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Eslovaquia

Maia Martiniak • Directora de Unseen

"No puedo tolerar la violencia contra las mujeres en ninguna de sus formas"

por 

- Cineuropa habla con la eslovaca Maia Martiniak, cuyo último y premiado trabajo, Unseen, echa un ojo a los diversos modos de violencia hacia las mujeres durante el parto y los traumas que genera

Maia Martiniak • Directora de Unseen

La eslovaca Maia Martiniak, directora y jefa de producción de documentales y programas de televisión, se ha dedicado a tratar temas como el medioambiente, la cooperación para el desarrollo y los derechos de los niños y de las mujeres. En Unseen [+lee también:
entrevista: Maia Martiniak
ficha del filme
]
, su primer largometraje documental, observa las diferentes formas de violencia durante el parto y los traumas que pueden ocasionar. La película se estrenó a principios de este año en CPH:DOX y recientemente ha obtenido el premio principal y el Premio del Público en el Festival Internacional de Cine Documental One World de Eslovaquia (ver las noticias).

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Cineuropa: Unseen se centra en “el lado oscuro de la obstetricia”. ¿Por qué elegiste este tema? 
Maia Martiniak: Ya había hablado de las experiencias negativas de las mujeres en el parto en mi película de soltera, Zuna. No quería creer que cualquier persona pudiera encontrarse faltas de respeto, manipulación o violencia perpetrada por el personal médico durante el parto. Empecé a investigar más a fondo el asunto y descubrí que algunas mujeres se iban del hospital con un trauma. Cuando llegué a este tema, no pude echarme atrás y tuve que hacer la película. No puedo tolerar ninguna forma de violencia contra las mujeres. 

¿El tema sigue siendo un tabú? 
De hecho, lo es y no sólo en Eslovaquia. Según la psiquiatra estadounidense Judith Lewis Herman, la violencia es constantemente olvidada en la historia de la humanidad. Es una especie de protección que hemos establecido para funcionar en este mundo. Pero como escribe en su libro “Trauma and Recovery”, la verdad siempre sale a la luz. Además, la violencia obstétrica es aún más complicada porque se desarrolla tras la puerta de la consulta obstétrica, donde médicos y matronas suelen estar juntos. Si hay violencia, la toleran hasta cierto punto como parte de su trabajo y ni siquiera tienen un espacio seguro para ser conscientes de ella. En el parto, una mujer está expuesta, está en una posición vulnerable, con pocas posibilidades de darse cuenta de la violencia a la que está siendo sometida o de protegerse a sí misma en el momento. Es un asunto muy complicado y la sociedad debe prestar atención a este problema. 

La violencia obstétrica es un tema sensible, íntimo y controvertido. ¿Cómo te preparaste para la película?
Empecé en 2014, cuando comencé a recopilar información sobre el tema. Me preguntaba qué podía causar el trauma y cómo sería el parto sin intervención médica. Estuve en contacto con varios expertos de diferentes países. A través de ellos, conocí a las protagonistas: Stella, Lucia y Melody. Pude acercarme a las mujeres durante el parto gracias a la colaboración con las matronas en los hospitales. Nos dieron su consentimiento. Debido a la invasión de su privacidad, les aseguramos que podían revisar el metraje y nos dieron su consentimiento. También nos dieron permiso adicional para la versión final.  

¿Tuviste que adaptar tus métodos de trabajo?  
Por supuesto. Mi única intención era “no interferir”. Desde que opté por el método observacional, tuvimos que adaptarnos constantemente a nuevas situaciones y grabar más metraje del que necesitábamos. Unimos la versión final en la sala de edición y conectamos los puntos dramatúrgicos para crear un retrato completo de una mujer traumatizada y de los hechos que precedieron a esa situación. Al mismo tiempo, nosotras ̶mi editora Mária Hirgelová y yo ̶ estuvimos atentas para que las mujeres que ya sufrieron violencia obstétrica pudieran ver la película sin experimentar más traumas.

¿Por qué la película se desarrolla en cuatro países? 
Desde el principio, me pareció que este tema no era un problema local. También ocurre en otros países. La única diferencia es la reacción del público profesional y de la sociedad. No era mi intención comparar unos países con otros, sino unir las historias para crear el retrato de una mujer traumatizada, su mundo interior y lo que tuvo que pasar. Por eso seguimos a mujeres en diferentes etapas del parto. Queríamos enfatizar que cada mujer experimenta este proceso de forma diferente y que no hay dos partos iguales. Necesitamos ver el contexto para poder comprender el problema de la violencia obstétrica y tomar conciencia. Las violencias invisibles como el trato despectivo, la intimidación o el abuso psicológico entran dentro de la definición de violencia y todas son peligrosas porque suelen ser toleradas por la sociedad. 

La película tardó siete años en ver la luz. ¿Hubo cambios importantes en todo ese tiempo? 
Sabía el tipo de película que quería hacer desde el principio. Unseen hubiese sido la misma de haberme llevado tres años. Me costó mucho convencer a otras personas de que este problema existe y que la película merece financiación. En este viaje de siete años, experimenté mucho rechazo. El hecho de no estar enfrentándome sola al problema me hizo perseverar y terminar la película.

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(Traducción del inglés)

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