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VENECIA 2019 Venice Classics

Andrei A. Tarkovsky • Director de Andrey Tarkovsky. A Cinema Prayer

“A mi padre ni siquiera le gustaban sus películas”

por 

- Hablamos con el hijo del icónico cineasta Andrey Tarkovsky, Andrei A. Tarkovsky, sobre su inusual documental Andrey Tarkovsky. A Cinema Prayer, presentado en la sección Venice Classics

Andrei A. Tarkovsky  • Director de Andrey Tarkovsky. A Cinema Prayer

Como parte de la categoría de Venice Classics del Festival de Venecia, Andrei A. Tarkovsky proyecta el documental Andrey Tarkovsky. A Cinema Prayer. Una película en la que su padre habla por fin con su propia voz, cambiando las cabezas parlantes por la voz de un hombre que influenció y sigue influenciando a miles de personas, incluso después de su muerte en el año 1986.

Cineuropa: En las películas dedicadas a un cineasta o un artista, a menudo escuchamos a otros hablar de ellos. Sin embargo, has decidido dejar que tu padre, de algún modo, hable sobre sí mismo.
Andrei A Tarkovsky: Empecé este proyecto hace muchos años. Al principio, iba a ser un documental más tradicional, pero la idea era incorporar sus diarios. Y, después de haber examinado sus archivos, pero también de haber leído todos los libros y críticas sobre su trabajo, tanto las buenas como las no tan buenas, pensé: “¿Por qué no muestro lo que él quería decir?” Por eso elegí este formato y he utilizado cientos de horas de sus grabaciones. El mayor desafío fue crear una historia a partir de todo esto, pero ese era el objetivo principal: que hablase.

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Me encanta la parte en la que recuerda un evento concreto, en el que menciona que toda la crítica estaba allí y que, “como siempre, no entendían nada”.
Sí, exacto [risas]. Él se sentía incomprendido en aquella época de la Unión Soviética. Y todavía lo es, especialmente por la faceta religiosa de su carácter y su trabajo. Era algo que había heredado de la poesía de su padre y de la cultura rusa, del tipo de pensamientos filosóficos que explotaron a finales del siglo XIX, y que desaparecieron con la revolución. Estos, sin embargo, sobrevivieron a través del arte y la poesía, y mi padre les tomó el relevo. Él siempre creía en el legado. Siempre creyó que su padre le había dado muchas cosas, y su autor favorito es Dostoyevsky. Eso dice mucho de su forma de ver la vida.

A menudo, cuando hablamos con directores, ellos dicen: “No me gusta analizar mis propias películas”. En este caso, ¿sugieres algo diferente?
Algunas de sus grabaciones vienen de encuentros con otras personas, que le hacen preguntas sobre sus películas. A él no le gustaba tanto hablar de ellas. ¡Si ni siquiera le gustaban sus películas! Solía decir: “Yo no soy un buen cineasta. Lo hago mejor que algunos, pero eso no significa que sea bueno.” Al echar la vista atrás, él siempre hablaba de qué querría cambiar, buscaba la perfección absoluta. Dicho esto, en ocasiones necesitaba ser crítico con su propio trabajo, como en el libro Esculpir en el tiempo. Pero lo escribió hace treinta años, así que es diferente de una entrevista oral, por lo que es interesante poder escucharlo ahora. Sobre todo, porque la mayoría de las veces lo que él tenía que decir era completamente diferente a lo que decía la crítica.

La película se divide en capítulos. ¿Tuviste esa estructura en mente desde el principio?
Su cine era su vida, y su vida era su cine, por lo que los ochos capítulos que la componen se corresponden a ocho películas. Cada una fue un evento en sí misma, por lo que es difícil separarlas. Con Andrei Rublev empezó la crisis con la burocracia soviética; en Solaris, intentó evitar el conflicto, pero seguía siendo muy religiosa. Todas estas películas son, además, muy autobiográficas, y no me refiero solo a El espejo (considerado su trabajo más personal), sino también a Stalker, Nostalgia y Sacrificio. Pero esa nunca fue su intención. El protagonista de Sacrificio tenía cáncer en el primer borrador. Y entonces mi padre cayó enfermo también y me dijo: “Tengo que dejar de estar este tipo de películas, al final siempre son verdad”. Para cuando terminaba una película, esta siempre había influido en su destino.

Muestras muy bien cómo se desarrollan sus ideas, desde un boceto en una libreta a una escena terminada. ¿De dónde viene todo este material?
De sus archivos, que están aquí, en Florencia. Lo que ves en la película solo es una pequeña parte, y nosotros queríamos mostrar la riqueza de su herencia. Con la ayuda de mi editor, Michał Leszczyłowski, que trabajó con él en Sacrificio, pasamos varios meses reuniendo y disfrutando de estos recuerdos. Mi padre era muy preciso, pero después de prepararse él paraba, ya que consideraba que la película nace cuando estás filmando. Escribió los últimos diálogos de Stalker en el set. Esa era su forma de trabajar, él siempre estaba creando.

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(Traducción del inglés por Raúl Alcantarilla)

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