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España / Francia / Suiza / Cuba

Patricia Pérez y Heidi Hassan • Directoras de A media voz

“Nuestra película no conoce fronteras”

por 

- Nos reunimos en el festival MajorDocs con Patricia Pérez y Heidi Hassan, que firman A media voz, uno de los documentales más sensibles y emotivos de la temporada

Patricia Pérez y Heidi Hassan  • Directoras de A media voz
Heidi Hassan (izquierda) y Patricia Pérez durante el festival MajorDocs

En el marco incomparable de Palma de Mallorca, el público de MajorDocs abarrotó la sala, aplaudió con ganas y participó activamente en el coloquio que siguió a la proyección, el pasado sábado, de A media voz [+lee también:
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, un epistolario audiovisual que protagonizan y dirigen las cineastas cubanas Heidi Hassan y Patricia Pérez, formadas en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños.

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Cineuropa: Vuestra película habla de dos amigas distanciadas: vosotras mismas. ¿Os unió entonces el documental?
Patricia Pérez:
Es una manera de verlo. El proceso de financiación fue muy largo, pero el creativo duró un año más o menos. Todo el tiempo previo de escritura de versiones de guion para buscar la financiación se extendió durante cuatro años. Mientras estás haciendo un proyecto autobiográfico, tu vida se va transformando a la vez y para el film era fundamental mantener los espacios naturales de la correspondencia, Ginebra y Galicia.

¿Cómo se levantó la coproducción entre cuatro países de un documental de dos directoras cubanas?
Heidi Hassan: Pero residentes en Suiza y España, por lo tanto, ya entraban estos países.

P.P.: Buscamos productores allí donde iba a ocurrir la película (Ginebra, Galicia y Cuba); pero el productor suizo trabaja habitualmente con una productora francesa y para poder aplicar también para el fondo de CNC entró Francia.

El film ha pasado por varios festivales –como IDFA, Atenas y Málaga, entre otros– antes de éste donde nos encontramos. ¿Cómo han sido las diferentes reacciones en todos ellos?
H.H.: Mientras preparábamos el proyecto, siempre nos rondaba la pregunta “¿cuál es su público objetivo?” Y siempre pensábamos que sería una historia que tocaría más a la sensibilidad femenina, a mujeres de nuestra edad, y a inmigrantes… pero nuestra sorpresa ha sido que al final de las proyecciones se nos acercaban tanto hombres como mujeres. Además, a los adolescentes les encanta la película y lo mismo a las personas mayores: un abanico tan amplio que no lo esperábamos. Luego están las distintas latitudes: en Holanda y en Suecia lloraban muchos hombres viéndola. A media voz no conoce fronteras.

Es fácil sentir empatía hacia lo que contáis sobre la amistad o la maternidad...
P.P.: A muchos hombres les abre una ventana por la que no habían mirado y les llama mucho la atención esa desnudez de la mujer, de contar su intimidad: ellos sabían que existía, pero no les estaba permitido participar, pero de pronto nosotras les dejamos formar parte de esa intimidad. En la película hablan dos mujeres, lo cual puede provocar curiosidad si no eres mujer.

H.H.: La película deja la puerta abierta, da acceso para quien quiera pueda asomarse a nuestro mundo.

El título A media voz puede tener varias intenciones, desde que cada una de vosotras pone la mitad de una voz conjunta, hasta que lo que se habla se hace con susurros, debido a lo íntimo que es. ¿Hay alguna más?
H.H.: El título habla de la intimidad pero también de temas que una no afirma, de los que todavía se habla con bastante pudor, como la maternidad o la propia inmigración. Algunas personas nos han dicho que la película empieza a media voz, pero termina como un grito de afirmación: creo que ésa es una evolución bonita que tiene el film.

¿Fue la necesidad de revivir la amistad y recuperar vuestro contacto lo que espoleó el nacimiento de la película?
P.P.: Esa separación es inspiración de la película: cuando la hacemos ya hemos retomado contacto. El film se inspira en nuestra relación.

También se habla en A media voz de la necesidad de rodar, de que os hace falta el cine tanto como respirar.
H.H.: Es así totalmente –aunque no sabemos explicar por qué sucede– y eso se siente en la película.

P.P.: Ninguna de las dos somos súper conversadoras ni extrovertidas, y de pronto hacemos una película donde todo el mundo nos dice: ¿cómo os podéis exponer tanto en ella? Y es que en este medio nos sentimos tan cómodas que no somos tan conscientes de la exposición. Esas imágenes, buscando sonidos y el texto exacto nos inspiran y nos incita a comunicarnos así.

H.H.: El cine es un lugar donde una se siente muy cómoda: donde una puede ser de verdad.

P.P.: A veces hablando nos cuesta encontrar las palabras adecuadas, porque a lo mejor no es una palabra, sino una imagen o un sonido lo que mejor expresa lo que sentimos: por eso es tan importante el cine cuando estoy construyendo esa carta audiovisual para Heidi como primera espectadora.

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