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SAN SEBASTIÁN 2021 Competición

Jonás Trueba • Director de Quién lo impide

“Nada en la película está calculado: es un film intuitivo”

por 

- El cineasta madrileño vuelve a la lucha por la Concha de Oro con un trabajo de difícil catalogación, elaborado durante un lustro y con la participación generosa de un grupo de jóvenes

Jonás Trueba • Director de Quién lo impide
(© SSIFF/Álex Abril)

El cine de Jonás Trueba no conoce fronteras ni límites, por eso ha tardado cinco años en construir Quién lo impide [+lee también:
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, largometraje de larga duración que compite en la sección oficial de la edición número 69 del Festival de San Sebastián, donde regresa tras hacerlo con La reconquista [+lee también:
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. A continuación, nos detalla aspectos de esta nueva aventura cinematográfica.

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Cineuropa: Dos de los chicos de tu nueva película (Candela Recio y Pablo Hoyos) ya aparecían en La reconquista: ¿el conocerlos entonces fue, de alguna manera, el motor que te impulsó a embarcarte en el proyecto Quién lo impide?
Jonás Trueba:
Sí, totalmente, sin aquella película no hubiéramos rodado ésta, aunque son muy distintas, incluso contrarias, pero nace una de la otra: en los títulos de crédito finales de aquella sonaba la canción Quién lo impide, en la versión original de Rafael Berrio y nos daba la pista. Cuando estaba montando La reconquista e incluía al final esa canción, tenía en mente que a aquello le seguiría la puesta en escena literal del tema musical. Me quedé con ganas de hacer algo con Pablo y Candela, a quienes les había impuesto gestos, formas y modos de mi adolescencia, y sentía que les debía lo contrario: el ejercicio de situarme yo en su juventud, no en la mía.

En las edades de esos chicos no hay filtros, la expresividad es mayor y pura, sin el artificio que luego se adquiere: esto está captado en la película y le da mucha verdad. Supongo que eso es muy atrapante para un director.
Sí, es subyugante cuando estás con ellos y te reencuentras con las intuiciones y la fuerza que tienen, pero es cierto que sentía que, a través de ellos, podía seguir hablando de cosas que siempre me han interesado y sin miedo a equivocarme. También me gustaba poder filmar desbocadamente y hablar a bocajarro a través de ellos: incluso poder equivocarnos. En la película se expresan, se sienten y se dicen todo tipo de cosas, algunas de manera contradictoria, incluso otras con las que puedes estar de acuerdo o no, pero son opiniones que surgen delante de la cámara, sin que todo esté medido o controlado. Es una película sin cálculo: nada está en ella calculado, es un film insensato e intuitivo, de dejarse llevar.

Muy a flor de piel… sin el armazón del guion.
Se ha ido escribiendo según rodábamos y, sobre todo, montándola: hemos intentado construirla de la manera más fiel posible a lo que fue el rodaje, que respondiera a sus vaivenes y cambios de planes que sufrió. Quién lo impide no parte con un guion o estructura, ni siquiera con la idea de que fuera a ser una película: me encanta lanzarme a hacer algo sin estar seguro de que al final llegase a ser una película estrenada en salas. Ya me pasó en Los ilusos y en Los exiliados románticos [+lee también:
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. Aquí era más un modo de vivir o de trabajar que una película en sí: para mí eso es un lujo, rodar un día porque me apetece estar con los chicos, no para hacer un film.

Libertad absoluta, sin estar condicionados por un objetivo. Como se dice en algunas citas: lo que surja…
Claro, has de tener convicción y ganas de darle valor a ese día, más allá de querer obtener un resultado satisfactorio. La película nace de estar ahí con ellos, de compartir, y el título nos da la clave: su sentido secreto es una forma de pensar el cine, el trabajo y cómo hacemos las cosas en la vida; se pueden hacer y ya está. Antes, con otros largometrajes, yo había elaborado un dossier previo y aquí nos pusimos a rodar sin más: sin tener que dar cuentas ante nadie.

Pero, como somos tan dados a poner etiquetas… ¿se le podrá poner la de documental a Quién lo impide?
Habría mucho que hablar sobre eso… ni yo, ni los protagonistas sabrían decir ahora muy bien lo que es ficción y realidad. Sí es verdad que el punto de partida es más documental: el reunirte con una cámara y trabajar a partir de un material cercano a su vida e inquietudes, pero en mis películas siempre parto de la realidad de los actores. El documental está siempre en mis películas de ficción, y la ficción está en Quién lo impide aunque la vamos a llamar documental oficialmente.

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