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CANNES 2018 Un Certain Regard

Review: El ángel

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- CANNES 2018: En su séptimo largometraje, el joven argentino Luis Ortega nos lanza a un frenético viaje en compañía de un psicópata irresistiblemente impertinente y con el rostro como el de ángel

Review: El ángel
Lorenzo Ferro en El ángel

No es de sorprender que los coproductores españoles detrás de El ángel [+lee también:
tráiler
ficha del filme
]
, filme presentado por el cineasta argentino, Luis Ortega, en la sección Un Certain Regard del septuagésimo primer Festival de Cannes, no sean otros que los hermanos Almodóvar, por medio de su compañía El Deseo (en equipo con la empresa argentina Underground y Kramer & Sigman), porque aunque está inspirado en la historia real de un psicópata muy joven que andaba sin control en Buenos Aires al comienzo de la década de 1970, El ángel es principalmente una aventura salvaje y emocionante, llena de energía rebelde e incluso humor el cual la audiencia sigue con gusto y sin vergüenza. 

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Por supuesto, se han realizado algunos ajustes a los hechos reales para hacer a la historia más audaz. Pero incluso así quedamos casi instantáneamente intoxicados por la juventud y la libertad de este filme, su increíble música, los escenarios, la colorida ropa antigua e incluso la matanza misma, a pesar de su criminalidad. Este enfoque tan atrevido es la característica más emocionante del filme y también de Carlito (Lorenzo Ferro), nuestro héroe de pantalones acampanados al cual no podemos dejar durante toda la película que aparece en escena de una manera exuberante, como un querubín, rubio con el cabello rizado, con una mueca como de bebé, tan perfecta como es posible. Carlito hace lo que quiere sin considerar a los demás, manipula con una facilidad desconcertante y su cómplice, Ramón, no es la excepción (Chino Darín, el hijo de Ricardo). Ramón se hace amigo de nuestro Adonis en miniatura en el mismo momento en que este decide que será de esta manera. Pero no hay maldad entre ellos, ni siquiera cuando Carlito pasa inadvertidamente, luego automáticamente, de un inofensivo ladrón a un asesino.

A nuestro héroe amoral le gusta divertirse y así como su júbilo no se detiene por ninguna clase de consideración moral (ni límites de ningún tipo como podemos ver en el juego de seducción que tiene con Ramón, el cual culmina en una secuencia fantástica en donde Carlito se adorna con aretes de diamante y actúa como una diva sensual para su apuesto amigo moreno), tampoco se detendrá el nuestro porque este filme está lleno hasta el borde con tomas suculentas y escenas jugosas; los personajes secundarios son genuinamente divertidos y deshacen de las convenciones sociales más fundamentales. El padre de Ramón vale su peso en oro (desde el momento que aparece en la pantalla, encorvado, sobre el sofá en ropa interior y con un plato patatas fritas, un testículo fuera y un arma en la mano); cada palabra que pronuncia con su fuerte voz de vaquero argentino resulta impresionante. Y la madre no está mal tampoco; se divierte con cualquier cosa, comenzando con su rol en la familia, y al igual que su esposo y su hijo, ella no se priva de sentir deseo por Carlito ya que el muchacho nos recuerda a los sensuales ragazzi del cine italiano. Así como en Deprisa, deprisa de Carlos Saura, este filme incorpora inteligentemente algunos análisis sobre las características de los agresores en serie, pero con mayores niveles de descaro que devoramos con gusto; ante todo, se divierte con el potencial ficticio de los hechos que son el punto de partida desde donde el filme comienza a ir más rápido, sin olvidar nunca el sumergirse completamente en la música. 

Las ventas internacionales de El ángel las administra Film Factory Entertainment.

(Traducción por Javier Campos)

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