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CANNES 2013 Quincena de los Realizadores

La danza de la realidad: la infancia revivida y aumentada

por 

- El chileno Alejandro Jodorowsky vuelve 23 años después con una obra desafiante en la que reconstruye su infancia con un tono surrealista

La danza de la realidad: la infancia revivida y aumentada

Después del confesional biopic de Marcel Ophüls, Un Voyageur [+lee también:
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, llegó hoy a la Quincena de los Realizadores la extraña autobiografía imaginaria de Alejandro JodorowskyLa danza de la realidad [+lee también:
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marca la vuelta a la gran pantalla del director de culto chileno, que llevaba 23 años sin rodar.

Toda biografía es una reconstrucción presente del pasado. En esta danza con sus memorias, Jodorowsky asume ese proceso de reconstrucción en toda su dimensión ficticia, añadiendo a la película tonos oníricos y fantásticos. Aquí no hay lugar para relatos realistas, sino que la realidad es el punto de partida desde el que se amplían experiencias felices o traumáticas vividas por el director en la pequeña ciudad de Tocopilla, donde nació en 1929. El propio Jodorowsky aparece en la película actuando en algunas secuencias al lado del joven Jeremias Herskovits, confrontando así sus 84 años de vida con la representación ficticia de su infancia.

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En el centro de la vida del joven Alejandro están sus padres, también ellos, por supuesto, objeto de (real) fabulación. El padre es una personaje excéntrico, judío ateo, comunista obsesionado con Stalin. La madre es un personaje místico, felliniano, que cada vez que abre la boca canta en vez de hablar. Mas allá del miedo que tiene a su padre y de la pasión fusional que lo une a su madre, el joven Alejandro sufre el estigma de ser diferente de los demás chicos de Tocopilla: es demasiado blanco, circuncidado, sensible… En un determinado punto de la historia, el protagonismo pasa del joven Alejandro a su padre, Jaime Jodorowsky. Ahí el director se apoya menos en sus recuerdos y adapta el libro El Niño del Jueves Negro, en el que relata cómo su padre intentó matar al Coronel Ibáñez, presidente de Chile. Algo que nunca ocurrió en la realidad. En paralelo, hay toda una serie de elementos asociados a la obra cinematográfica de Jodorowsky como artistas de circo, enanitos, minusválidos… Todo un universo visual tan barroco como fascinante.

Además de cineasta, Jodorowsky es también conocido por haber inventado la psicomagia, una técnica terapéutica que, sostiene, puede utilizarse en la cura de conflictos psicológicos. Quizás La danza de la realidad forme parte de un proceso de catarsis familiar ya que una parte de sus parientes trabajaron en ella: Brontis Jodorowsky, nieto de Jaime, interpreta valientemente a su abuelo; otros dos hijos también actúan como personajes secundarios; su mujer, Pascale Montandon-Jodorowsky, es responsable del ropero de la película. Más importante que el escepticismo o la adherencia del espectador a esas tesis (y de lo que ellas puedan representar para el clan Jodorowsky) es la sensación de haber presenciado una obra radical, desafiante, infinitamente inventiva y más personal en su fabulación que la mayor parte de los biopics que, siguiendo fórmulas convencionales, no hacen más que satisfacer la curiosidad voyeurista del público sin lanzarle reto cinéfilo alguno.

Producida por Michel Seydoux, Moises Cosio y por el propio Alejandro Jodorowsky, La danza de la realidad forma parte del line-up de la agencia de ventas francesa Pathé International.

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