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SEVILLA 2019

Jaione Camborda • Directora de Arima

“La película trabaja con una identidad fusionada, es un juego de espejos entre personajes poliédricos”

por 

- Cineuropa aprovechó el estreno en Europa de Arima, en la sección Las Nuevas Olas del Festival de Cine Europeo de Sevilla, para hablar con Jaione Camborda, su directora

Jaione Camborda  • Directora de Arima
(© Lolo Vasco/Festival de Sevilla)

Tras una larga trayectoria en diferentes ámbitos de la creación cinematográfica, la realizadora vasca Jaione Camborda debuta en el largometraje con Arima [+lee también:
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, una historia situada en un pequeño pueblo de Galicia en la que lo real y lo sobrenatural se mezclan para dar lugar a una nueva dimensión en la que las mujeres tienen todo el protagonismo. Hablamos con ella a su paso por el 16° Festival de Cine Europeo de Sevilla, que acogió el estreno europeo de la película en la sección Las Nuevas Olas.

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Cineuropa: ¿Qué hay detrás de Arima, el misterioso título de la película?
Jaione Camborda: Pues hay efectivamente misterio, también es el nombre de un piano bar en la película en el que los personajes se exponen más a la mirada de los otros, al roce con el resto de personajes. La mirada es sin duda uno de los temas claves de la película.

El prólogo de la película, con ese ojo que cambia y se deforma, deja claro que la mirada va a ser un tema importante. ¿Cuál era tu intención con esta introducción?
Para mí era un poco la forma de establecer la perspectiva de la película, desde el punto de vista de hacer hincapié en el tema de la mirada. Al final el ojo se transforma en una especie de cráter, se convierte en un paisaje, un lugar de profundo misterio.

Lo fantasmagórico es parte central de la película, se muestra a veces como imaginaciones de una niña o delirios de una persona con una enfermedad mental, pero tú decides hacerlo corpóreo, en algunos momentos vemos esos espíritus. ¿Por qué esa decisión?
A veces nos parece ver, nos parece que podría ser pero no estamos seguros de que sea real lo que vemos. Esa bruma, ese no saber si debo confiar plenamente en lo que veo o no es uno de los elementos de la película. Además, la película trabaja con una identidad fusionada, es un juego de espejos entre personajes poliédricos. En ese sentido hay una cierta confusión de quién es quién, incluso el propio espíritu aparece reflejado en otros personajes.

Hay muchos elementos misteriosos en la película que el espectador intuye pero no ve. ¿Qué objetivo tienen esos misterios que no se desvelan?
Hay algo de juego en la película. Intento darle unas herramientas al espectador para que acepte el juego, porque también es un juego que puede resultar frustrante. El hecho de no saber, que esté en off lo que supuestamente está sucediendo. También era una manera de elevar no tanto lo que sucede si no cómo se percibe lo que supuestamente está sucediendo.  Esto invita al espectador a aceptar la incertidumbre, el no saber.

Hay un punto casi etnográfico en la película en la forma en la que retratas el lugar. ¿Hay algún tipo de intención en esto?
Hay algo espectral también, algo paralizado en el tiempo que tiene que ver con los recuerdos, con un abandono del presente. Un lugar como podría ser un cine, que en su momento vivió tiempos de esplendor y ahora está ahí abandonado, unos parques infantiles que ya no tienen niños. Hay una idea de recuerdo pero a la vez de decadencia de lo actual, y esto tiene también una dimensión espectral, es como una parte no tangible de los personajes, más emocional.

Hace muy poco una película en gallego con recorrido internacional era casi impensable. ¿Qué papel jugó el idioma que hablan los personajes en tu concepción de la película?
Yo lo asumí con total naturalidad... Si estoy rodando en Galicia, un lugar y unos personajes concretos de una zona en la que se habla el gallego no hay razón para no utilizar esa lengua. Aparte me parece muy bonito el gallego y creo que el hecho de que hasta ahora haya sido raro que se escuchara en el cine era un problema.

Es tu primer largo como directora y tu primer trabajo de ficción.  ¿Por qué decides lanzarte a la ficción precisamente ahora?
Nunca me he sentido de un lado o de otro.  Para mí ambos géneros son cine y creo que dialogan entre ellos. También ha sido un reto grande para mí a la hora de plantear la propuesta, el rodaje, la infraestructura, la dirección de actores, trabajar con un equipo grande o el hecho de delegar la cámara. Son cuestiones que han supuesto un cambio de perspectiva de la cual he disfrutado muchísimo.

No es fácil ver una película con tantas mujeres protagonistas. Como mujer directora que se enfrenta a su primer largometraje, ¿fue difícil sacar adelante un proyecto de estas características?
La autoproducción fue complicada, en efecto, porque sí hay todavía dificultad de sacar como mujer las películas, porque es una película de autor y porque es una primera película. Ha sido un largo camino de financiación, ha sido una locura ser también productora pero finalmente lo hemos conseguido y espero que la siguiente sea más sencilla.

Ahora que hablas de eso, ¿estás trabajando ya en tu próximo proyecto?
Pues por suerte he recibido la primera ayuda al desarrollo para mi próximo trabajo. No me atrevería mucho a decir de qué va porque luego son tan largos los recorridos que acabas quemándote a ti misma y a la idea. Puedo decir que estaría también protagonizado por mujeres, también estaría situado en Galicia pero pasando por Portugal y transcurriría en los años 70.

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