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VENECIA 2018 Fuera de competición

Crítica: Mi obra maestra

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- VENECIA 2018: Gastón Duprat firma una historia sobre falsificaciones y amistades que sale airosa gracias a las interpretaciones de Guillermo Francella y Luis Brandoni

Crítica: Mi obra maestra
Guillermo Francella y Luis Brandoni en Mi obra maestra

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, el director Gastón Duprat (creador de El ciudadano ilustre [+lee también:
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, que ganó un Goya en 2016) firma un thriller entretenido, accesible al público, que se ambienta en el mundo del arte y deconstruye el capitalismo. Esta historia de falsificaciones y amistades se apoya sobre interpretaciones excelentes por parte de Guillermo Francella y Luis Brandoni, en los roles de artista y vendedor, antes de que un giro inesperado de impulso al acto final. Proyectada fuera de competición en el Festival de Venecia, la cinta acaba resultando satisfactoria, aunque nunca logre la calidad o las perspicaces observaciones de otra obra igual de ambiciosa pero realmente maestra, la ganadora de la Palma de Oro The Square [+lee también:
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, de Ruben Östlund.

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El memorable primer plano contiene una nota discordante. Oímos la voz fuera de plano de una guía de galería que reta a su grupo, y al público, a mirar y estudiar de cerca un cuadro del célebre artista Renzo Nervi (Brandoni). Da la impresión de ser una película pedagógica sobre arte, pero esa es solo una de las muchas maneras en las que Duprat juega con el espectador. El tono cambia rápidamente cuando entra como narradora la voz en off del propietario de la galería, Arturo Silva (Francella): hay ecos de Tiempos difíciles, de Dickens, en su descripción de Buenos Aires como la mejor y la peor ciudad del mundo. Además, nos hace una confesión: "Soy un asesino". 

En un flashback, retrocedemos cinco años, a una época en la que Nervi era un artista que ya había pasado su mejor momento. Hasta su marchante de confianza, Arturo, comienza a perder la paciencia con él, pero justo cuando su relación parece a punto de acabarse, un accidente les vuelve a unir. Son como el día y la noche —el artista liberal y el implacable capitalista—, pero siempre consiguen llegar a un acuerdo para trabajar juntos. Arturo conoce a muchísimos personajes del mundo artístico de Buenos Aires, y cada uno de ellos parece un buen candidato para morir a sus manos. En un momento dado, tiene con otro vendedor una conversación, muy notoria y pertinente, sobre la posibilidad de que el valor de los cuadros de Nervi aumente cuando este muera. Estamos inmersos en un mundo despiadado.

Duprat ha conseguido la hazaña de que los cambios de tono funcionen, desembocando en un final divertido y muy apropiado. Los actores también se merecen su parte de mérito, pues sus interpretaciones sustentan el film en algunas escenas poco cuidadas. Pero al final, el giro es tan inteligente como la primera escena, y Mi obra maestra deja claro que no es ninguna falsificación.

Mi obra maestra es una producción de las compañías argentinas Arco Libre y Televisión Abierta, junto con la española Mediapro. Fue coproducida por DIRECTV, Canal 13, Clarín, TX y Hei Films, con la colaboración de Movistar+ , Orange, Audi, el gobierno de la provincia de Jujuy y la Comisión Cinematográfica de Jujuy. La compañía española Latido Films se encarga de las ventas internacionales.

(Traducción del inglés)

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