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VENECIA 2018 Orizzonti

Crítica: Stripped

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- VENECIA 2018: Tras el éxito de Ajami, nominada a los Óscar y codirigida por Yaron Shanti, este sube el listón con la primera parte de su “Trilogía del Amor”, presentada en la sección Orizzonti

Crítica: Stripped

Si pasamos por alto los hilarantes y llamativos títulos de crédito, que parecen tener más que ver con cierta trilogía sobre Christian Grey y su inmaculada cámara de torturas que con el estilo de un festival, "La Trilogía del Amor” de Yaron Shani, formada por Stripped [+lee también:
tráiler
entrevista: Yaron Shani
ficha del filme
]
, Reborn y Chained (las dos últimas en posproducción) podría convertirse en una propuesta interesante. Basándonos en esta primera parte, presentada en la sección Orizzonti del Festival de Venecia, podemos decir que el director israelí demuestra que aún existen posibilidades dentro del -tan habitual- intento de “mezclar realidad y ficción”, e incluso llega a difuminar digitalmente algunas caras y partes íntimas en su obra. Lo que es seguro es que, dado su deseo de explorar la violencia de género, ninguna de las películas va a ser fácil de ver. Aunque, claro, tampoco lo era cierta trilogía sobre Christian Grey. 

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A pesar de ser algo oscura, Stripped es también inteligente y sorprendente, aunque estos calificativos puedan parecer deslucidos al hablar de una película que se centra sobre todo en las emociones humanas. Unas emociones que, cuando son sofocadas, resultan aún más dañinas, como descubren pronto un joven músico y un escritor que vive su primer gran éxito literario gracias a una novela llena de “atrevidas descripciones sexuales” (y un taller de retrato de desnudos, aparentemente). Sin llegar a revelar nada, Shani mantiene a la audiencia expectante y, también hay que reconocerlo, cada vez más nerviosa. Se trata de una película que tarda en arrancar, pero cuando lo hace resulta devastadoramente real. 

Con un personaje femenino de mayor edad siendo observado desde la ventana por el protagonista, alimentando lentamente una obsesión que se ve incrementada cuando ambos se juntan para hablar de un posible proyecto, la película recuerda en ocasiones a No amarás de Krzysztof Kieślowski. Shani no tiene reparos en tratar lo sucio y complicado que pueden llegar a ser el sexo y el amor, capturando de forma maravillosa la confusión de un joven que habla abiertamente sobre porno con sus amigos mientras se muestra demasiado asustado para besar a una chica. A pesar de que no hay forma de escapar de algunas escenas ridículas (nadie, por muy turbado que esté, debería tocar la guitarra desnudo), y de que las interpretaciones de Laliv Sivan y Bar Gottfried presentan un nivel de dedicación que hará que muchos espectadores se sientan incómodos, en general Stripped funciona bastante bien –eso sin mencionar que incluye la versión más triste de Risky Business que hayamos visto nunca-.

“Estoy tratando de llegar hasta los límites de la ‘autenticidad’, llevando los enfoques tradicionales del realismo hasta el extremo sin sacrificar la intimidad e intensidad de la ficción”, en palabras del propio director, quien llegó a pedir a sus actores que se convirtieran en los personajes, viviendo como ellos durante todo el rodaje. “Las emociones en Stripped son genuinas, no interpretadas. Son el resultado de experiencias reales, y en muchos aspectos los personajes son un reflejo de las personalidades y el pasado de los actores”. Y como tales, es difícil librarse de ellas.

Escrita y dirigida por Yaron Shani, Stripped es una producción de Saar Yogev y Naomi Levari, de la israelí Black Sheep Film Productions, y ha sido coproducida por Michael Reuter, de la alemana The Post Republic. La película ha recibido el apoyo de Yes, el Israel Film Fund, ZDF/Das Kleine Fernsehspiel y ARTE.

(Traducción del inglés)

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