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NIGHT VISIONS 2019

Sergio Martino • Director

"Si no haces cine de autor, se sospecha de ti"

por 

- Cineuropa entrevistó al director de culto italiano Sergio Martino, al que dedicó una mini-retrospectiva el festival de cine de género finlandés Night Visions

Sergio Martino  • Director

Conocido por sus éxitos en el género giallo, la filmografía de Sergio Martino es muy diversa, muestra de ello son los títulos presentados en el último Night Visions en Helsinki (del 20 al 24 de noviembre): Torso: Violencia carnal, The Violent Professionals, 2019, tras la caída de Nueva York y El extraño vicio de la señora Wardh, esta última protagonizada por su actriz favorita Edwige Fenech que desempeña el papel de una heredera que teme que su pasado le pase factura. Hablamos con el director de culto en el Night Visions.

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Cineuropa: ¿Cómo explicas esta eterna fascinación con el giallo? Solo tus películas han inspirado a un gran número de directores.
Sergio Martino:
No solo los giallos, creo. En Joven y bella deshonrada con honor, Edwige Fenech interpreta a una prostituta contratada para posar como la mujer de un CEO. Parecía muy refinada, pero cuando abría la boca… Un poco como en Pretty Woman. Todo empezó con Quentin Tarantino arrodillándose cuando nos conocimos, gritando: “¡Maestro, maestro!” Guillermo del Toro también me llamaba así, pero no me lo tomo muy en serio. Reconoció haberse inspirado con The Island of the Fishmen cuando hacía La forma del agua, luego estaba Hijos de los hombres de Alfonso Cuarón, improvisando mi 2019, tras la caída de Nueva York, que trataba de un mercenario que tenía que rescatar a la última mujer fértil de la Tierra. Tenía una escena que se desarrollaba delante del Guernica de Picasso, ¡y también lo hizo! En Italia, si no haces películas de cine independiente la gente te trata con desconfianza. ¡Pero no todos podemos hacer películas como Antonioni! A pesar de que su mejor película, Deseo de una mañana de verano, es en realidad un giallo.

Viniendo de un país católico, sobre todo con la iglesia católica colándose en la cama de la gente, ¿se consideraban polémicas tus primeras “comedias sexuales”?
No estoy seguro de si Joven y bella deshonrada con honor era tan “erótica”, quizá solo un poco picante. Era más grotesca que seductora. Italia era en aquella época un país intolerante: para conseguir una Playboy tenía que ir a Francia. Y luego, cuando empezaba a cambiar, comenzabas a ver un poco de desnudez. Cuando era un niño, en la iglesia había siempre una lista de películas que se “recomendaban” y otras que te prohibían que las vieses. Mario Soldati hizo una vez una película con algunos bailarines [I’m in the Revue], en la que apenas se enseñaba una pierna, pero cometí el error de admitir que la había visto e inmediatamente llamaron a mis padres. Por lo que pasar de eso a un tipo de cine que era más subido de tono, con algo de violencia, fue un gran paso.

El extraño vicio de la señora Wardh de 1971 es una extraña toma sobre la sexualidad femenina, ¿no crees? Es oscura, compleja y políticamente incorrecta.
El truco estaba en mostrar escenas eróticas, pero también rodar algunas que fuesen tan allá que los censores tuviesen algo que cortar. Llegamos a ser bastante buenos en eso. Estas “películas de sexo” que hice me dieron un poco de mala fama que algunos de mis compañeros, o colegas “Tarantinianos”, como yo los llamo, simplemente no tenían. Eso resultó ser útil, porque cuando algo se prohibía para menores de 18, todos los chicos acudían en manada a verlo.

No puedes limitar la sexualidad humana a un acto sentimental de amor eterno. Si ese fuese el caso, ¡no habríamos tenido a Marqués de Sade! No estoy justificando ningún acto violento, dejémoslo claro, y he estado casado durante más de 50 años. Pero hay un aspecto primordial en esto, que definitivamente es interesante investigar. Me recuerda a una historia sobre un hombre que seguía engañando a su mujer, y un sacerdote que intentaba convencerlo de que parase. Siempre le decía lo mismo, hasta que el sacerdote le dijo: “¿Quizás algo diferente esta vez?” A lo que el hombre respondió: “Justamente eso.”

La montaña del Dios Caníbal era otro ejemplo de esa mezcla de sexo y violencia, pero lo que causó controversia fue el trato a los animales. A lo que respondiste: “Es cierto que se puso al mono junto a la serpiente, pero tenía total posibilidad de escapar.”
¿Has visto alguna vez una pitón? Está todo el rato durmiendo. Queríamos grabar una escena con el mono justo acercándose al peligro, pero pasó demasiado rápido. Puedo entender estas acusaciones, sobre todo si alguien pensó que lo habíamos hecho a propósito. Exceptuando eso, fue una experiencia completamente agradable.

Aún recuerdo este momento en el cine italiano cuando teníamos una verdadera industria. ¡Solíamos hacer 350 películas al año! La crisis empezó con la revolución digital, con Blade Runner o películas de Steven Spielberg como las primeras en utilizar el tipo de tecnología desconocida en Italia. Perdimos la oportunidad de asegurarnos de que las películas de género italianas continuasen siendo relevantes. En The Violent Professionals, por ejemplo, todos los efectos eran de verdad. El riesgo era de verdad. Hoy en día, los actores se ponen delante de una pantalla verde, incluso cuando se grababa Casablanca, porque tampoco es como si fuesen allí. Vengo de una familia que siempre ha trabajado en este ámbito. Mi abuelo fue un exitoso director de las comedias de “teléfono blanco”. Murió en 1949, tras hacer dos películas con Anna Magnani. Escribí sobre esto en mi libro, A Thousand Sins…No Virtue?

Ese libro se llama como tu película [mundialmente conocida como Wages of Sin]. Alguien dijo una vez que ese título es un resumen perfecto de toda tu carrera profesional.
No puedo negarlo.

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(Traducción del inglés por Alba Barberá Hurtado)

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