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VARSOVIA 2017 Competición

A Balkan Noir: venganza y cigarrillos

por 

- El dinámico thriller de Dražen Kuljanin nos sumerge en el corazón y la mente de protagonistas que sufren o infligen daños físicos y psicológicos

A Balkan Noir: venganza y cigarrillos

El cineasta de origen bosnio y afincado en Malmö Dražen Kuljanin se llevó el principal galardón de la Competition 1-2 del Festival de Varsovia en 2014 con su ópera prima, How to Stop a Wedding. Ahora vuelve a la muestra, donde su segundo film, A Balkan Noir [+lee también:
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, acaba de estrenarse mundialmente en la competición internacional.

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La pareja de suecos Nina (Disa Östrand, Feel No Sorrow [+lee también:
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) y Oskar (Johaness Bah Kuhnke, inolvidable en Fuerza mayor [+lee también:
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) perdieron a su hija hace cinco años, cuando estaban de vacaciones en Montenegro. Ahora bien, "perder" significa algo diferente según a cuál de los dos preguntes: Oskar parece haber aceptado la tragedia y seguido adelante con su vida, pero Nina todavía cree que la niña simplemente ha desaparecido. 

Nina fuma un cigarrillo tras otro y consigue ilegalmente fármacos con receta gracias un amigo; siempre está ansiosa y deprimida. De hecho, el tabaco es el principal motivo de la cinta, que incluso arranca con un anuncio televisivo de Lucky Strike al estilo de los 50. Estos fragmentos cortos en blanco y negro van y vienen a lo largo de la película, y suponen en torno a un cuarto del metraje. Contrastan con numerosas escenas en interiores llenos de humo, rompiendo el ambiente claustrofóbico, pero en este contexto, las alegres melodías y los actores con sonrisas demasiado grandes tienen un efecto casi delirante, acercándonos al estado mental de Nina, que está decidida a vengarse. 

El otro motivo es muy evocador: las viejas portadas yugoslavas de clásicos del pop, incluyendo Sealed With a Kiss y Sunny. Estas imágenes aportan una cualidad sobrenatural a una historia innegablemente dura, y como las canciones son famosas en todo el mundo, provocarán de manera inevitable la nostalgia en el espectador, que se sentirá identificado con la pérdida de los protagonistas.

Cuando Nina habla con otro fumador empedernido, el inspector montenegrino Nikola (Srdjan Grahovac), que estaba a cargo del caso y todavía se fustiga por no haberlo resuelto, marcha apresuradamente a Montenegro para investigar una pista incierta que el inspector ha descubierto. Pronto, conocemos al posible perpetrador, un delincuente local conocido como El Monstruo, interpretado temible y elegantemente por la estrella serbia Sergej Trifunović.

Kuljanin se sirve de varias técnicas desorientadoras para sumergirnos en las mentes de los protagonistas, inclinando a menudo la cámara (operada por la talentosa directora de fotografía de origen ruso Anna Patarakina), desenfocando la imagen o dividiendo la pantalla para visualizar la división entre la pareja.

Este thriller tan dinámico debería tener una buena acogida en el circuito de festivales, y el estreno en las salas suecas y balcánicas podría proporcionar pingües beneficios a unos distribuidores con imaginación. La breve pero suficiente duración de 74 minutos no puede perjudicar al film en estos tiempos de propuestas excesivamente largas tanto por parte de Hollywood como de la escena artística europea. 

A Balkan Noir es una coproducción de las compañías suecas Film Facility y Way Creative Films y de la montenegrina Galileo Production.

(Traducción del inglés)

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