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VENECIA 2018 Giornate degli Autori

Crítica: Pearl

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- VENECIA 2018: La directora Elsa Amiel debuta en los Giornate degli Autori con un retrato intenso y fascinante del controvertido mundo del culturismo femenino y el rechazo de la maternidad

Crítica: Pearl
Julia Föry en Pearl

Podemos observar una temática común en varias de las películas presentes este año en los Giornate degli Autori, la sección paralela del Festival de Venecia: mujeres que deciden rehuir su papel como madres, o que al menos lo empujan a un segundo plano, para poder encontrarse a sí mismas y recuperar su libertad. Además de C'est ça l'amour [+lee también:
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, donde una madre decide abandonar el hogar familiar, dejando a sus hijas adolescentes con su padre, y Continuer [+lee también:
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, sobre una mujer que intenta recuperar el contacto con su hijo tras años de ausencia, encontramos un tercer ejemplo en la cinta Pearl [+lee también:
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, de Elsa Amiel. En este caso, la protagonista decide renunciar a su rol de madre con el objetivo de forjar su propia identidad. Sin embargo, el debut de Amiel va un paso más allá, ya que la protagonista se ve forzada a reprimir por completo toda su ‘feminidad’.

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Pearl está ambientada en el sorprendente, desconocido y a veces perturbador mundo del fisicoculturismo femenino. La película nos sitúa tan sólo unas horas antes del campeonato internacional de culturismo, donde Léa Pearl (Julia Föry) compite por el título de Miss Heaven. Como parte de su rutina, Léa debe someterse a entrenamientos extenuantes durante seis horas al día, seguir una dieta estricta bajo las órdenes de su entrenador Al (Peter Mullan) e inyectarse hormonas para evitar la menstruación. Un día, tras una sesión de fotos, Léa recibe la visita inesperada de su ex-novio Ben (Arieh Worthalter). Este se presenta en el hotel donde tiene lugar la competición acompañado por Joseph (el pequeño y encantador Vidal Arzoni), su hijo en común, al que Léa no ha visto durante los últimos cuatro años.

"Teníamos un trato”, dice Léa, mientras Ben suplica su ayuda para cuidar del niño, intentando al mismo tiempo volver con ella. En el mundo del culturismo femenino no está permitido ser madre, y años atrás Léa había tomado una difícil decisión: trabajar en su cuerpo y encontrarse a sí misma, aunque para ello tuviese que abandonar a su hijo (el cual la observa ahora como si fuese una extraña superheroína). Pero, ¿hasta qué punto se puede escapar de la naturaleza? Y, sobre todo, ¿merece la pena? El público intenta comprender las motivaciones de Léa a lo largo de la película. Es evidente que su trabajo no le aporta satisfacción. De hecho, además de soportar un gran dolor físico, podemos ver el desánimo grabado en su rostro. Un desánimo que todas sus compañeras parecen compartir (vemos a una culturista llorando sola en un rincón, mientras que el personaje de Serena (Agate Buzek) tiene graves problemas para enfrentarse al paso del tiempo).

Amiel consigue que la película resulte interesante gracias a los marcados contrastes: una montaña de músculos que esconde una frágil personalidad, sonrisas forzadas y cuerpos cubiertos de aceite y lentejuelas. El apartado visual resulta realmente atractivo y paradójico, haciendo de Pearl un debut sólido y original.

Pearl es una producción franco-suiza de Unité de Production y Bande à Part Films, coproducida por KNM y RTS Radio Télévision Suisse. Su agente de ventas internacionales es mk2 Films.

(Traducción del italiano)

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