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España

Telmo Esnal • Director de URtzen

“Esta película no se puede etiquetar con un solo adjetivo”

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- El cineasta vasco estrena en España este documental galardonado (por sus valores ecológicos) con el Premio Lurra de Greenpeace durante el pasado Festival de San Sebastián

Telmo Esnal • Director de URtzen

La última vez que hablamos con él fue cara a cara, durante el Festival de San Sebastián 2018 (leer más), cuando presentó Dantza [+lee también:
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, pero ahora las circunstancias nos obligan a utilizar el teléfono para comunicarnos con Telmo Esnal (Zarauz, 1966), que estrena este viernes URtzen [+lee también:
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. El film se presentó en la sección Zinemira de San Sebastián 2020 y recibió el Premio Lurra de Greenpeace por ser el título del certamen que mejor reflejaba los valores medioambientales y de paz: el jurado destacó su reflexión sobre la importancia del agua como elemento esencial para la vida del planeta. Ahora, la película se estrena en salas españolas de la mano de Atera Films.

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Cineuropa: ¿De conde surgió tu necesidad de hacer esta película durante el confinamiento del año pasado?
Telmo Esnal:
Fue como cuenta el film. Cuando yo estaba trabajando en Dantza, Pablo Azkue me habló de su cuento UR, lo leí y me entrevisté con él para ver qué salía, pero ahí quedó la cosa. Durante la pandemia revisé aquellos apuntes y me gustó la filosofía del relato: el planeta y nosotros somos 70% de agua, la misma que va de un sitio a otro, por lo tanto si está contaminada, la que tenemos dentro de nuestro cuerpo también lo estará. Me interesaba mucho esto y no sabía qué hacer con ello. Tenía tres entrevistas que había hecho con él y un montón de imágenes… no sabía que estaba buscando… Cuando empezó el confinamiento yo estaba escribiendo otro guion, pero cuando terminé empecé –como todo el mundo– a limpiar las ventanas, leer y ver películas. De repente, una entrevista que oí en la radio con Martín Caparrós me despertó y vi la forma de contar coherentemente lo que narra el cuento UR reciclando imágenes que ya tenía. Ahí empecé también a jugar e investigar con cosas que me llegaban a través de internet: entrevistas con científicos y filósofos. Cuando me di cuenta, tenía un montón de material para la película.

¡Qué diferente, por cierto, la producción de Dantza respecto a este documental!
Nada que ver, aunque es verdad que Dantza me dio muchas cosas, porque después de ese largometraje hice siete documentales en los que se explicaba todas las ideas del film, un añadido hecho sin un duro en el que aprendí a utilizar el programa Final Cut y me ha dado la posibilidad de hacer URtzen en casa, con un simple ordenador. Ha sido ahora una cuestión de autosuficiencia: en el cine dependemos siempre de mucha gente y URtzen ha sido algo pequeño y bonito, pero creo que su mensaje es muy potente y los testimonios, interesantísimos. Me ha dado mucho esta película, aunque dinero evidentemente no, pero con dinero no hubiera sido así, ni tampoco coherente con lo que cuenta: que hay que parar e ir más lentos por la vida, que esto de crecer y crecer no puede ser.

¿Cómo calificarías tú mismo tu película?
Yo ya sabía que le iban a poner etiquetas, entonces me adelanté y dije que era un collage y un ensayo cinematográfico: son reflexiones acerca del mundo, la ciencia y la existencia. Claro que es un documental con parte de ficción, porque el cuento UR lo es. Con Dantza pasaba lo mismo: era una historia bailada. Hay cosas que no se pueden etiquetar con un solo adjetivo, y esta película es una de ellas.

¿Qué idea te gustaría que llegase de manera clara al espectador?
Me encantaría que la gente reflexionase un poco sobre el mundo en que vivimos, qué queremos ser y qué vamos a dejar a quienes vienen detrás: nosotros vamos a estar, como mucho, 100 años aquí, pero el planeta seguirá. A mí de chaval me decían que cuando ibas a un sitio había que dejarlo como estaba… o incluso mejor, y tengo la sensación de que vamos a dejar a nuestros hijos algo mucho peor de cómo estaba. Si la película sirve para que se piense en ello y podemos sumar un granito de arena en todo este lío… pues bien. Hay público que se emociona viéndola y eso me llega; es una película pequeña pero tiene una virtud: el espectador se siente identificado con su mensaje, que asegura que podemos hacer cosas mejores, que podemos contribuir a mejorar esto un poco, cada uno desde su propia forma de ser. Esta película es solo una gota, pero como diría Pablo Azkue: una gota no hace nada, pero cuando se juntan muchas crean un mar que puede cambiar las cosas.

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