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CANNES 2019 Competición

Céline Sciamma • Directora de Portrait de la jeune fille en feu

“Siempre me han encantado películas que a veces me odiaban”

por 

- CANNES 2019: Hemos hablado con Céline Sciamma, quien, en su impresionante nueva película Portrait de la jeune fille en feu, se reencuentra con Adèle Haenel tras Lirios de agua y el corto Pauline

Céline Sciamma • Directora de Portrait de la jeune fille en feu
(© Claire Mathon)

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, que ha conquistado la competición principal de CannesCéline Sciamma cambia la realidad moderna por la Francia de 1770 para hablar sobre una artista llamada Marianne (Noémie Merlant) que recibe el encargo de pintar el retrato de Héloïse (Adèle Haenel), que debe casarse pronto. Pero un encargo bien pagado pronto se convierte en un auténtico afecto que coge a ambas por sorpresa. 

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, empecé a soñar con esta película. Quería contar una historia de amor, con personajes adultos, trabajar con Adèle Haenel otra vez y hablar sobre mujeres artistas. Se me ocurrió esta idea sencilla de una pintora y su modelo, y en esa época había muchas pintoras. No somos conscientes de ello porque han sido invisibilizadas, así que pensé que, aunque la ambientación sea en el pasado, sería una buena historia para la actualidad. Me gustaba la idea de una ambientación novedosa con la que jugar, pero en realidad, no era tan novedoso. Me parecía el mismo trabajo. No se trata de ocultarse en el pasado, pero a veces, una cinta de época puede hacer que seas mucho más valiente.

Hay mucha calidez en la forma en que muestras a las mujeres. Ellas no juzgan, solo encuentran refugio en la otra.
Eso también es muy cierto en mi propia vida. No me hizo falta imaginarme lo que era la sororidad. No porque siempre haya sido así, sino porque ahora mismo puedo conectar con este sentimiento. Tenemos suerte de vivir en una época en la que está sucediendo realmente; creo que no lo decimos bastante. Como mujeres, siempre se nos ha criado para amar a los hombres y agradarles, pero eso está cambiando. Yo empecé a escribir esta película hace cinco años, y ya me parece que estemos en otro siglo. Tenemos hasta nuevas palabras para hablar de sentimientos o relaciones, incluyendo los que antes se ocultaban.

Yo soy un producto de la mirada masculina; todos lo somos. Siempre me han encantado películas que a veces me odiaban, al identificarme con Superman, por ejemplo. La mirada femenina es un híbrido, pues en realidad consiste en conocer ambos mundos. Yo soy lesbiana, y sé cómo vivir en un entorno dominado por hombres. La pregunta es, ¿lo saben ellos?

La interpretación de Adèle Haenel en la película resulta extraordinariamente emotiva. ¿Querías que fuera así de diferente de vuestras anteriores colaboraciones?
Sí, porque las dos hemos cambiado. Éramos muy jóvenes cuando nos conocimos, y aunque llevábamos 12 años sin colaborar, hemos crecido juntas, en la vida y en el cine. Esta película también habla sobre eso, sobre la cocreación y la colaboración con alguien a quien conoces. Ella tiene algo muy moderno, así que todos daban por sentado que interpretaría a la pintora. Pero queríamos mostrarla de una nueva forma: el registro de su voz es más agudo, y se mueve de forma diferente. Esta película muestra que las “musas” no existen realmente, porque es un concepto utilizado para ocultar el hecho de que eran cocreadoras que luego se reducían a mujeres silenciadas y convertidas en fetiches, escondidas en un rincón de la habitación.

En las historias de amor prohibido, el mundo exterior suele desempeñar la importante función de amenazar la felicidad de los personajes. Esto no es así en tu film, pues hay mucho tiempo en que están solas.
Vivir en un mundo que no te permite vivir tu deseo no implica que el deseo desaparezca, y no huir no significa que no quieras hacerlo. Quería devolverles sus corazones, almas y cuerpos. Esta película no trata de preguntarse si una relación de este tipo sería posible; no lo es, y ellas lo saben. Pero quería mostrar lo luminoso y satisfactorio que podría ser. Todos sabemos lo que piensa la sociedad, no necesito repetirlo.

Me obsesionaba la cuestión de la igualdad en el amor y la amistad, que creo que es posible en las relaciones queer, pero no tanto en las heteronormativas. Trabajamos mucho durante el proceso de escritura y el de casting. Con Noémie y Adèle, ambas son de la misma edad y tienen la misma altura, pero cada una es intensa a su manera. Noémie es creyente y Adèle es atea; no hablo de religión, sino de su manera de abordar la interpretación.

(Traducción del inglés)

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