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BERLINALE 2018 Panorama

Crítica: La omisión

por 

- BERLÍN 2018: La ópera prima del director de cine argentino Sebastián Schjaer es una compleja historia social que necesita del espectador para completar los vacíos emocionales

Crítica: La omisión
Sofía Brito enLa omisión

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, del director de cine argentino Sebastián Schjaer, cuya presentación mundial ha tenido lugar en la sección Panorama de la Berlinale, es una película con un estado emocional más implícito que lo que muestran las acciones en la pantalla. Seguimos al personaje principal, cuya situación se resume mediante fragmentos expositivos dispersos que se revelan a lo largo del relato de la película, y cuyas emociones y motivaciones debemos descifrar nosotros a través de las implicaciones que tienen en la historia, y no a través de las emociones que exhibe la talentosa actriz que aparece en casi cada toma.

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Sofía Brito, que ya participó en Eva no duerme [+lee también:
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, del director Pablo Agüero, es Paula, una veinteañera de Buenos Aires que se ha mudado a la fría Ushuaia, una ciudad muy al sur del continente sudamericano. Acaba de perder su trabajo en un hotel, pero inmediatamente encuentra otro como guía turística. Allí conoce a un fotógrafo local, Manuel (Lisandro Rodríguez), y parece enamorarse de él, pero una noche, cuando casi se besan en su camioneta, ella le dice que "si van a hacerlo, tiene que cobrarle". Él le da la mitad de la cantidad que le pide, y tienen sexo rápida y desapasionadamente bajo la lona de la camioneta.

En otra escena, al día siguiente, descubrimos que Paula tiene una hija pequeña, y un poco después, que ha llegado a Ushuaia con su novio, Diego (Pablo Sigal). La familia ha llegado para ganar algo de dinero, ya que encontrar trabajo en un pueblo turístico remoto es más fácil y está mejor pagado que en la capital.

El mundo de Paula gira en torno al dinero; parece alguien cuyas motivaciones están dirigidas únicamente a ganarse la vida. Da la impresión de que tuviera miedo de que los demás, incluso aquellos más allegados a ella, y por quienes se supone que necesita conseguir el dinero, fueran una distracción potencial para su objetivo.

Pero es la presencia y magistral actuación de Brito la que indica los rasgos de carácter y la complejidad emocional del personaje. Es como ver un juego de sombras: lo que el espectador concluye sobre el héroe es casi más un producto de sus expectativas y experiencias, que lo que realmente muestra la película. Es la parte fundamental del enfoque de Schjaer. Hay muchos planos cortos con cámara de mano, especialmente en las muchas escenas que ocurren dentro de vehículos, pero dan una sensación más de documental que a nivel impresionista.

La nieve como telón de fondo le aporta una mayor distancia a la película, mientras que, la escasa introducción de la música de piano y el tenue contrabajo de Manuel González, trae intermitentemente un aire de emoción a la superficie, como las contadas sonrisas de Brito. La omisión es una película de sutiles contrastes que se superponen y, a veces, se mezclan unos con otros. Quizá la mejor manera de decirlo es que, para saber lo que se ha omitido, tenemos que saber qué hay ahí, y a veces es difícil de distinguir.

La omisión es una coproducción de las argentinas Trapecio Cine, Tarea Fina y Tronco, la holandesa  Volya Films  y la suiza Bord Cadre Films. La productora alemana Patra Spanou tiene los derechos internacionales.

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(Traducción del inglés por Cynthia Triviño)

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