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CANNES 2019 Quincena de los Realizadores

Nicolas Pariser • Director de Alice et le maire

"Es bueno que el cine conste de dos pilares”

por 

- CANNES 2019: El cineasta francés Nicolas Pariser habla de Alice et le maire, presentada en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes

Nicolas Pariser • Director de Alice et le maire

Descubierto en Locarno en 2015 con Le Grand Jeu [+lee también:
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, Nicolas Pariser presenta su segundo largometraje, Alice et le maire [+lee también:
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, una comedia política muy inteligente y poco convencional en la 51e Quincena de Realizadores del 72º Festival de Cannes

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Cineuropa : Después de Le Grand Jeu, abordas de nuevo el tema de la política en Alice et le maire, aunque lo haces de manera muy diferente. ¿De dónde viene tanto interés por el tema?
Nicolas Pariser : En primer lugar, me intriga mucho la política desde el punto de vista de la competencia entre partidos y soy casi adicto a los programas políticos, los debates y las crónicas. En segundo lugar, ocurre que he escrito muchos guiones de cortometrajes, de los cuales, los primeros en financiarse fueron los relacionados con la política. Después, cuando decido sobre mi próxima película, a menudo, lo hago en relación con la anterior. Por tanto, Alice et le maire fue pensada conforme a Le Grand Jeu, la cual trataba sobre las altas esferas y tramas secretas, todo muy perturbador. Leí que estaba bien, pero que, aún así, era algo extraño hacer una película sobre política sin hablar realmente de ciertas ideas, de derechas, de izquierdas, etc. Así que me planteé hacer lo contrario: permanecer en el ámbito político, pero sin las connotaciones del suspense, con lo que únicamente trataría los ideales. De hecho, el primer esbozo de la película sólo fue una serie de escenas de diálogos entre dos personas hablando de política. El tema real de la película es el modo de construir su relación en particular hablando solamente de política.

¿Por qué te centraste en el alcalde de una capital de provincia y en una joven filósofa?En el alcalde, porque yo quería a alguien que fuese un mandatario ejecutivo; no un ministro ni un diputado, sino alguien que fuera “el rey de las conquistas”. No quería París ni al presidente, con lo que la mejor opción fue un pequeño rey en su pequeño reino, con su pequeño Versalles, es decir, el alcalde de una ciudad grande. Casualmente, yo ya había trabajado en Lyon y es una ciudad que me encanta. En cuanto a la filósofa, el punto de partida de la película era lograr algo parecido a la obra de La Fontaine, algo así como El lobo y el perro. Es decir, dos personajes muy opuestos. De ahí que los míos sean alguien con vocación pero que no piensa y otro que piensa mucho, pero que no sabe lo que hacer con su vida. Mi intención era confrontar ambas paradojas. 

¿Cómo logras evitar un planteamiento maniqueo y representar la vida política con exactitud?
Es una línea muy fina y hay que tener cuidado de no caerse en ninguno de los dos lados. Mis reglas eran dos principalmente. La primera era no burlarme de ninguno de los personajes, aunque, en ocasiones, deje entrever situaciones grotescas. Todos los personajes, incluso los más antipáticos, debían tener sus motivos y poder justificarse. La segunda era el personaje de Alice, quien nos permite adentrarnos y conocer el ayuntamiento a través de sus ojos y quien, por lo tanto, no debía ocupar ningún cargo elevado con respecto a la situación imperante. A pesar de ser una intelectual y de escuchar a la gente decir algún que otro disparate, Alice no debería sentir nunca que es la mejor. 

La película tiene un lado intelectual, pero has elegido el punto de vista cómico.
Yo considero que es bueno que el cine conste de dos pilares. Debe haber uno que sea el sabio, que en esta película es Orwell, La Fontaine, Rousseau, etc.; hablamos en serio de las cosas e intento escenificar sin pretensión alguna, sino más bien con rigor. Pero también, debe haber un pilar conocido y en este caso, elegí el teatro de la avenida de Sacha Guitry, uno de mis directores preferidos. Busqué un punto intermedio entre los dos.

Para llevar a cabo tantas escenas de diálogo, ¿hacían falta dos actores excelentes?
Hay directores que pueden lograr películas muy buenas con actores poco profesionales o aficionados, pero para nada es ese mi caso. Para conseguirlo, necesito buenos actores, que sean fuertes a nivel técnico, carismáticos, con personalidad y fotogénicos. La película surgió del deseo de trabajar con Fabrice Luchini, para el que escribí esta película y al que admiro muchísimo desde hace mucho tiempo. Frente a él, que es una especie de número uno mundial de Roland-Garros, necesitaba a alguien de alto nivel como Anaïs Demoustier, alguien capaz de darle de su propia medicina, que pudiera seguirle el ritmo y que encajara a la perfección.

(Traducción del francés por Lidia Morales Olivares)

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