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BERLINALE 2021 Encounters

Julian Radlmaier • Director de Bloodsuckers

"Marx usa muchas de estas metáforas góticas, y pensé que sería divertido seguirlas palabra por palabra"

por 

- BERLINALE 2021: En su película seleccionada en Encounters, el director alemán adapta a Marx literalmente (más o menos)

Julian Radlmaier  • Director de Bloodsuckers
(© Tim Schenkl)

Estamos en 1928, por lo que muchos miran a Marx en busca de respuestas y descubren que “El capital es trabajo muerto que, como un vampiro, vive sólo de chupar trabajo vivo, y cuanto más vive, más trabajo chupa”. Una frase que provoca muchos malentendidos. Y mientras algunos pierden la cabeza, Sergei Eisenstein pierde un diente. Julian Radlmaier nos habla de su película Bloodsuckers [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Julian Radlmaier
ficha de la película
]
, proyectada en la sección Encounters de la Berlinale.

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series serie

Cineuropa: Tendemos a usar “parásito” para referirnos a alguien que está siendo usado o explotado. En efecto, tiene mucho sentido retroceder a Das Kapital, como has hecho tú en la película.
Julian Radlmaier: Marx usa muchas metáforas góticas. Hay fantasmas y vampiros, y pensé que sería divertido tomarlos en sentido literal [risas]. Después, leí una biografía de Sergei Eisenstein, y encontré un detalle extraño que me pareció muy interesante: en Octubre, grabó algunas escenas donde aparecía “Trotsky”; pero después el verdadero Trotsky perdió su lucha de poder contra Stalin y fue obligado a borrarlo de la película. Además, el actor al que Eisenstein eligió para interpretar a Trotsky no era profesional puesto que era una especie de dentista. Pero, ¿qué significa “una especie de dentista”? Así surgió el personaje de Ljowuschka [interpretado por Alexandre Koberidze, un impostor que finge ser un barón]. Inventé a este hombre que es obrero en una fábrica, le arranca un diente a Eisenstein, es seleccionado para participar en su película y después quiere continuar su carrera.

Al principio, Bloodsuckers parece una película de época normal, hasta que alguien abre una lata de Coca Cola. ¿Por qué optaste por incorrecciones históricas?
La idea de hacer la clásica película de época de Hollywood me parecía una pesadilla: todo debía estar a punto. Si no estás pendiente de eso, puedes jugar mucho más. Queríamos usar objetos que fuesen interesantes para nosotros y para la historia, no sólo porque fuesen de esa época. Quizás así conseguiríamos más fidelidad. En los años 20, las personas estaban obsesionadas con la velocidad, por ejemplo; pero, ¿cómo podíamos expresar ese sentimiento en la actualidad? ¿Mostrando sus viejas motocicletas? A nadie le parecerían rápidas, por eso usé una actual. Está más cerca de la emoción en este sentido.  

En esta historia pasan muchas cosas raras, aunque todos mantengan un semblante serio. ¿Te gusta esta escuela de comedia de Buster Keaton? Tus actores la siguen hasta el final.
Yo diría que el humor ya tenía un punto socarrón en el guión, así que era lógico. Esta película tiene un cierto equilibrio: la película es excesiva y exagerada; el diálogo es muy barroco. Funciona mejor cuando se da en frío, de lo contrario se convertiría en una especie de caricatura.

La mitología de los vampiros parece decir algo sobre la naturaleza humana: si alguien es diferente, es más fácil llamarlo monstruo e inventar una historia para corroborarlo. Esto sigue pasando con QAnon y otras teorías de la conspiración.
Existe esa tradición de mostrar a los capitalistas como vampiros, y me daba un poco de miedo que se interpretara así. Intentamos mostrar que ese vampirismo de los personajes burgueses es un poco distinto. No nacieron así, se convirtieron a través de sus acciones. Son vampiros estructurales: viven de la extracción de la fuerza de trabajo y, a medida que las cosas empeoran, algunos inmigrantes se convierten en chivos expiatorios.

No me gusta reducirlo todo al ámbito político, aunque siempre existe el peligro de ser demasiado reduccionista en las entrevistas. Estas relaciones son bastante complejas. Los vampiros también tienen un lado agradable para ellos: pueden ser fascinantes, y algunos quieren ser como ellos, incluido Ljowuschka. No son “monstruos malvados”, pero se encuentran en una posición que está conectada de forma estructural con la violencia. Pero también pertenecen a un mundo donde tienen tiempo de escribir y de pensar, a diferencia de muchas personas trabajadoras; por lo tanto, ¿qué ocurre cuando esto se ve amenazado? Hasta la existencia del arte y del ocio se inscribe en una realidad económica que es bastante dura. Esto está relacionado con el racismo que está surgiendo ahora: ¿qué lado eligen los poderosos cuando las cosas se complican? A veces, como todos sabemos, eligen el lado del fascismo. Y es algo que me preocupa en el presente.

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(Traducción del inglés)

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