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Koldo Serra • Director de 70 binladens

"Quería traer el thriller setentero al terreno español"

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- Koldo Serra estrena en España 70 binladens, vibrante film sobre un atraco bancario, protagonizado por Emma Suárez y Nathalie Poza, que robó grandes aplausos al público del último festival de Sitges

Koldo Serra • Director de 70 binladens
Koldo Serra, durante el rodaje de 70 binladens

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, es una producción 100% española y está interpretado por Emma Suárez, Nathalie Poza, Hugo Silva, Bárbara Goenaga y Dani Pérez Cruz.

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El cineasta nos desvela en esta charla, realizada durante un descanso del rodaje de la serie La casa de papel (para Netflix), algunas claves de este potente thriller, centrado en un atraco a una sucursal bancaria, que llega mañana a las salas españolas, de la mano de Filmax

Cineuropa: ¿Te ha resultado más cómodo trabajar en este formato más humilde de 70 binladens tras el despliegue de gran producción de Gernika?
Koldo Serra: En realidad 70 binladens estaba antes que Gernika: el primer guion data de 2011 y lo empezamos a mover entonces, hasta que apareció la otra película, se paró 70 binladens y gracias a Gernika se aceleró y fue mucho más rápido 70 binladens, la cual la tenía muy clara en la cabeza, pues llevaba muchos años con ella en mente y, también, al tener un formato más controlable a nivel de producción fue más agradecida para mí como director. Por ejemplo, ha sido la primera vez que he podido rodar cronológicamente, cosa que no creo que se vuelva a dar otra vez, pudiendo disponer todo el tiempo de los actores y los espacios, y así viendo lo que estábamos haciendo para saber hacia donde teníamos que ir.

No tener que depender de tantos efectos especiales... ¿te ha permitido tener los pies más en tierra?
Sí, al tratarse de un atraco realizado por dos balas perdidas se alejaba mucho de los tecnológicos y sofisticados de última hornada que vemos en el cine, por lo cual una película de este tamaño se ajustaba muy bien al espíritu que queríamos darle a la película.

¿Es tu debut rodando algo tan frenético como un atraco?
Acabé 70 binladens y, a los 15 días, me incorporé a la serie de Netflix La casa de papel, donde tenía que filmar otro atraco, aunque a otra escala. Como espectador, siempre me ha fascinado el thriller, sobre todo el norteamericano de los años setenta, los films dirigidos por Don Siegel, John Frankenheimer o William Friedkin: esos thrillers conspiratorios políticos me fascinan. Pero, efectivamente, antes de esta película no había rodado un atraco y lo acabo de hacer por partida doble.

El atraco es todo un subgénero infalible, como demuestra otra joya cinematográfica como Tarde de perros, firmada por otro grande, Sidney Lumet.
Así es. Me apetecía que 70 binladens tuviera el espíritu de Tarde de perros y de la película francesa Círculo rojo, dirigida por Jean-Pierre Melville, y por otro lado quería que poseyera un aire más costumbrista, nuestro y cercano: siempre cito como referente a La estanquera de Vallecas, de Eloy de la Iglesia, aunque no tenga el mismo tono, pero esa mezcla me apetecía. También tiene algo, salvando las distancias, de Sospechosos habituales, de Bryan Singer, y de House of Games, de David Mamet. La idea era huir de los thrillers más modernos y sofisticados tipo Misión imposible, pues en mi película los atracadores son dos chapuceros que tienen preparado el plan hasta un punto... y a partir de ahí se tuerce todo.

De ese modo tu film hace una especie de retrato de un país tan peculiar como España...
Quería que la película fuera universal al mostrar un atraco, pero a la vez que fuera muy de aquí: todos los personajes son de verdad, huyendo del estereotipo americano. Por ejemplo, el policía que interpreta Dani Pérez Prada: yo deseaba que fuera normal, un tipo auténtico, común y vulgar, que se puede encontrar cualquiera por la calle, fácilmente identificable. También pasa lo mismo con el humor, que le quita hierro al asunto, porque a veces los thrillers americanos supuran demasiada solemnidad y los personajes están con cara amargada todo el tiempo; pero en 70 binladens hay un par de secuencias de alivio de la tensión que funcionan muy bien con el público, como pude comprobar en el último festival de Sitges.

La corrupción se huele en el argumento del film.
Sí, los personajes no son lideres políticos ni presidentes de gobierno, sino personas con quien puedes coincidir en el barrio; pero tienen su lado oscuro y sus taras, estando todos retratados, con su momento en el film donde sacan a relucir su verdadero ser, desde el director del banco hasta la cajera.

¿Todos ellos son animales heridos?
Eso es, exactamente. De hecho, se dice que el rostro es el reflejo del alma: en el caso del personaje de Nathalie Poza es evidente, con ese físico marcado por las heridas. Cuando hablaba con ella sobre su rol, sacábamos a relucir a ese gatito callejero al que le falta un ojo porque ha tenido una pelea: eso lo intentamos plasmar en su look y su personaje está todo el rato tratando de demostrar cosas, pero en el fondo está hecha una mierda y se va rompiendo según avanza la película, por lo que le acabas cogiendo cariño.

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