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SEVILLA 2020

David Martín de los Santos • Director de La vida era eso

"Es importante que se hagan las películas desde la verdad"

por 

- Charlamos con David Martín de los Santos, que compite en el Festival de Cine Europeo de Sevilla con su ópera prima intimista y emocional La vida era eso

David Martín de los Santos • Director de La vida era eso

El cineasta madrileño crecido en Almería David Martín de los Santos debuta en la dirección de largometrajes de ficción con La vida era eso [+lee también:
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, película rodada entre Gante (Bélgica) y Almería que interpretan Petra Martínez, Anna Castillo y Ramón Barea. El film lucha por el Giraldillo de Oro, máximo galardón del 17º Festival de Cine Europeo de Sevilla, a donde no ha podido acudir por las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus, pero ha charlado con este periodista por teléfono.

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Cineuropa: ¿Cómo estás viviendo esta manera de estrenar tu primera película?
David Martín de los Santos: Este fin de semana también estamos simultáneamente presentando La vida era eso en el festival de Tokio, donde tampoco hemos podido viajar, lo cual resulta algo triste. Si todo hubiera sido normal, hubiéramos estrenado en cines poco después del festival de Sevilla, pero lo haremos el año que viene. Todas las películas son un milagro, pues ha costado mucho rodarla, con retrasos, pero no nos pilló la primera ola de la pandemia. Rodar ahora supone muchos riesgos. Nosotros no podíamos fallar, ni tener un día extra, así que imagina si hubiera sucedido en el contexto actual... Porque nos ha costado conseguir financiación y al final gracias a Canal Sur e ICAA lo hemos logrado.

¿Hacer cine sigue siendo casi un milagro y un oficio de románticos?
Totalmente. Un productor se tiene que enamorar de la historia y seguir para adelante: es un ejercicio vocacional y de resistencia.

¿La película ha nacido empujada por momentos vitales o profesionales?
Tiene que ver con mi madre, que perteneció a la generación de la protagonista, pues nació en el año 40 del siglo pasado: fue la musa que me inspiró y la idea me vino cuando le detectaron una enfermedad terminal. Estando con ella se me ocurrió esta historia: se generó una comunicación especial y me acerqué más a ella. También hubo espacio para el diálogo generacional, con tantos cambios y esas mujeres educadas para ser buenas madres, hijas y esposas, asociadas a la moral católica y con valores relacionados con el cuidado. El personaje de la joven también está desarraigada y ven una en la otra lo que cada una no tiene. Hice un documental sobre la juventud en 2011 y me pilló el movimiento 15M: uno de los personajes se fue a Bélgica, donde hemos rodado también parte de esta película.

Mi vecina Paquita, de 91 años, me confesó desde su balcón, durante el confinamiento domiciliario, que desearía haber sido joven ahora, para no soportar el machismo toda su vida, estando al servicio de los hombres de su familia...
Sí, es una generación que ha sido educada en la invisibilidad y en el silencio. Había un proyecto en el régimen de Franco, la Sección Femenina, fundado por Falange, donde las mujeres eran educadas para ser amas de casa. Y la moral católica las reprimió mucho sexualmente. Mayormente, es una generación pudorosa, educada con sentimiento de culpa hacia el sexo: era algo sucio, daba hasta miedo. Mi madre se reveló, se separó de su marido muy tarde y ahí descubrí a otra persona, sin la rigidez previa. Igual que tu vecina, mi madre estaba resentida y me decía que le hubiera gustado estudiar si le hubieran dejado. Es normal que sientan cierta envidia.

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(leer más), comentábamos que no es habitual ver en pantalla historias protagonizadas por personas de cierta edad...
Para mí el cine, también como espectador, me interesa mucho más que como sólo entretenimiento. La vida pasa rápido y necesito vincularme con lo que cuento: tiene que haber un motor emocional, sobre todo para que aguante y resista en el tiempo.  Había reticencia de productores: se me proponía que la protagonista fuera más joven... Pero yo creo que es importante que se hagan las películas desde la verdad.

Hay un público adulto que busca historias que hagan pensar, despertar y reflexionar. Cuando yo quería convencer con este proyecto siempre decía eso: las mujeres que más cultura consumen son de esa edad. Pero en el camino hay prejuicios y miedos, aunque yo no controlo los datos. Y me pregunto: ¿cómo vemos a las personas de esa generación? Porque a veces estamos muy metidos en los roles de hijos y no vemos más allá del papel de madre: ahí hay personas. Por todo ello, no ha sido fácil vender el proyecto, pero finalmente ha salido.

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