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CANNES 2009 Concurso / Reino Unido

Jane Campion, poesía y pasión en Bright Star

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Jane Campion, poesía y pasión en Bright Star

Poesía y pasión viajan de la mano de la consagrada realizadora y guionista nacida en Nueva Zelanda Jane Campion, que fue descubierta precisamente en Cannes por Pierre Rissient, que seleccionó en 1993 la película gracias a la cual ganó la Palma de Oro y la fama mundial, El piano.

En su anterior película, el thriller erótico En carne viva (2003), denostado por la crítica, la profesora de literatura Meg Ryan albergada una gran pasión por la escritura. Los versos de las poesías aparecían en los post-it esparcidos por su apartamento y los leían en los vagones del metro. Un salto hacia atrás, a la Inglaterra de 1818, y Jane Campion se sumerge con Bright Star [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
(en concurso) en la apasionada relación entre la estudiante Fanny Brawne y el poeta romántico de 23 años John Keats. Como Ada (el personaje de Holly Hunter de El piano), una mujer de la época victoriana que no puede decidir sobre su propia vida a causa de las convenciones, Fanny Brawne también está obligada a superar prejuicios y obstáculos (la familia, el amigo y guardián del poeta Brown) para poder vivir pocos momentos de verdadera intimidad con este joven de extraordinario talento (totalmente incomprendido en su época).

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La pasión entre ambos, que seguimos a lo largo de su nacimiento y crecimiento gracias a una espléndida dirección en la línea de James Ivory, está destinada sin embargo a ser truncada por la muerte prematura del melancólico autor de “Oda a un ruiseñor".

Completamente subyugada por la estética del gran poeta, Jane Campion utiliza para su película una mayor cuidado formal, confiándose a los versos y los rostros de los dos actores protagonistas, Abbie Cornish y Ben Whishaw ( El perfume - Historia de un asesino). La fuerza narrativa de esta coproducción anglo-francesa no alcanza la de Retrato de una dama, protagonizada por Nicole Kidman en 1996, pero conserva la elegancia y el encanto de una verdadera historia de amor, que no es poco para un público cada vez más habituado al perfil bajo. "Una obra de arte es un placer eterno", recitaba Keats en el famosísimo inicio del poema épico “Endymion” y se espera que este verso pueda aplicarse también al cine durante mucho tiempo.

(Traducción del italiano)

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