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BLACK NIGHTS 2021 Competición Óperas primas

Francesco Sossai • Director de Altri cannibali

"La idea no era que la película reforzase la belleza de sus paisajes, sino hacer que las imágenes sean lo más ásperas posibles"

por 

- En su primer largometraje, premiado en el Festival Black Nights, el director italiano mezcla el canibalismo con la amistad y la autodeterminación

Francesco Sossai • Director de Altri cannibali

Este año, el Festival Black Nights de Tallin acogió la proyección del primer largometraje del director italiano Francesco Sossai. Altri cannibali [+lee también:
crítica
entrevista: Francesco Sossai
ficha de la película
]
es un relato íntimo, en blanco y negro, sobre dos protagonistas singulares, que ofrece una perspectiva interesante sobre el tema del canibalismo. Hemos hablado con el director sobre su fuente de inspiración, sus personajes y el concepto visual de la película, que recibió el premio a la mejor ópera prima en el encuentro báltico (ver la noticia).

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Cineuropa: ¿De dónde surge la inspiración para la película?
Francesco Sossai:
En el año 2013 o 2014, hice un falso cortometraje documental sobre canibalismo, protagonizado por el mismo actor al que vemos en Altri cannibali. Con el largometraje, quería explorar el tema desde otra perspectiva. La inspiración surgió de un encuentro que tuve cuando volví a mi región natal en Italia. Una noche, en un restaurante, vi a dos hombres hablando. Estaban muy cerca, pero parecía que no se conocían tan bien. Sin saber lo que decían, empecé a imaginar de qué podían estar hablando. Tal vez querían hacer algo especial. Al mismo tiempo, sentí una cierta incomodidad y fascinación hacia ellos. La historia comenzó a partir de esa escena y se desarrolló progresivamente.

¿Cómo desarrollaste a los personajes?
Los dos personajes principales debían tener algo metafísico y, al mismo tiempo, estar basados en la realidad. Fausto es inquieto: está inspirado en el Fausto de Pushkin, que le pide al demonio que intervenga porque está aburrido. Ivan es como un personaje de Dostoievski: tiene ideas extremas sobre las que construye un marco conceptual de pensamientos. Ambos se parecen a personas que he conocido en mi zona. Son personajes “en el limbo”, que nunca han logrado nada y están estancados en su forma de vida.

¿Cómo encontraste a los protagonistas?
La película combina actores profesionales y no profesionales. Muchos de ellos son personas de mi propia ciudad. En cuanto a los dos personajes principales, conozco a Walter Giroldini, que interpreta el papel de Fausto, desde hace 15 años. Es un actor no profesional, pero con experiencia en conciertos. Siempre me ha fascinado su comportamiento enérgico e inquietante. Al final nos hicimos amigos. Trabajamos juntos en mi anterior cortometraje, y vi lo que era capaz de hacer. Juntos, desarrollamos su papel para esta película. En el caso de Diego Pagotto, que interpreta a Ivan, lo conocí mientras trabajaba como asistente de dirección en otra película. Me fascinó su rostro y su carisma. Ha hecho muchas películas en Italia. Sin embargo, quería mostrarlo desde una perspectiva más frágil. Pasamos mucho tiempo preparando la relación entre los dos personajes, ya que la película se basa en eso. Me gustó el hecho de que sus caras y cuerpos tienen características muy diferentes.

¿Hubo lugar para la improvisación o tenías un guion estricto y controlado?
Fue una combinación de ambos. Desarrollé el guion, luego comenzamos a ensayar e incorporamos cosas que surgieron durante este proceso. Después volvimos a trabajar con los actores con un nuevo guion. Lo más importante era que ellos tuvieran libertad de movimientos; por eso la cámara también tenía que moverse libremente.

¿Cuáles fueron los aspectos más importantes del apartado visual de la película?
Con el blanco y negro, quería lograr una cierta contradicción entre el enfoque casi documental y la parte ficcional. La película tenía que parecerse a un western, las películas que le gusta ver a Fausto. Usamos la cámara en mano principalmente por motivos prácticos, ya que me permitía seguir a cada uno de los personajes y cambiar la perspectiva cuando Ivan llega a la ciudad. Además, quería evitar representar el lugar de una forma demasiado idílica. La idea no era que la película reforzase la belleza de sus paisajes, sino hacer que las imágenes sean lo más ásperas posibles.

La escena con la matanza del cerdo es muy simbólica. ¿Por qué era relevante para ti mostrarlo?
Quería incluir un golpe de realidad en el mundo de fantasía de los personajes, y también el del público. He asistido a esta práctica desde que era niño, y todavía es algo que me revuelve el estómago. Es como el fantasma de algo desapareciendo de nuestras vidas.

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(Traducción del inglés)

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