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BERLINALE 2014 Panorama Special

Berlinale: Calvary, una sorprendente y misteriosa película híbrida

por 

- Tras Sundance, el director irlandés John Michael McDonagh lleva su historia de misterio y religión a Berlín

Berlinale: Calvary, una sorprendente y misteriosa película híbrida
Brendan Gleeson y Chris O’Dowd en Calvary

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, Brendan Gleeson vuelve a protagonizar una película dirigida por el nativo del también irlandés John Michael McDonagh, que cambia completamente de género: una religiosa historia de misterio sobre la última semana en la vida de un sacerdote, Calvary [+lee también:
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puede antojarse poco popular entre el público habitual, pero este original híbrido de géneros tiene todas las papeletas para convertirse en una parada obligatoria para los festivales. 

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La historia se centra en el Padre James (Gleeson), y la premisa se establece en el mismo primer plano: la confesión de un feligrés se convierte en una amenaza de muerte. Escondido en el confesionario, el misterioso interlocutor del Padre James le cuenta cómo fue violado durante años por otro sacerdote y todo lo que ha sufrido a causa de esto. Como el hombre en cuestión está ahora muerto, ¿cuán irónico sería matar al Padre James, un buen cura que no ha hecho nunca daño a nadie? Al sacerdote se le conceden de extraños personajes que se proponen hacer de sus últimos días un calvario, como el del título. 

En su pequeña congregación, el Padre James es mucho más que un cura, y el director nos entretiene con conversaciones divertidas y absurdas con su hija suicida (Kelly Reilly), un hombre engañado (Chris O’Dowd), su mujer (Orla O’Rourke), el amante de ella (Isaach de Bankolé), el rico del pueblo (Dylan Moran), el joven y atractivo caballero (Killian Scott, que también aparece en ’71 [+lee también:
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) que piensa que el ejército curará su necesidad de atacar, un violador condenado (Domhnall Gleeson, el hijo real del actor protagonista) y más, en cortos pasajes que ponen a prueba la sabiduría, la voluntad y el ingenio del sacerdote, pero que no arrojan luz alguna sobre el confesor que ha hecho la amenaza.

La fe se cuestiona varias veces a medida que el Padre James se va acercando al fatídico domingo en el que espera ser asesinado. La presión se acumula, pero con tantas distracciones, que el protagonista encuentra un camino navegando en aguas más calmas como a las que se refiere la cita inicial de la película, de San Agustina (“No desesperéis: uno de los ladrones ha sido salvado. No presumáis: uno de los ladrones ha sido condenado”), que sugiere que los retos del sacerdote reflejan la pasión de Jesús.

Incluso si el subtexto religioso y las insolentes conversaciones se antojan a veces difíciles de asimilar a la vez para algunos espectadores, e incluso si algunas bromas fallan y algunos momentos parecen meras distracciones desde el destino que espera al Padre James, Calvary es siempre impredecible, fresca y estimulante. El lado misterioso del guion no consigue mantener al espectador en tensión sobre la identidad del posible asesino, pero este defecto se queda en minúsculo al compararlo con la gran interpretación de Gleeson. Humilde pero ingenioso, indulgente pero exigente, el Padre James rellena cada fotograma con su rotunda presencia, pero con una impresionante evolución, sutilmente encarnada en un siempre seguro Brendan Gleeson.

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(Traducción del inglés)

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