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CANNES 2018 Un Certain Regard

Crítica: Long Day's Journey Into Night

por 

- CANNES 2018: Bi Gan esculpe una película hipnótica cuya segunda parte consiste en un impresionante plano secuencia en 3D

Crítica: Long Day's Journey Into Night
Jue Huang en Long Day’s Journey Into Night

Charles Gillibert y su sociedad parisina CG Cinéma han demostrado tener buen olfato para asociarse con directores jóvenes y originales. La prueba está en Yann Gonzalez, que compite en la 71ª edición del Festival de Cannes, pero también en la coproducción con el cineasta chino Bi Gan, de 28 años, que fue una revelación en Locarno en 2015 (con Kaili Blues, premio al Mejor director emergente), cuyo segundo largometraje, Long Day’s Journey Into Night [+lee también:
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ficha del filme
]
, ha hechizado literalmente a los espectadores de la sección Un Certain Regard.

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“Esto no es una película en 3D, pero los espectadores querrán seguir al héroe para saber cuándo ponerse las gafas”. Desde el inicio, la película hace gala de una identidad atípica que se concreta una hora más tarde cuando el personaje principal, Luo Hongwu (Jue Huang), entra en una sala de cine y se pone las famosas gafas. Esta acción da lugar a una hora de viaje cinematográfico alucinante en un único plano secuencia que se corresponde con “El hechizo que hace que la casa de vueltas”. Una fórmula que puede parecer enigmática y lo es, ya que el conjunto de la película está envuelto en una atmósfera onírica hipnótica, donde se entrelazan los sueños, los recuerdos y los encuentros en torno a una investigación con fines de venganza y centrada en un objetivo cuasi incomprensible (que poco importa, teniendo en cuenta el hechizo que provoca la película).

En la primera parte, ambientada al estilo Wong Kar-wai, vemos que nuestro héroe vuelve de la ciudad de Kaili para buscar al asesino de su amigo Le Chat, pero también a la mujer que amó. En su camino, nuestro héroe encuentra unas pistas (una escondida en el reloj destrozado que hereda de su padre fallecido y otra en un misterioso libro verde, que esconde el famoso hechizo), que lo conducen a casas inundadas, a un depósito y, finalmente, a un túnel que le hará entrar en una dimensión aún más fantasmagórica donde el espín de una raqueta de ping pong le permitirá a reunirse con Wan Qiwen (Wei Tang), la mujer que se ha cruzado en su camino y a quien seguirá para seducirla en un universo nocturno lleno de escaleras enmarañadas, llamas que indican el camino y encuentros extraños, donde lo efímero se fusiona con la eternidad. Un resumen arbitrario del argumento que sólo se corresponde con el autor de estas líneas, quien tiene la impresión de sumergirse en el Lewis Carroll chino bajo la influencia de Hou Hsiao-hsien en versión alucinógena. En resumen, un cineasta poeta de primera línea y una experiencia cinematográfica ineludible aunque tengamos que esperar a la segunda parte (la primera roza la catalepsia) para vivir un despegue tan impresionante como irresistiblemente hipnótico.  

Long Day’s Journey Into Night ha sido producida por China y coproducida por CG Cinéma, mientras que Wild Bunch gestiona las ventas internacionales.

(Traducción del francés por Carolina Benítez)

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