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LES ARCS 2018

Katharina Mückstein • Directora de L’Animale

“Nosotros permitimos que la sociedad nos presione

por 

- La cineasta austríaca Katharina Mückstein habla de L’Animale, estrenada en Berlín y que ahora compite en el Festival de Cine de Les Arcs

Katharina Mückstein • Directora de L’Animale
(© Elsa Okazaki)

La cineasta austríaca Katharina Mückstein, que despertó interés con su primer largometraje, Talea [+lee también:
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, en la sección Panorama de la Berlinale 2018. Hablamos con ella en la 10ª edición del Festival de Cine de Les Arcs, donde compite su película.  

Cineuropa: ¿Cómo surge L’Animale?
Katharina Mückstein: Dirigí mi primera película, Talea, con Sophie Stockinger como actriz principal. Ella tenía 14 años. Quería escribir un nuevo guión para ella porque sabía que la protagonista de L’Animale tenía que ser una chica joven. También quería hablar del gran conflicto inherente al ser humano entre la racionalidad y la pasión. Además, como cursé estudios de género antes de entrar en la escuela de cine, sabía que iba a ser una película feminista que trataría la perspectiva de género y la identidad sexual. Trabajé en el guión durante dos años y la historia ha evolucionado mucho hasta llegar a su forma final.

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¿Por qué has situado la acción en un entorno que se encuentra a medio camino entre la ciudad y el campo?
También me interesaba el tema de la naturaleza. Hablar de identidad es hablar de lo que viene de la naturaleza. Pero lo que consideramos natural, en realidad, depende de nuestra cultura. Nuestra definición de la naturaleza está ligada a nuestra historia cultural y no a nuestro auténtico ser. Por este motivo, yo quería que la película se desarrollara en un entorno donde se encuentren la naturaleza y la civilización, como la periferia de las ciudades, donde se experimenta lo urbano sin llegar a ello. La ciudad siempre es un objeto de deseo, el lugar al que queremos llegar, donde ponemos todos nuestros deseos pero, al mismo, tiempo nos enfrentamos a la naturaleza y a la cuestión de saber lo que significa en nuestras vidas el hecho de fundirse con la naturaleza.

¿Por qué has incluido en la historia tantos elementos relacionados con motocross?
La primera razón es porque me gusta el movimiento en el cine. Grabar escenas de acción me atrae mucho como cineasta. Me pareció interesante situar a esta chica en medio de un grupo de chicos, de darle una moto para conducir, una actividad que es muy masculina, y que sea una auténtica “campeona” en este dominio. Sophie tuvo que aprender a conducir una moto y practicó mucho, tanto como los chicos de la película. Técnicamente, esto ha sido bastante delicado de grabar pero también muy emocionante, por lo que espero volver a grabar escenas de acción muy pronto en mis próximas películas.

Todos los personajes de la película parecen divididos entre lo que realmente son y lo que la sociedad les obliga a ser. 
Vivimos en una época en que se habla mucho de libertad y parece que la libertad individual es el fin último al que debemos aspirar. Pero, al mismo tiempo, permitimos que la sociedad nos presione para que queramos lo que la sociedad quiere. A veces, pensamos que queremos alguna cosa pero, en realidad, es algo que nos han enseñado a querer. Yo creo que el libre albedrío es difícil y quería mostrar que la presión social está presente tanto en hombres como en mujeres de todas las edades.

Otro tema central de tu película son las fronteras difusas de la identidad sexual.
La vieja forma de pensar se limita a reflexionar en categorías de hombre/mujer. Es evidente que si hacemos eso, permaneceremos siempre atados a una forma de pensar del tipo “las mujeres son de esta manera, los hombres son de esta otra”. Yo creo que la forma más interesante de pensar es preguntarse cómo podemos aceptar a las personas tal y como son y dejar que hagan lo que quieran, con independencia de su biología. Creo que nos dirigimos hacia esto pero es un proceso difícil. Debemos trabajarlo a nivel personal y político. No es un tema fácil porque implica hablar de sentimientos escondidos, de deseos escondidos, pero también de los privilegios que disfrutan unos y que les molesta perder. Es un proceso doloroso, similar a una guerra, pero que si lo consideramos desde una perspectiva más amplia, nos proporcionará libertad a todos. En la película, yo quería mostrar que la desigualdad sexual es algo que sufren hombres y mujeres, pero los hombres no se dan cuenta porque están en una posición privilegiada. A través del personaje del padre, vemos que nuestra forma de concebir la masculinidad es muy cerrada y ejerce mucha presión sobre los hombres y eso no me gusta. Creo que todos debemos empezar a emanciparnos de estos muros que han puesto en nosotros. 

(Traducción del francés)

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