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Tom Tykwer

La primera vez de Tom

por 

- El director se enfrenta a una nueva fase de su carrera y con Heaven se encomienda a una coproducción internacional

Tom Tykwer

Incluso para un director con las tablas de Tom Tykwer puede haber una primera vez. Su película Heaven representa una nueva fase en su carrera que, tras La princesa y el guerrero y Corre Lola corre, acepta el desafío de una producción internacional y dirige el último guión escrito por Krzysztof Kieslowski en colaboración con Krzysztof Piesiewicz. Tres productoras para transformar la primera y única parte de la trilogía ideal en la que los dos directores polacos trabajaban desde antes de la prematura muerte del autor de Tres colores: la estadounidense Miramax, creadora del proyecto, la francesa Noé Productions y la anglo-estadounidense Mirage Films, con el trío compuesto por Sydney Pollack, Anthony Minghella y William Horberg. Una intensa historia de amor ambientada en Italia en la que la venganza y la redención se cruzan para confundirse en un drama de tintes morales no exentos de romanticismo. Acusada de organizar una matanza, Philippa es detenida y conducida ante el comisario en Turín, en donde, al ser interrogada revela que sus motivos no eran políticos sino una venganza personal. No pudo alcanzar su objetivo pero lo hará con la ayuda de un joven carabinero, el único que está dispuesto a creer en ella. Juntos recorrerán un doloroso viaje íntimo para intentar recuperar la paz tras una atormentada expiación. Acompañado por la protagonista Cate Blanchett, Tom Tykwer ha llegado a Roma para presentar la película, que se estrena en las pantallas italianas el próximo 4 de octubre.

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La película se desarrolla completamente en Italia, entre Turín y Toscana. ¿Estaba previsto así en el guión de Kieslowski o fue un cambio personal?
“Todo estaba ya en el guión. Italia tenía una fuerte presencia en el relato original y hubiera sido imposible leerlo y no pensar en Italia. Al ver ahora la película recuerdo la emoción que sentí cuando leí el guión por primera vez, el ambiente mágico que se respira. Turín y Toscana pueden tener paisajes aparentemente distintos, incluso opuestos, pero ambos son la expresión de una misma espiritualidad. Turín posee una estructura geométrica que se explica principalmente al observar la ciudad desde lo alto, como hice durante las inspecciones; es una ciudad en la que coexisten culturas diferentes y espiritualidades distintas. Toscana, a pesar de ser tan diferente, te conduce a las mismas alturas”.

Hablando de culturas diferentes, la realización de la película ha logrado una mezcla de culturas reuniendo no sólo un reparto internacional sino también un equipo técnico alemán e italiano...
“Se trata de una forma de trabajo que indudablemente es más compleja y requiere mayor esfuerzo. No es fácil lograr una homogeneidad entre personas que crean con modos muy distintos. Por una parte los alemanes, puntuales, extremamente precios para organizar las cosas; por otra los italianos que crean en el desorden y el caos. Dos caras de la medalla que al final consiguieron recrear la Italia que yo deseaba: no una bella postal sino una Italia con sus más oscuras y escondidas verdades”.

En la película el orden y la justicia están representadas por el cuerpo de carabineros, exponentes de un sistema contra el que se “enfrentan” los protagonistas, si bien de manera diferente...
“Sí, es una aportación mía, más que del guión de Kieslowski. El cuerpo de carabineros se rige por reglas muy severas y tiene una jerarquía igual de rígida, lo que pone de manifiesto aún más la ruptura con el sistema del joven carabinero interpretado por Giovanni Ribisi, y subraya su coraje”.

Tal vez suscite polémica, pero la verdad es que uno de los carabineros no es exactamente lo que llamaríamos representante de la justicia, pues tiene relaciones con un capo de la droga. ¿Qué piensa de la dificultad que hay actualmente para criticar con un tono sereno sin correr el riesgo de generalizar?
Yo, como director, encuentro que es fundamental hacer películas diferentes, que no aplaquen o tranquilicen necesariamente los ánimos. No me interesa hacer películas taquilleras que luego terminan por parecer cómics de poca calidad porque no obligan a pensar ni suscitan sentimiento alguno. Estoy convencido de que deben existir este tipo de películas, pero igual de convencido de que debe haber otras capaces de plantear temas morales y emocionales. No ha sido una película fácil, pero lo cierto es que tampoco es fácil realizar algo que resulte “incómodo”.

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