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MÁLAGA 2018

Crítica: Ana de día

por 

- La polifacética artista navarra Andrea Jaurrieta sorprende con su arriesgada ópera prima, que alterna el suspense con el surrealismo

Crítica: Ana de día
Ingrid García-Jonsson en Ana de día

Presentada mundialmente en competición en la sección oficial del 21º Festival de Málaga – Cine en Español y antes de clausurar la próxima edición del D’A Film Festival de Barcelona, Ana de día [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
es el esperado debut en la dirección de largometrajes de Andrea Jaurrieta (Pamplona, 1986), artista, productora y actriz que se formó en la ESCAC, en la Universidad Complutense y como ayudante de dirección y cortometrajista; además, ha creado cuatro video instalaciones e imparte clases de cine en diferentes centros docentes. 

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Protagonizada por una magnífica Ingrid García-Jonsson (firme candidata a obtener el premio a mejor actriz en el certamen malagueño), la película nos presenta a la Ana del título, una chica de 26 años que está completando el doctorado y que se presenta a una entrevista de trabajo en un bufete de abogados. Allí, con la cámara fija en un primer plano de la intérprete, ya Jaurrieta nos da pinceladas, con el diálogo que mantiene la chica con su entrevistador, de que su vida no es precisamente lo satisfactoria que ella anhela. La música y el montaje inciden en esa confusión, dolor y extrañeza cuando debe evaluar ante su interlocutor el grado de felicidad de la que goza.

El nivel de extrañamiento va in crescendo cuando Ana llama a casa de sus padres y descubre que hay otra ocupando su lugar. En esos primeros minutos del film, su directora y guionista ofrece al espectador algo parecido a una película de suspense psicológico, con la protagonista de la función constatando que hay alguien idéntica a ella que ha usurpado su sitio en el mundo.

A partir de ese momento, Ana, despojada de sus obligaciones familiares, sociales y profesionales, huirá en busca de libertad, recalando en una pensión habitada por personajes variopintos y en un club nocturno regentado por otros seres no menos peculiares. Con reminiscencias del cine de Fellini, Polanski, Fassbinder, Lynch, Buñuel o Cassavetes –¡casi nada!-, Ana de día es una ambiciosa película que, lamentablemente, acaba perdiendo ese prometedor rumbo inicial para perderse en un laberinto de pretensiones que acaba provocando más estupor y cansancio que sorpresa. Aún así, contiene imágenes poderosas y aborda con bravura asuntos de interés como la posibilidad de la libertad plena, la recuperación de la identidad, la realización aplazada de los sueños y la experimentación de los propios límites. 

Ana de día, cuyo reparto completan en papeles destacados Mona Martínez, Álvaro Ogalla, María José Alfonso, Francisco Vidal y Fernando Albizu, es una producción de las compañías españolas No hay banda, Andrea Jaurrieta P.C. y de la parisina Pomme Hurlante Films, que ha contado con el apoyo del Gobierno de Navarra y una campaña de crowdfunding. De sus ventas internacionales se encarga Media Luna New Films.

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