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Suiza / Bélgica / Italia

Niccolò Castelli • Director de Atlas

"Una historia universal para afrontar el miedo a la diferencia"

por 

- Hemos entrevistado al director de la cinta protagonizada por Matilda De Angelis, nominada a los Premios de Cine Suizo 2021 y presentada ahora en el EFM por Vision Distribution

Niccolò Castelli • Director de Atlas

Después de siete años de trabajo, el director suizo Niccolò Castelli ha completado su segundo largometraje, Atlas [+lee también:
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, que abrió el festival Solothurn Film Days en enero y ahora compite por el Swiss Film Prize 2021 en las categorías de Mejor película y Mejor fotografía (Pietro Zuercher). Atlas, producida por Imagofilm Lugano (Suiza), Climax Films (Bélgica) y Tempesta (Italia), cuenta la historia de Allegra (Matilda De Angelis, que también aparece en la miniserie de HBO The Undoing, junto a Nicole Kidman y Hugh Grant), una joven escaladora que es víctima de un atentado terrorista donde pierden la vida sus amigos. Durante su largo y tortuoso proceso para superar el miedo, Allegra conoce a un joven refugiado de Oriente Medio llamado Arad (Helmi Dridi). Vision Distribution venderá la película en el European Film Market de Berlín (del 1 al 5 de marzo).

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Cineuropa: ¿La idea de Atlas surgió de un hecho real?
Niccolò Castelli: En 2011, hubo un atentado en Marrakech que dejó 17 muertos, entre los que se encontraban tres personas de mi región, Ticino. Fue un acontecimiento que alteró la tranquilidad de un país neutral como Suiza, donde no ocurría nada desde hacía mucho tiempo y donde parecía que vivíamos en una burbuja protectora. Quería hablar de esa pérdida de la virginidad, sobre cómo enfrentamos el miedo a los otros, que ha aumentado después de los asesinatos en París y en Bélgica. Después, conocí a la chica que había sobrevivido a ese atentado y me habló mucho del trauma que había sufrido después; y yo me di cuenta de que me interesaba contar la historia desde su punto de vista, mostrando su vuelta a la vida. Empezamos a desarrollar la película en 2013. En cuanto a las últimas versiones del guión, escribí el último borrador en Bélgica con Stefano Pasetto, que me ayudó a adaptar la historia a un país que ha vivido ataques terroristas.

La inclusión de los migrantes es un tema muy importante en la actualidad, y siempre se necesitan nuevas perspectivas.
Me interesaba comprender nuestra relación con la diferencia y llegar al fondo de los sentimientos que nos invaden, que son ambiguos y categorizados en buenos o malos: se ve a los migrantes como números y no como personas, o se tiene una visión demasiado romántica de ellos. No distinguimos entre las numerosas culturas que llegan a nuestras costas; hablamos del “mundo musulmán” sin distinción. Pero no me interesaba el enfoque etnográfico, eurocéntrico y pietista. Yo transmití el carácter de Arad a través de su música, sin explicar de dónde venía o cuáles eran sus sueños. El punto de vista siempre es el de Allegra, que se siente diferente y tiene miedo de los demás. Cuando Esmeralda Calabria y yo editamos la película el año pasado, en medio del confinamiento, me di cuenta de que ese miedo se había convertido en algo generalizado, no era algo reservado a los que llegaban por mar. Así que la perspectiva que elegí fue la posibilidad de ganar más libertad saliendo fuera de nosotros mismos y esforzarnos en conocer al otro.

La coproducción de la película empezó en Suiza, antes de ampliar su alcance para incluir a Bélgica e Italia. ¿Cómo fue?
Quería que la película tuviera un carácter europeo, un entorno inconfundible de pueblo pequeño, pero también debía ser universal para que cualquiera pudiera identificarse con la situación. Para los productores suizos, Villi Hermann y Michela Pini, también era importante que la película adoptara una perspectiva más amplia e involucraron a colegas de otros países. La compañía belga Climax se unió gracias a Pasetto. En Bruselas, Hermann y yo participamos en sesiones de pitching y reuniones con productores locales. En el caso de Italia, muchas películas italianas son coproducidas en alianza con Suiza (pienso en los casos de Paolo Sorrentino, Alice Rohrwacher, y los hermanos D’Innocenzo) pero no hay reciprocidad; la mayoría de las películas italianas son coproducciones con compañías suizas, pero no a la inversa porque es complicado conseguir financiación en Italia. A Carlo Cresto-Dina, que trabaja con Suiza desde hace muchos años, le gustó mucho el guión y quiso unirse, a través de MiBAC’s DG Film y la Trentino Film Commission, pero hay lugar para un intercambio mayor con películas suizas grabadas en italiano. Mi primera película, Tutti giù [+lee también:
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, fue distribuida en el norte de Europa, pero no en Italia.

Matilda De Angelis está ganando notoriedad. ¿Qué enfoque adoptaste al trabajar con ella?
Cuando hicimos la prueba de pantalla, yo quería que ella interpretara el personaje de una forma muy física, sin hablar mucho. Ese trabajo de sustracción que llevé a cabo con ella me permitió eliminar mucho diálogo y contar la historia a través de un componente físico: la recuperación física de la protagonista, así como su proceso psicológico. Me encantan las películas que juegan más con las imágenes y los sonidos que con un diálogo explicativo. Matilda es una actriz muy valiente e inteligente que no tiene miedo de explorar el dolor y las emociones, a pesar de su juventud.  

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(Traducción del italiano)

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