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SAN SEBASTIÁN 2020 Zabaltegi-Tabakalera

Juan Cavestany • Director de Un efecto óptico

"La realidad se ha puesto a la altura de mis películas"

por 

- Juan Cavestany presenta en el Festival de San Sebastián su última criatura cinematográfica, Un efecto óptico. Con un autor tan poco convencional no podíamos mantener una charla al uso

Juan Cavestany • Director de Un efecto óptico
(© Montse Castillo/Festival de San Sebastián)

Juan Cavestany (Madrid, 1967) ha escrito, producido y dirigido Un efecto óptico [+lee también:
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, una película inclasificable que protagonizan Carmen Machi y Pepón Nieto. El responsable de Gente en sitios [+lee también:
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recibe a este corresponsal en la cafetería del hotel donostiarra donde se aloja, pues en la arriesgada sección Zabaltegi-Tabakalera del 68° Festival de San Sebastián se presentará pocas horas después su último largometraje.

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Cineuropa: Durante la proyección para la prensa de Un efecto óptico escuché que un par de personas hablaban del film definiéndolo como cine experimental...
Juan Cavestany:
Me gusta eso, porque ésas son las ayudas a las que hemos optado en el ICAA. La película, por su dimensión, no entraba en las ayudas selectivas, entonces intentamos incluirla en las ayudas experimentales y me dediqué dos días a escribir por qué es experimental. Yo creo que tiene algo de experimental, aunque hay grados de experimentación si la comparamos con lo que hace Bill Viola, por ejemplo. Se ha transformado mucho el guion desde que lo escribí hace años, también en el rodaje improvisamos y, cuando la pandemia llegó en plena edición, le dimos muchas vueltas al montaje. Y lo que los protagonistas ven por la televisión: algunas cosas tienen sentido y otras, no. Estoy empezando a percibir lo que la gente piensa de la película: unos me preguntan “¿qué es esto que has hecho?” y otros lo tienen clarísimo.

Pero no es un film convencional…
No, convencional no es. Y como siempre pasa ante un film: si te dejas llevar resulta fácil de ver, pero si desde el principio lo cuestionas, pues no.

¿Qué te gusta más: la mortadela o la morcilla de Burgos?
Meterla en la película es algo bastante experimental: rodamos muchos planos de mortadela en una carnicería pero, cuando íbamos a devolver la cámara, pasamos por una charcutería y pedimos grabar el embutido desde más cerca. Fue un momento de película muy guerrillera. La verdad es que no tengo ni idea de por qué se me ocurrió la idea de hacerle comer tanta mortadela a la pobre Carmen Machi.

¿Debajo de qué puentes no pasa Juan Cavestany?
Aquí justo al lado hay uno que me da mucho miedo. Y los puentes festivos, como el de la Inmaculada o el Pilar, me dan mucha pereza: quiero que pasen rápido y son odiosos, porque te quedas sin hacer nada mientras duran. Esos puentes están en mi lista negra.

Pregunta en modo Jesús Quintero. ¿Te consideras un “perro verde”?
Me temo que sí: soy muy pudoroso y me da mucha vergüenza lo que dicen de mí los demás; pero creo que soy más bien como un perrito pequeño que está ahí con sus marcianadas. Me hunde en la miseria cuando alguien me pregunta qué me he tomado o por el número de teléfono de mi camello: me horroriza esa visión de que lo que hago se perciba como una boutade o un alarde.

¿Echas de menos a las desaparecidas Torres Gemelas de Nueva York?
La primera vez que enseñé la película, un amigo se quedó tan desconcertado que cuando llegó ese plano donde aparecen me preguntó “¿rodaste la película antes de que cayeran?” Sí, echo un poco de menos parte de mi juventud viviendo en aquella ciudad, aunque el pasado siempre se mitifica.

¿Cuál ha sido el peor viaje de tu vida, a dónde o con quién?
Fui a Marruecos con una pareja amiga, así que entonces yo era el tercero y además fue un país que me provocó una angustia terrible: estaba todo el rato tenso con la gente que te sigue constantemente y el misterio tan grande que contiene. También están los viajes con pareja en los que todo sale mal y, después de vivir en NYC durante años, volví más tarde a la ciudad y me pregunté “¿qué hago aquí?” Porque yo estaba muy obsesionado con la idea de vivir siempre allí y cuando regresé desde Madrid a ese sitio donde te sentías tan comprometido… Fue llegar allí y no sentir ya nada de aquello: quizás sea ese el germen de mi película.

¿En qué situación de tu vida te horrorizaría quedarte atrapado como Bill Murray en el día de la marmota?
Desde finales de julio hasta finales de agosto de este año, hasta que salimos ayer de Madrid, he estado viviendo como en un bucle la sensación de miedo y desorientación creciente por lo que estaba ocurriendo. Estoy muy asustado: si para ver una película tienes que suspender la incredulidad, ahora esa herramienta la tienes que suspender en la vida misma.

¿La realidad ha superado a la ficción de Juan Cavestany?
Sí, por lo menos se ha puesto a la misma altura.

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