, a la orilla del fiordo. Anne Sewitsky, cuyas películas (Homesick [+lee también:
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, 2015) nos proponen relaciones humanas poco comunes y puntos de vista transgresores, ha dedicado a esta mujer su cuarto largometraje, Sonja: The White Swan [+lee también:
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entrevista: Anne Sewitsky
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, producido por Synnøve Hørsdal para Maipo Film. La película se estrena en los cines noruegos el día de Navidad, a través de Nordisk Film Distribusjon AS, y participará en el próximo Festival de Sundance.  

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Cineuropa: ¿Esta vez has querido rendir homenaje a una compatriota?
Anne Sewitsky: Quería centrarme en el declive y la caída de una estrella en auge, pero en la película también hay lugar para el ascenso de esta mujer fuera de lo común, interpretada por Ine Marie Wilmann. Sonja es más moderna de lo que parece, una pionera si se quiere decir, quizás un poco temeraria. 

Además, la vemos vestida de matador en una de las primeras escenas de la película.
Es una mujer emprendedora, implacable e impulsiva. Se entretiene con los proyectos que emprende. Pero no supo parar a tiempo. A mí me interesaba mucho su soledad.  

Este biopic… este retrato de mujer, ¿es también una especie de autorretrato?
Oh, no, no soy yo (risas). ¡Ya sabes que soy una patinadora pésima! Pero es cierto que como directora y, al igual que Sonja, tengo poder. La terquedad y la resistencia me son tan familiares como la soledad del creador. Reconozco que hay coincidencias pero yo me siento fuerte, sólida.

Mediante el juego de los flashbacks, revivimos junto a Sonja un poco de su infancia.
Esos momentos son evocados por una foto en blanco y negro que ella atesora. Tiene un vínculo muy fuerte con su familia porque tiene una necesidad intensa de sentirse acompañada. Ha obligado a su padre, a su madre y a su hermano a seguirla a Hollywood. Ama a los suyos pero también los rechaza porque se siente incomprendida, perseguida. Estos rasgos paranoicos son más frecuentes a medida que avanza la película.

¿Se podría hablar de autodestrucción?
En realidad, no. El rasgo destructor existe, sobre todo hacia el final de su vida, pero yo no estoy segura de que fuese realmente consciente, de que lo deseara realmente, ni para ella ni para otros. No llega a analizar el miedo que la invade. Sonja ha sido adulada durante tanto tiempo que es incapaz de comprender que todo se derrumba a su alrededor. De ahí su desconcierto.

En algunos momentos, se nota la presencia de Busby Berkeley en los planos picados, los cuadros visuales, los efectos caleidoscópicos…
Yo lo admiro mucho. Me encanta su precisión. Me he inspirado en sus grandes espectáculos: ambiciosos, onerosos, donde los bailarines evolucionan. En la edad de oro de Hollywood sabían arriesgarse… Existía una locura artística, una desmesura psicodélica, que hoy nos falta, desde mi punto de vista. La idea de que Sonja hacía pintar de negro el hielo es un poco loca, pero falsa.

El guión ha sido escrito por Mette Marit Bølstad y Andreas Markusson.
Se modificó muchas veces, incluso durante el rodaje. La estructura de la película era sólida pero nosotros queríamos centrarnos lo máximo posible en la figura de Sonja, captar su energía inagotable, resaltar las características de la época y la partitura musical del compositor, Ray Harman. He adquirido experiencia, tengo más seguridad en mí misma y eso me permite seguir mi instinto, confiar más en mi intuición, imponer al equipo mi visión de las cosas. Lo importante para mí es estar en contacto permanente con mi película durante todo el proceso, sentirla, escucharla, dialogar con ella, sorprender a mi entorno. 

(Traducción del francés)

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