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PELÍCULAS Italia

Un Toni Servillo freudiano protagoniza Déjate llevar

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- Hoy se estrena en los cines italianos la comedia de Francesco Amato, en la que el actor napolitano encarna a un rígido psicoanalista que se mete en un berenjenal

Un Toni Servillo freudiano protagoniza Déjate llevar
Toni Servillo en Déjate llevar

¿Toni Servillo en un papel cómico? Sí, es posible. De hecho, es lo que tiene en Déjate llevar [+lee también:
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, de Francesco Amato (autor de Cosimo e Nicole [+lee también:
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), que estrena hoy en los cines italianos 01 Distribution. Con barba y gafas, como un perfecto Sigmund Freud, Servillo encarna a un psicoanalista que vive y trabaja en el ghetto de Roma, un precioso barrio del centro histórico que el cine ha frecuentado bastante poco. Separado de Giovanna (una Carla Signoris en plena forma) por un ligerísimo muro que divide las habitaciones de cada uno, el doctor Elia Venezia lleva una existencia metódica y bastante ensimismada a la que solo aderezan las extrañezas de algunos de sus clientes. Así es hasta que un día los niveles de su glucemia lo obligan a ir al médico, que le impone un régimen estricto de dieta y gimnasio. De ahí que irrumpa en el estudio del hierático psicoterapeuta una personal trainer de lo más picante, la española Claudia (Veronica Echegui), que lo meterá en un torbellino de desventuras que, sin embargo, le darán el oxígeno suficiente para salir de una vida asfixiada.

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La deuda con el cine de Woody Allen parece evidente, si bien el joven documentalista, ahora debutante en la ficción, consigue encontrar un propio camino a la italiana para la “comedia judía”, alargando el campo de referencias hasta los hermanos Marx, los Coen, Mel Brooks y autores sofisticados como Lubitsch, sin olvidarnos de la comedia italiana tradicional. No es poco para un director y dos guionistas (Francesco Bruni y Davide Lantierishiksa (no hebreos).

La película emplea algunos minutos para carburar, con alguna broma demasiado fría o intelectual. Después, Servillo y compañía empiezan a calentar al público, hasta llegar al puro slapstick con la entrada en escena de Luca Marinelli (el malo malísimo de Le llamaban Jeeg Robot [+lee también:
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). Su secuestrador de mala muerte, evadido de la cárcel para recuperar el botín, se dirige a su psicoanalista para que lo hipnotice y pueda recordar el lugar en que enterró las joyas. Se trata de todo un homenaje al Vittorio Gassman ladrón de Rufufú (1958).

La elección de los actores, el largo trabajo de guion, la puesta en escena y la óptima fotografía de Vladan Radovic hacen conjuntamente que Déjate llevar sea un ejemplo de cómo una productora como Cattleya (tras la serie de televisión Gomorra) es capaz de construir una película que puede funcionar tanto en Italia como en el extranjero. Sirva como detalle que RAI Com ya ha vendido Déjate llevar en Israel.

(Traducción del italiano)

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