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VENEZIA 2013 Orizzonti

La prima neve: el dolor se supera en el bosque

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- El segundo largometraje de ficción de Andea Segre, ganador del premio LUX con La pequeña Venecia, está ambientado en los Alpes italianos. Estreno en Italia el 17 de octubre

La prima neve: el dolor se supera en el bosque
Jean-Christophe Folly y Matteo Marchel en La prima neve

“Las cosas que huelen igual deben estar juntas”, dice el anciano carpintero Pietro (Peter Mitterrutzner) a propósito de la miel y la madera. Vale también para un padre y su hijo. “Pero yo ya no sé cómo huelo”, responde Dani (Jean-Christophe Folly), nacido en Togo y llegado a Italia escapando de la guerra en Libia. No se siente un buen padre, no soporta ver a su hija de apenas un año, culpable de haber sobrevivido a la muerte de su madre mientras atravesaban el mar.

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Dani vive en una casa de acogida en Pergine, un pueblecito en los Alpes italianos, en la región de Trentino. Cada día va a trabajar con Pietro, que tiene una nuera, Elisa (Anita Caprioli), y un inquieto nieto de diez años, Michele (Matteo Marchel). Dani y Michele tienen la misma herida, el mismo dolor. Michele ha perdido hace poco a su padre a un accidente en la montaña y culpa de ello a su madre.

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, de Andrea Segre, presentado en la sección Orizzonti del Festival de Venecia, presenta elementos nuevos pero no extraños a la obra del director. Segre, como sociólogo que es, trata el tema de la inmigración en Europa y ha colaborado con proyectos de cooperación internacional. Tras dirigir varios documentales, hizo su debut en la ficción en 2010 con La pequeña Venecia [+lee también:
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, ganadora del premio LUX del Parlamento Europeo en 2012.

“Para la segunda película, el desafío consistía en no escoger el mismo tema que en la primera”, dice el director a Cineuropa. “Lo que ocurre a Dani cuando entra en esa familia es que descubre que es necesario para ellos. Como pasa en la realidad en muchas empresas y familias italianas. Por tanto he querido mostrar la normalidad, no los problemas que pueden surgir a partir del encuentro entre culturas distintas. Y esto me servía para hablar de un padre que no consique ser padre y de un hijo que no puede seguir siendo hijo. Rodar todo esto en un bosque era mi sueño”.

“El ámbito de mi investigación y narración creo que en el fondo es la dignidad que hay dentro de una crisis, una situación de sufrimiento, de injusticia, porque perder un padre es una injusticia. Cuando he afrontado estas situaciones en la vida real, he visto que la gente tiene una gran capacidad de contar esta dignidad y convertirla en un elemento para resurgir, sobre todo cuando no se quedan solos, cuando hay alguien con quien compartir y volver a construir. Es algo que ocurre también a los protagonistas de mis documentales Mare chiuso y Il sangue verde".

El territorio, como ocurre con frecuencia, es uno de los protagonistas de la película. “Uno de los estímulos de donde nació la idea ha sido el encuentro con los refugiados escapados de la guerra de Libia acogidos en Trentino, en el Valle de Cembra, en una situación de gran aislamiento y abandono. Pero el bosque, como la laguna, es uno de esos grandes espacios que te dan la posibilidad de sentirte en un lugar íntimo, estás envuelto por una naturaleza muy fuerte. Quería que el lugar de encuentro entre estos dos sufrimientos fuese un sitio donde la naturaleza te da la posibilidad de sentirte en casa”.

(Traducción del italiano)

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